DICCIONARIO MÉDICO
Amielínica
En neurociencia, el adjetivo amielínica califica a toda fibra o estructura nerviosa que carece de vaina de mielina. Las fibras amielínicas conducen el impulso nervioso de forma continua y lenta (entre 0,5 y 2 m/s), frente a los 40-120 m/s que alcanzan las fibras mielínicas gruesas. Algunas fibras son amielínicas por diseño fisiológico; otras pierden su mielina como consecuencia de procesos patológicos. El término procede del prefijo privativo griego ἀ- (a-, «sin») y de myelós (μυελός, «médula»), al que se añade el sufijo -ina, propio de la nomenclatura bioquímica. La palabra mielina fue acuñada en 1854 por el patólogo Rudolf Virchow para designar la sustancia lipoproteica blanquecina que envuelve determinados axones; al anteponer la α privativa, el adjetivo resultante designa la ausencia de esa envoltura. Conviene distinguir dos escenarios. Hay fibras que nunca llegan a mielinizarse durante el desarrollo embrionario porque su calibre es inferior a 1 µm y las células gliales que las acompañan no forman capas concéntricas de membrana a su alrededor. Son amielínicas de origen. Otras fibras sí poseyeron mielina en algún momento, pero la perdieron por un proceso de desmielinización secundario a agresiones inmunitarias, tóxicas o metabólicas. En sentido estricto, estas últimas se denominan «desmielinizadas» y no «amielínicas», si bien en la práctica clínica ambos términos se solapan con frecuencia. En el sistema nervioso periférico, los axones amielínicos no viajan solos. Se agrupan en haces de entre 5 y 15 axones alojados dentro de invaginaciones del citoplasma de una única célula de Schwann. Estos conjuntos reciben el nombre de haces de Remak, en honor al histólogo Robert Remak, que los describió a mediados del siglo XIX. La célula de Schwann proporciona soporte metabólico y un aislamiento parcial, pero no genera las capas concéntricas de membrana que constituyen la vaina de mielina propiamente dicha. Al carecer de nodos de Ranvier, la conducción del impulso en estas fibras no es saltatoria. El potencial de acción avanza de forma continua a lo largo de la membrana axonal, un mecanismo más lento pero suficiente para las funciones que desempeñan estas fibras: transmisión del dolor difuso y urente, percepción térmica, regulación de la frecuencia cardíaca y control de la motilidad visceral, entre otras. Dentro del sistema nervioso central, la situación es algo diferente. Los axones amielínicos no se agrupan en haces de Remak, sino que quedan envueltos por prolongaciones de los astrocitos. No existe una estructura organizativa tan definida como la del nervio periférico. La clasificación propuesta por Joseph Erlanger y Herbert Gasser en la década de 1930 (que les valió el Nobel de Fisiología en 1944) agrupa las fibras nerviosas en tres tipos según su diámetro y velocidad de conducción. Las fibras de tipo A son mielínicas gruesas y rápidas. Las de tipo B, también mielínicas, tienen un diámetro menor y participan en la inervación vegetativa preganglionar. Las fibras C corresponden al grupo amielínico: calibre inferior a 1,5 µm, velocidad por debajo de 2 m/s. Dentro del grupo C se incluyen aferencias nociceptivas que utilizan neuropéptidos como la sustancia P y el CGRP, fibras simpáticas posganglionares y aferencias viscerales. Representan, de hecho, la mayoría numérica de las fibras en un nervio periférico mixto, pese a que su contribución al área transversal total del nervio es pequeña por su fino calibre. Del griego ἀ- («sin») y μυελός (myelós, «médula»), más el sufijo -ina. El término mielina lo introdujo Rudolf Virchow en 1854 al estudiar la sustancia blanca del cerebro, y el prefijo privativo se añadió para nombrar las fibras que carecen de esa envoltura. No. Una fibra amielínica nunca tuvo mielina; su ausencia forma parte de su constitución normal. Una fibra desmielinizada sí la tuvo y la ha perdido por un proceso patológico (inflamatorio, autoinmune, tóxico). La confusión es frecuente incluso en textos médicos, pero la distinción tiene relevancia clínica y pronóstica. Sobre todo dolor lento, difuso y de carácter urente, además de información sobre temperatura y funciones del sistema nervioso autónomo (regulación vascular, sudoración, motilidad digestiva). El dolor agudo y bien localizado viaja, en cambio, por fibras mielínicas finas de tipo Aδ. Sí. En la clasificación de Erlanger y Gasser, las fibras C se definen precisamente por carecer de vaina de mielina. Los dos términos son, en ese contexto, intercambiables. Si desea profundizar en conceptos asociados al término amielínica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una estructura amielínica
Organización de las fibras sin mielina en el nervio periférico
Clasificación electrofisiológica de Erlanger y Gasser
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra amielínica?
¿Es lo mismo amielínica que desmielinizada?
¿Qué tipo de sensaciones transmiten las fibras amielínicas?
¿Todas las fibras C son amielínicas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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