DICCIONARIO MÉDICO
Interneurona
La interneurona es una célula nerviosa situada dentro del sistema nervioso central que se interpone entre otras neuronas y regula el paso de la información de unas a otras. Se la conoce también como neurona de asociación, neurona conectora, neurona intercalar o neurona internuncial. Su cometido no es recibir estímulos del exterior ni ordenar movimientos, sino integrar señales y decidir, por excitación o por inhibición, qué información sigue adelante. Una interneurona es una neurona intercalada entre otras dentro de un circuito nervioso, que modula la transmisión de los impulsos por excitación o por inhibición. Se encuentra casi siempre en el sistema nervioso central, es decir, en el encéfalo y en la médula espinal, y suele ser de tamaño reducido y axón corto. El término se forma con el prefijo latino inter- (entre) y la palabra neurona, tomada del griego neûron, que designaba el nervio, la cuerda o el tendón. La denominación describe con exactitud su posición: una célula que ocupa el espacio funcional entre dos o más neuronas. A finales del siglo XIX, Camillo Golgi había distinguido ya dos tipos morfológicos de células nerviosas según la longitud de su prolongación principal: las de tipo I, con axón largo que alcanza territorios lejanos, y las de tipo II, con axón corto que se ramifica cerca del cuerpo celular. La interneurona clásica pertenece a este segundo grupo. La información sensitiva entra al sistema nervioso central por las neuronas aferentes y las órdenes salen por las neuronas eferentes. Entre ambas se sitúa la interneurona, que recoge lo que llega de distintas procedencias, lo combina y determina la respuesta que se transmite. En esa tarea reside buena parte de la complejidad del sistema nervioso, ya que las interneuronas superan en número, con mucho, a las sensitivas y a las motoras juntas. La mayoría ejerce una función inhibidora. Para ello emplea neurotransmisores como el ácido gamma-aminobutírico (GABA) y, en la médula espinal, también la glicina, que al abrir canales iónicos en la célula siguiente frenan o silencian su actividad. Otras interneuronas son excitadoras y liberan glutamato. De este juego entre freno y estímulo depende que la señal se amplifique, se atenúe o se detenga en la sinapsis correspondiente. El caso más sencillo aparece en el arco reflejo de retirada: al tocar una superficie muy caliente, la neurona sensitiva de la piel transmite la señal a la médula, donde una interneurona la traslada a la neurona motora que aparta la mano. Conviene un matiz aquí. No todos los reflejos incorporan una interneurona: el reflejo rotuliano, por ejemplo, es monosináptico y conecta la fibra sensitiva directamente con la motora, sin intermediarios. La clasificación más habitual atiende al alcance de su axón. Las interneuronas locales tienen prolongaciones cortas y forman circuitos con las células vecinas para procesar fragmentos concretos de información. Las de proyección o de relevo poseen axones largos y enlazan circuitos de una región del sistema nervioso con los de otra distinta. Un segundo criterio se fija en el efecto sobre la célula diana, que distingue interneuronas inhibidoras (mediadas por GABA o glicina) de las excitadoras (mediadas por glutamato). En la corteza cerebral, además, se reconocen subtipos según las proteínas que expresan, como la parvalbúmina, la somatostatina o el péptido intestinal vasoactivo, cada uno con un patrón de conexión propio. En la médula espinal se describen poblaciones con nombre propio: las células de Renshaw, descritas en la década de 1940, reciben una rama de la neurona motora y devuelven sobre ella una señal inhibidora, un mecanismo de autorregulación conocido como inhibición recurrente. Las tres categorías se reparten el trabajo del sistema nervioso. La neurona sensitiva o aferente lleva la información desde los receptores hacia los centros nerviosos. La neurona motora o eferente conduce las órdenes desde esos centros hasta los músculos y las glándulas. La interneurona, en cambio, permanece confinada dentro del sistema nervioso central y no contacta ni con los receptores sensoriales ni con las fibras musculares: su territorio es la comunicación interna. Ese aislamiento respecto al exterior es, precisamente, lo que la define frente a las otras dos. Del prefijo latino inter-, que significa entre, unido a neurona, palabra de raíz griega (neûron, nervio). El nombre alude a su posición intermedia dentro del circuito. Los sinónimos clásicos, como internuncial o intercalar, insisten en esa misma idea de célula puente. Sí. Son denominaciones equivalentes de la misma célula, junto con neurona de asociación, conectora e intercalar. "Interneurona" es la forma más extendida en la neurociencia actual; "internuncial" conserva un matiz más histórico y literario. No. Aunque predominan las inhibidoras, que trabajan con GABA o glicina, existen interneuronas excitadoras que liberan glutamato y refuerzan la señal. El equilibrio entre unas y otras es lo que da forma a la respuesta final del circuito. Porque el organismo cuenta con unos pocos millones de neuronas sensitivas y motoras, frente a un número muchísimo mayor de interneuronas. La riqueza de conexiones internas, y no la cantidad de vías de entrada o de salida, explica la capacidad del sistema nervioso para procesar información compleja.Qué es una interneurona
Función en los circuitos neuronales
Tipos de interneuronas
Interneurona, neurona sensitiva y neurona motora
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre "interneurona"?
¿Interneurona y neurona internuncial son lo mismo?
¿Todas las interneuronas frenan la actividad nerviosa?
¿Por qué se dice que son las neuronas más numerosas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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