DICCIONARIO MÉDICO
Neurona aferente
La neurona aferente, también denominada neurona sensitiva o sensorial, es la célula nerviosa encargada de transportar información desde los receptores periféricos hasta el sistema nervioso central. Gracias a ella el organismo puede percibir estímulos tan distintos como una caricia, un cambio de temperatura o la posición de una articulación en el espacio. Se trata de una neurona cuya función es conducir impulsos nerviosos en sentido centrípeto, es decir, desde la periferia del cuerpo hacia el sistema nervioso central. El adjetivo «aferente» procede del latín afferens, -entis, participio de afferre (compuesto de ad-, «hacia», y ferre, «llevar»): literalmente, «que lleva hacia». La Real Academia documenta su uso en español desde 1879, cuando el histólogo Aureliano Maestre de San Juan lo empleó en su Tratado de Histología para describir los vasos que conducen líquido hacia una estructura central. Aplicado al sistema nervioso, el término designa las fibras y las neuronas que transportan información sensorial en dirección al encéfalo o la médula espinal. Desde el punto de vista morfológico, la mayoría de las neuronas aferentes somáticas son seudounipolares: su soma se aloja en un ganglio raquídeo (o en un ganglio de un par craneal sensitivo) y de él parte una única prolongación que se bifurca en forma de T. Una rama, la periférica, se extiende hasta el receptor; la otra, la central, penetra en la médula espinal por la raíz dorsal. Esta disposición permite que el impulso viaje directamente desde el receptor hasta el sistema nervioso central sin necesidad de atravesar el cuerpo celular, lo que acelera la conducción. No todas las neuronas aferentes captan el mismo tipo de estímulo. Los fisiólogos distinguen varias poblaciones según la naturaleza de la señal que recogen. Los mecanorreceptores responden a la presión, la vibración y el estiramiento (son los que permiten notar la textura de un tejido al pasar los dedos sobre él). Los termorreceptores detectan variaciones de temperatura, y los nociceptores registran estímulos potencialmente lesivos que el cerebro interpreta como dolor. Existe además un grupo menos conocido fuera de los manuales de fisiología, los propiorreceptores, situados en músculos, tendones y cápsulas articulares, que informan al sistema nervioso central de la posición y el movimiento del cuerpo sin que la persona necesite mirar. Conviene no confundir la neurona aferente con el receptor sensorial propiamente dicho. En algunos casos la propia terminación de la neurona funciona como receptor (las terminaciones nerviosas libres de los nociceptores, por ejemplo); en otros, la neurona recibe la señal de una célula receptora especializada, como ocurre con las células ciliadas del oído interno o los fotorreceptores de la retina. El matiz importa porque la neurona aferente no siempre es la primera célula en detectar el estímulo. El circuito más sencillo en el que participa una neurona aferente es el arco reflejo. Un estímulo activa el receptor, la neurona aferente conduce el impulso hasta la médula espinal y allí establece sinapsis con una interneurona o directamente con una neurona eferente, que envía la orden motora al músculo. El reflejo rotuliano ilustra bien este mecanismo, porque el golpe del martillo de reflejos estira el tendón, los propiorreceptores del cuádriceps generan un impulso aferente y la respuesta motora se produce antes de que la persona sea consciente de haber recibido el golpe. El encéfalo ni siquiera interviene en ese circuito. La distinción es funcional, no morfológica. La neurona aferente lleva información hacia el sistema nervioso central; la eferente (del latín efferens, «que lleva fuera») transmite órdenes desde el sistema nervioso central hacia los músculos o las glándulas. Ambas comparten los componentes básicos de cualquier neurona (soma, axón, dendritas), pero difieren en la localización de su soma y en la dirección del impulso. Un nervio periférico mixto contiene axones de ambos tipos empaquetados en los mismos fascículos, lo que a veces induce a pensar que aferente y eferente son propiedades del nervio cuando en realidad lo son de cada neurona individual. Del latín afferre, compuesto de ad- («hacia») y ferre («llevar»). Significa literalmente «que lleva hacia» un centro. En español se documenta desde 1879 en el Tratado de Histología de Maestre de San Juan, según el Tesoro de los diccionarios históricos de la RAE. Sí. Ambos nombres se usan indistintamente. «Aferente» describe la dirección del impulso (hacia el centro); «sensitiva» o «sensorial» describe la función (recoger información de los sentidos). En la literatura médica en español coexisten las tres formas. Fuera del sistema nervioso central. En las neuronas aferentes somáticas el cuerpo celular se aloja en los ganglios de la raíz dorsal (ganglios raquídeos), situados a ambos lados de la columna vertebral. En las aferentes de los pares craneales sensitivos, el soma reside en ganglios equivalentes (como el ganglio de Gasser del trigémino). Es una diferencia notable respecto a la neurona eferente, cuyo soma sí se localiza dentro del encéfalo o la médula. Depende de la población afectada. Puede producirse pérdida de sensibilidad en la zona inervada, alteraciones en la percepción del dolor o de la temperatura, o dificultades para coordinar el movimiento por falta de información propioceptiva. Si desea profundizar en conceptos asociados a la neurona aferente, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la neurona aferente
Modalidades sensoriales y tipos de receptor
La neurona aferente en el arco reflejo
Diferenciación entre neurona aferente y neurona eferente
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra aferente?
¿Es lo mismo neurona aferente que neurona sensitiva?
¿Dónde se encuentra el soma de la neurona aferente?
¿Qué ocurre si se daña una neurona aferente?
Referencias
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