DICCIONARIO MÉDICO

Astrocito

El astrocito es la célula glial más abundante del sistema nervioso central. Debe su nombre a la forma estrellada que le confieren las prolongaciones citoplasmáticas que irradian desde el cuerpo celular. Lejos de ser un mero andamio de soporte para las neuronas, participa de forma activa en la regulación del microambiente cerebral, la modulación de la sinapsis y el mantenimiento de la barrera hematoencefálica.

Qué es el astrocito

Pertenece al grupo de la macroglía, la fracción de la neuroglia que comparte origen embrionario con las neuronas (el tubo neural del ectodermo). Los astrocitos se localizan en el encéfalo y la médula espinal y constituyen aproximadamente el 25 % del volumen cerebral en el ser humano. Su proporción respecto al total de células del sistema nervioso varía según la especie: en la mosca del vinagre ronda el 25 %, en el ratón asciende al 65 % y en el elefante alcanza el 97 %, un dato que sugiere una correlación entre complejidad cerebral y presencia astrocitaria.

El anatomista húngaro Mihály von Lenhossék acuñó el término en 1895 a partir del griego ἄστρον (ástron, «estrella») y κύτος (kýtos, «recipiente», y por extensión «célula»). Dos años antes, el histólogo británico William Lloyd Andriezen ya había descrito dos poblaciones morfológicamente distintas de estas células y las había bautizado como fibrosas y protoplasmáticas, una clasificación que se conserva hasta hoy. Santiago Ramón y Cajal dedicó numerosas páginas de su obra a las células de la neuroglia, y su discípulo Pío del Río-Hortega refinó la taxonomía glial en las primeras décadas del siglo XX, separando la microglía (de origen mesodérmico) de la macroglía (de origen neuroectodérmico).

Astrocitos protoplasmáticos y fibrosos

Los astrocitos protoplasmáticos residen sobre todo en la sustancia gris del cerebro. Emiten prolongaciones cortas, gruesas y muy ramificadas que envuelven las sinapsis cercanas formando dominios tridimensionales con poca superposición entre células vecinas. Cada uno de esos dominios cubre miles de sinapsis, lo que coloca al astrocito protoplasmático en una posición privilegiada para captar y regular lo que ocurre en su territorio.

En la sustancia blanca predominan los astrocitos fibrosos. Sus prolongaciones son largas, de contorno liso y calibre más uniforme, y discurren entre los haces de axones mielinizados. Contienen una mayor densidad de filamentos intermedios de GFAP (proteína ácida fibrilar glial), la proteína del citoesqueleto que se emplea como marcador específico para identificar astrocitos en preparaciones histológicas. La distinción entre protoplasmáticos y fibrosos no es absoluta; existe un espectro continuo de formas intermedias, y estudios recientes han revelado subpoblaciones que varían según la capa cortical o la región encefálica en la que se encuentren.

Funciones en el sistema nervioso central

La lista de funciones atribuidas al astrocito se ha ampliado de forma considerable en las últimas dos décadas. Una de las más visibles es su contribución a la barrera hematoencefálica: los pies terminales de las prolongaciones astrocitarias envuelven casi por completo los capilares del encéfalo y secretan factores que regulan la permeabilidad del endotelio vascular. Sin esa envoltura, la barrera no mantiene su integridad funcional.

A escala sináptica, el concepto de «sinapsis tripartita» propone que el astrocito es un tercer elemento activo en la comunicación neuronal, junto con la terminal presináptica y la dendrita postsináptica. Los astrocitos recaptan el neurotransmisor glutamato del espacio sináptico (evitando así la excitotoxicidad), regulan la concentración extracelular de potasio y liberan sustancias moduladoras denominadas gliotransmisores. También aportan soporte metabólico a las neuronas mediante la llamada lanzadera de lactato: captan glucosa de la sangre, la metabolizan parcialmente y ceden el lactato resultante a las neuronas como combustible.

Cuando el tejido nervioso sufre una lesión, los astrocitos responden con un proceso denominado astrogliosis reactiva. Las células se hipertrofian, aumentan la expresión de GFAP y pueden formar una cicatriz glial que aísla la zona dañada. Esa cicatriz cumple una función protectora a corto plazo, pero a largo plazo puede dificultar la regeneración axonal, un problema que la investigación en reparación del sistema nervioso intenta resolver.

Diferenciación con otras células gliales

El oligodendrocito es la célula encargada de formar la mielina que envuelve los axones en el sistema nervioso central, una función que no comparten los astrocitos. La microglía constituye el sistema inmunitario residente del encéfalo y tiene un origen embrionario enteramente distinto: procede de progenitores del saco vitelino que colonizan el cerebro durante las primeras fases del desarrollo, no del tubo neural. Esa diferencia de linaje explica por qué la microglía expresa marcadores de la serie mieloide que nunca aparecen en los astrocitos ni en los oligodendrocitos.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra astrocito?

Del griego ἄστρον (ástron, «estrella») y κύτος (kýtos, «célula»). El anatomista húngaro Mihály von Lenhossék propuso el término en 1895 al observar al microscopio la forma radiada de estas células. Dos años antes, Andriezen ya las había clasificado en fibrosas y protoplasmáticas sin darles un nombre de conjunto.

¿Cuántos astrocitos hay en el cerebro humano?

No se dispone de una cifra definitiva. Constituyen aproximadamente el 25 % del volumen cerebral y son el tipo de célula glial más numeroso, pero las estimaciones del recuento total varían según la metodología empleada. Las cifras que circulan en la literatura popular (como que la glía supera en diez a uno a las neuronas) se han revisado a la baja en los últimos años.

¿Qué relación tiene el astrocito con el astrocitoma?

El astrocitoma es un tumor que se origina en células de linaje astrocitario. El nombre indica su parentesco histológico, aunque la clasificación molecular actual (OMS, 2021) define los astrocitomas por sus alteraciones genéticas, no solo por el aspecto de sus células al microscopio. También existe el astroblastoma, una entidad distinta cuyo nombre alude a un supuesto precursor del astrocito pero que, en realidad, no guarda con él la relación directa que la nomenclatura sugiere.

Referencias

  1. Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Definición de astrocito. Diccionario de cáncer del NCI.
  2. Departamento de Biología Funcional, Universidad de Vigo. Astrocito. Atlas de Histología Vegetal y Animal.
  3. Instituto Cajal, CSIC. Neurobaraja: as de copas (astrocito).
  4. Manual MSD (versión para profesionales). Neurotransmisión.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea ampliar conceptos vinculados al astrocito, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Neuroglia: conjunto de células no neuronales del sistema nervioso que incluye astrocitos, oligodendrocitos y microglía.
  • Glía: sinónimo abreviado de neuroglia.
  • Oligodendrocito: célula glial responsable de la mielinización de los axones en el sistema nervioso central.
  • Microglía: célula inmunitaria residente del encéfalo, de origen mesodérmico y no neuroectodérmico.
  • Barrera hematoencefálica: estructura que regula el paso de sustancias entre la sangre y el tejido cerebral, sostenida en parte por los pies terminales de los astrocitos.
  • Astrocitoma: tumor del sistema nervioso central originado en células de linaje astrocitario.
  • Neurona: célula especializada en la transmisión del impulso nervioso, cuyo funcionamiento depende del soporte astrocitario.
  • Sinapsis: punto de comunicación entre neuronas en el que el astrocito actúa como tercer elemento regulador.

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