DICCIONARIO MÉDICO
Mielina
La mielina es una sustancia lipoproteica que envuelve determinados axones del sistema nervioso central y periférico, formando una vaina segmentada que actúa como aislante eléctrico. Su presencia multiplica la velocidad de conducción del impulso nervioso y su composición molecular difiere según se produzca dentro del encéfalo y la médula espinal o en los nervios periféricos. Bioquímicamente, la mielina se define como una lipoproteína: una membrana plasmática modificada, rica en grasas, que se enrolla repetidas veces sobre el axón hasta formar capas compactas. La Real Academia Española la recoge, precisamente, con esa etiqueta bioquímica: lipoproteína que constituye la vaina de las fibras nerviosas. El nombre lo acuñó en 1854 el patólogo alemán Rudolf Virchow, que tomó el término griego myelós (μυελός), «médula», para referirse a esta sustancia blanquecina que observaba al microscopio rodeando los cilindroejes nerviosos. Virchow pensaba entonces que la sustancia ocupaba el interior del axón, no su superficie; el error de localización tardó varias décadas en corregirse. Con todo, el nombre sobrevivió al malentendido inicial. No es una estructura anatómica independiente, sino el material del que está hecha la vaina de mielina que recubre el axón. La distinción es sutil pero real: la mielina es la sustancia, la vaina es la forma que esa sustancia adopta alrededor de la fibra nerviosa. La proporción de lípidos y proteínas en la mielina rompe con lo habitual en las membranas celulares. Mientras una membrana plasmática típica reparte su masa casi a partes iguales entre ambos componentes, la mielina concentra entre el 70 y el 80 % de su peso seco en grasas y deja el resto, apenas un 15-30 %, para las proteínas. Esa proporción tan desequilibrada explica su aspecto brillante y su función como aislante: cuanta más grasa, menor conductividad eléctrica transversal. Entre los lípidos predominan el colesterol y los glucoesfingolípidos, sobre todo los cerebrósidos y sus derivados sulfatados. La fracción proteica, en cambio, es comparativamente simple: unas pocas proteínas estructurales concentran casi toda la masa, y son precisamente esas proteínas las que marcan la diferencia entre la mielina del sistema nervioso central y la del periférico. En el sistema nervioso central, la proteína básica de la mielina (MBP) y la proteína proteolipídica (PLP) suman en torno al 80 % del contenido proteico de la vaina. En los nervios periféricos, por el contrario, más de la mitad de la proteína corresponde a una molécula distinta, la proteína cero (P0), que apenas está presente en el encéfalo. Esta asimetría no es un dato anecdótico: mutaciones en el gen de la PLP causan la enfermedad de Pelizaeus-Merzbacher, mientras que alteraciones del gen que codifica P0 producen formas hereditarias de neuropatía periférica, como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth tipo 1B. La célula productora también cambia según el territorio. Los oligodendrocitos fabrican la mielina central y, a diferencia de las células de Schwann del sistema periférico, cada uno de ellos puede mielinizar simultáneamente decenas de segmentos pertenecientes a axones distintos. La célula de Schwann, en cambio, se dedica en exclusiva a un único segmento de un único axón. Son dos estrategias celulares distintas para un mismo resultado funcional. No existe una clasificación de «tipos» de mielina en sentido estricto, dado que se trata de una sustancia y no de una entidad nosológica. Sí cabe distinguir, como se ha visto, entre mielina central y periférica según su origen celular y su perfil proteico. La distinción con valor clínico real es otra: la de las fibras que la poseen frente a las que carecen de ella, cuestión que desarrolla con detalle la entrada dedicada a las fibras amielínicas. La función se resume rápido. Al envolver el axón en segmentos separados por los nódulos de Ranvier, la mielina obliga al impulso a saltar de nodo en nodo en lugar de recorrer la membrana de forma continua: es la conducción saltatoria. El resultado, en fibras muy mielinizadas, son velocidades de conducción que pueden superar los 100 m/s, frente a los 0,5-2 m/s de una fibra amielínica de calibre comparable. Del griego myelós, «médula». La acuñó Rudolf Virchow en 1854, aunque su significado exacto tardó décadas en fijarse: el propio Virchow describió correctamente el papel aislante de la sustancia recién en 1858. No exactamente. La mielina es el material; la vaina de mielina es la estructura tubular y segmentada que ese material forma alrededor del axón. Porque las fabrican células distintas. El oligodendrocito, en el sistema nervioso central, y la célula de Schwann, en el periférico, sintetizan proteínas de mielina diferentes en proporciones diferentes, lo que se traduce en dos perfiles bioquímicos reconocibles. No. La esclerosis múltiple es solo una de las enfermedades que cursan con pérdida de mielina, y afecta al sistema nervioso central. Existen neuropatías periféricas hereditarias, ligadas a mutaciones de proteínas como la P0, que también comprometen la mielina sin relación alguna con esa enfermedad.Qué es la mielina
Composición bioquímica
Mielina central y periférica
Clasificación y función
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra mielina?
¿Es lo mismo mielina que vaina de mielina?
¿Por qué la mielina del cerebro y la de un nervio del brazo no son idénticas?
¿Toda alteración de la mielina es esclerosis múltiple?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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