DICCIONARIO MÉDICO
Neurona
La neurona es la célula que constituye la unidad funcional y estructural del sistema nervioso. Se especializa en recibir, procesar y transmitir información mediante señales eléctricas y químicas, lo que permite al organismo coordinar funciones tan dispares como el movimiento voluntario, la percepción sensorial o la regulación de la frecuencia cardíaca. Se estima que el encéfalo humano contiene aproximadamente 86 000 millones de neuronas. Una neurona es una célula altamente diferenciada del tejido nervioso cuya propiedad definitoria es la excitabilidad eléctrica de su membrana. Esa capacidad le permite generar impulsos, conducirlos a lo largo de sus prolongaciones y transferirlos a otras células (ya sean nerviosas, musculares o glandulares) en puntos de contacto funcional denominados sinapsis. Junto con las células de la neuroglia, que les proporcionan sostén metabólico y protección, las neuronas forman el tejido nervioso. El término procede del griego νεῦρον (neûron), que en la lengua clásica no designaba una célula sino un nervio, un tendón o incluso una cuerda. Los griegos carecían de microscopio y, por tanto, del concepto de célula; para Galeno, νεῦρον era la estructura macroscópica que transmitía la sensibilidad y el movimiento. Hubo que esperar al siglo XIX para que la palabra adquiriese su sentido moderno: fue el anatomista alemán Heinrich Wilhelm Waldeyer-Hartz quien, en un artículo publicado en 1891, propuso el vocablo Neuron para referirse a la célula nerviosa individual, una entidad anatómica que por entonces ya había sido descrita con detalle gracias a las técnicas de tinción argéntica. La Real Academia Española recoge el préstamo a través del alemán. Toda neurona presenta tres regiones morfológicas reconocibles. El soma, también llamado cuerpo celular o pericarion, contiene el núcleo con el material genético y la maquinaria biosintética necesaria para la supervivencia de la célula. Del soma parten las dendritas, prolongaciones cortas y muy ramificadas que reciben las señales de otras neuronas, y el axón, una prolongación generalmente única y de longitud variable (desde menos de un milímetro hasta más de un metro en las neuronas motoras que inervan el pie) que conduce el impulso hacia la siguiente célula. Muchos axones están recubiertos por una vaina de mielina, una envoltura lipoproteica que acelera la conducción del impulso nervioso. En el sistema nervioso central la producen los oligodendrocitos; en el periférico, las células de Schwann. Las interrupciones periódicas de esta vaina, conocidas como nódulos de Ranvier, permiten que el impulso salte de un nódulo al siguiente, un mecanismo que la fisiología denomina conducción saltatoria y que multiplica la velocidad de transmisión. El impulso que recorre el axón es el potencial de acción, un cambio transitorio y todo-o-nada en el voltaje de la membrana. Al llegar a la terminación axónica, provoca la liberación de neurotransmisores en la hendidura sináptica. Esas moléculas se unen a receptores de la célula postsináptica y abren o cierran canales iónicos, lo que puede generar un nuevo potencial de acción o inhibirlo. La dirección habitual del flujo (dendrita → soma → axón → sinapsis) es lo que Santiago Ramón y Cajal formuló como ley de la polarización dinámica. Las neuronas se agrupan según distintos criterios que, en la práctica, se superponen. Conviene conocer los tres principales para no confundirlos. Según el número de prolongaciones (clasificación morfológica), se distinguen las neuronas multipolares, que poseen múltiples dendritas y un solo axón y son con diferencia las más abundantes en el encéfalo y la médula espinal; las neuronas bipolares, con una dendrita y un axón, frecuentes en la retina y en el epitelio olfatorio; y las neuronas seudounipolares, cuyas dos prolongaciones parten de un tronco común en forma de T y predominan en los ganglios raquídeos. Un subtipo de neurona multipolar que merece mención aparte es la neurona piramidal, característica de la corteza cerebral, reconocible por la forma triangular de su soma y por una dendrita apical prominente. Según la dirección funcional de la señal, las neuronas aferentes (sensitivas) conducen información desde los receptores periféricos hacia el sistema nervioso central; las neuronas eferentes (motoras) llevan las órdenes desde el sistema nervioso central hacia los músculos o las glándulas; y las interneuronas, también llamadas neuronas intercalares o internunciales, conectan unas neuronas con otras dentro del propio sistema nervioso central. Se calcula que las interneuronas constituyen la inmensa mayoría de las neuronas del encéfalo. Según