DICCIONARIO MÉDICO
Glía
La glía (forma abreviada de neuroglía) es el conjunto de células no neuronales del sistema nervioso. Participan en funciones tan diversas como la regulación del medio iónico extracelular, la formación de mielina, la defensa inmunitaria del encéfalo y el soporte metabólico de las neuronas. Las células gliales, sin embargo, carecen de la capacidad de generar potenciales de acción propagados. El término procede del griego γλία (glía), que significa «cola» o «pegamento». Rudolf Virchow lo incorporó a la medicina en 1856, cuando describió una sustancia que rellenaba los espacios entre las neuronas y la denominó Nervenkitt en alemán (literalmente, «masilla nerviosa»). Para Virchow, aquello no era más que tejido conectivo inerte. La traducción al latín científico, neuroglia, combinó νεῦρον (neûron, «nervio») con γλία, y el acortamiento coloquial a «glía» se impuso rápidamente en la literatura. Antes de Virchow, el fisiólogo francés Henri Dutrochet ya había observado en 1824 «glóbulos entre los nervios de los moluscos» sin saber qué eran. Y fue Santiago Ramón y Cajal quien, en 1891, empleando la tinción de Golgi, distinguió por primera vez las células gliales de las neuronas al microscopio y demostró que no constituían una masa amorfa, sino poblaciones celulares con morfología propia. Cajal postuló además la existencia de un «tercer elemento» (células sin prolongaciones largas que hoy identificamos con la microglía) y anticipó funciones como el aislamiento eléctrico y la captación de neurotransmisores que la investigación posterior ha confirmado. En el sistema nervioso central se distinguen cuatro poblaciones. Los astrocitos, con su característica forma estrellada, regulan el potasio extracelular, reciclan neurotransmisores en la sinapsis y forman, con sus pies perivasculares, parte de la barrera hematoencefálica. Los oligodendrocitos producen las vainas de mielina que envuelven los axones centrales (un solo oligodendrocito puede mielinizar segmentos de hasta cincuenta fibras). La microglía, de origen mesodérmico y no ectodérmico como el resto, ejerce la vigilancia inmunitaria: detecta patógenos, elimina restos celulares y libera citocinas. Las células ependimarias tapizan los ventrículos cerebrales y el canal central de la médula espinal, contribuyendo a la circulación del líquido cefalorraquídeo. En el sistema nervioso periférico, las células de Schwann desempeñan un papel equivalente al del oligodendrocito, pero con una diferencia llamativa: cada célula de Schwann mieliniza un único internodo de un único axón. Las células satélites encapsulan los somas neuronales en los ganglios raquídeos y autónomos y regulan su microambiente. Durante más de un siglo, los manuales presentaron la glía como un mero andamiaje pasivo. Esa visión ha cambiado sustancialmente. Hoy se sabe que los astrocitos responden a la actividad sináptica con señales de calcio propias, que la microglía esculpe circuitos neuronales durante el desarrollo al eliminar sinapsis innecesarias y que los oligodendrocitos adaptan su producción de mielina a la actividad eléctrica del axón. La noción de la «sinapsis tripartita», formulada a finales de los años noventa, reconoce al astrocito como un interlocutor activo entre la neurona presináptica y la postsináptica, capaz de modular la transmisión. Una cifra que se repitió durante décadas ilustra bien el malentendido: «hay diez células gliales por cada neurona». Recuentos estereológicos recientes han reducido esa proporción a valores próximos a 1:1 en el conjunto del encéfalo humano, aunque en algunas regiones (como la corteza cerebral) los astrocitos sí superan en número a las neuronas. Sí. Neuroglía es el término formal introducido por Virchow; glía es su forma abreviada, más habitual en el lenguaje clínico y en la investigación contemporánea. Los gliocitos son el origen más frecuente de los tumores primarios del sistema nervioso central. El grupo de neoplasias derivadas de la glía recibe el nombre genérico de gliomas e incluye desde tumores de bajo grado hasta formas de alta agresividad. La gliosis es la respuesta reactiva de los astrocitos ante una lesión del tejido nervioso. Proliferan y forman una cicatriz glial que, aunque limita la extensión del daño, también puede dificultar la regeneración axonal.Del «pegamento» de Virchow al protagonismo actual
Tipos principales de células gliales
Un cambio de paradigma aún en marcha
Preguntas frecuentes
¿Glía y neuroglía son lo mismo?
¿Las células gliales pueden originar tumores?
¿Qué es la gliosis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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