su posición en un circuito, se habla de neurona central cuando su soma reside en el encéfalo o la médula espinal, y de neurona preganglionar y neurona posganglionar para referirse a los dos eslabones sucesivos del sistema nervioso autónomo. Este tercer criterio tiene especial utilidad en farmacología autonómica, porque los neurotransmisores y los receptores difieren entre la sinapsis preganglionar y la posganglionar. Existe además una clasificación histórica, propuesta por Camillo Golgi en 1873, que divide las neuronas en tipo I (axón largo, de proyección) y tipo II (axón corto, de circuito local). La entrada neurona de Golgi desarrolla con detalle esa nomenclatura epónima. Pocas controversias en la historia de la medicina han resultado tan productivas como la que enfrentó a Santiago Ramón y Cajal con Camillo Golgi a finales del siglo XIX. Golgi había inventado en Pavía la reazione nera (tinción con cromato de plata, 1873), que por primera vez permitía ver células nerviosas completas al microscopio. Paradójicamente, Golgi interpretó que las neuronas formaban una red continua, un retículo sin soluciones de continuidad, lo que se conoció como teoría reticular. Cajal adoptó la misma técnica de tinción, la perfeccionó y observó algo distinto: cada neurona era una entidad separada. No había fusión citoplasmática entre células vecinas; la comunicación se producía por contigüidad, no por continuidad. A esa idea se la llamó doctrina neuronal, y Waldeyer la bautizó formalmente en el mismo artículo de 1891 en el que acuñó el término Neuron. En 1906 la Academia sueca concedió el Nobel de Fisiología o Medicina conjuntamente a Cajal y a Golgi. Cuentan los cronistas que Golgi aprovechó su discurso de aceptación para atacar la doctrina neuronal, mientras que Cajal expuso con serenidad las pruebas a su favor. El tiempo le dio la razón. Un error frecuente consiste en identificar el tejido nervioso exclusivamente con las neuronas. La glía (del griego γλία, «pegamento») es en realidad más numerosa en algunas regiones del encéfalo y cumple funciones sin las cuales la neurona no podría sobrevivir: los astrocitos regulan el medio iónico extracelular; la microglía actúa como sistema inmunitario residente del sistema nervioso central; los oligodendrocitos y las células de Schwann fabrican la mielina. La diferencia clave radica en que las células gliales carecen de la capacidad de generar potenciales de acción propagados, propiedad que sigue siendo exclusiva de la neurona. Del griego νεῦρον (neûron), que significaba «nervio» o «tendón», no célula. En la Antigüedad no existía el concepto de célula y la palabra designaba estructuras macroscópicas. El sentido moderno se fijó en 1891, cuando el anatomista alemán Wilhelm Waldeyer-Hartz adoptó Neuron para nombrar la célula nerviosa individual en un artículo que formalizaba la doctrina neuronal de Cajal. Al español llegó como préstamo del alemán, según recoge la RAE. Aproximadamente 86 000 millones, según el recuento publicado en 2009 por la neurocientífica brasileña Suzana Herculano-Houzel, que utilizó una técnica de disolución celular para obtener una cifra más precisa que la clásica estimación de 100 000 millones repetida durante décadas sin evidencia sólida. No. La neurona es una célula individual. Un nervio es una estructura anatómica macroscópica formada por cientos o miles de axones agrupados en fascículos y envueltos por capas de tejido conjuntivo (endoneuro, perineuro y epineuro). En el sistema nervioso periférico un nervio puede contener axones de neuronas sensitivas y motoras simultáneamente. Depende. Durante mucho tiempo se creyó que el sistema nervioso adulto no generaba neuronas nuevas. Investigaciones iniciadas en la década de 1990 demostraron que ciertas regiones del encéfalo (sobre todo el hipocampo y la zona subventricular) conservan células precursoras capaces de producir neuronas en un proceso llamado neurogénesis adulta, pero su alcance es limitado. La mayor parte del tejido neuronal maduro no se reemplaza cuando se lesiona, lo que explica las consecuencias a menudo irreversibles de las lesiones cerebrales. Si desea profundizar en conceptos asociados a la neurona, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la neurona
Componentes de la célula nerviosa
Criterios de clasificación neuronal
Cajal, Golgi y la doctrina neuronal
Diferenciación con la neuroglia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra neurona?
¿Cuántas neuronas tiene el cerebro humano?
¿Es lo mismo una neurona que un nervio?
¿Las neuronas se regeneran?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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