DICCIONARIO MÉDICO
Fibra nerviosa mielínica
Una fibra nerviosa mielínica es aquella cuyo axón está envuelto por una vaina de mielina, una cubierta lipoproteica multilaminar que actúa como aislante eléctrico. Gracias a esa envoltura, el potencial de acción no recorre de forma continua la membrana del axón, sino que «salta» entre interrupciones periódicas de la vaina (los nodos de Ranvier), alcanzando velocidades de hasta 120 metros por segundo. El adjetivo mielínica deriva de mielina, término acuñado en 1854 por el patólogo Rudolf Virchow a partir del griego μυελός (myelós, «médula»). Virchow lo propuso al estudiar la sustancia blanca del encéfalo, cuyo aspecto pálido se debe precisamente a la abundancia de esta materia grasa alrededor de los axones. La raíz griega alude a la médula ósea y a la médula espinal, estructuras en las que la mielina también abunda; la coincidencia terminológica no es casual. Estructuralmente, una fibra mielínica consta de tres componentes dispuestos en serie a lo largo del axón. El internodo es el segmento cubierto por mielina, producida por una única célula glial envolvente. Los nodos de Ranvier son las breves interrupciones (de apenas 1 µm de longitud) donde la membrana axonal queda expuesta al medio extracelular y concentra una densidad muy alta de canales de sodio dependientes de voltaje. Entre el borde de la mielina y el nodo propiamente dicho existe una zona transicional llamada paranodo, donde las láminas de mielina se anclan a la membrana del axón mediante complejos de proteínas de adhesión. En las fibras amielínicas, el potencial de acción avanza de forma continua y necesita despolarizar cada porción de membrana. En una fibra mielínica, la corriente eléctrica generada en un nodo de Ranvier fluye pasivamente por debajo de la vaina aislante hasta alcanzar el nodo siguiente, donde se regenera de nuevo. El impulso parece «saltar» de nodo en nodo. Esa conducción saltatoria no solo es más rápida, sino que gasta menos energía, porque la bomba sodio-potasio tiene que restaurar gradientes iónicos en los nodos, que representan una fracción mínima de la superficie axonal total. La velocidad de conducción resultante depende de dos variables principales: el diámetro del axón y el grosor de la vaina de mielina, que suelen guardar proporción. Una regla orientativa muy utilizada en neurofisiología estima la velocidad (en m/s) como aproximadamente seis veces el diámetro externo de la fibra (en µm). Así, una fibra Aα de 17 µm conduce a unos 100 m/s, mientras que una fibra B preganglionar, más fina, se queda en torno a 3-15 m/s. El tipo de célula glial que produce la mielina varía según el compartimento del sistema nervioso. En el sistema nervioso periférico, cada célula de Schwann envuelve un único internodo de un solo axón. La célula enrolla su membrana plasmática en espiral, capa sobre capa, hasta formar la estructura compacta que conocemos como vaina de mielina. Un axón largo puede necesitar cientos de células de Schwann alineadas como las cuentas de un collar. En el sistema nervioso central el responsable es el oligodendrocito, que extiende varias prolongaciones y mieliniza internodos de distintos axones a la vez. Se calcula que un solo oligodendrocito puede mantener hasta 40 o 50 internodos, una economía celular notable pero que lo convierte en un punto de vulnerabilidad: la pérdida de un oligodendrocito deja múltiples fibras sin mielina de golpe. La clasificación de Erlanger y Gasser (1939, Nobel de Fisiología o Medicina en 1944) agrupa las fibras mielínicas en dos categorías principales. Las fibras de tipo A, las más gruesas, se subdividen a su vez en cuatro subgrupos según calibre decreciente y función predominante: Aα (propiocepción y control motor somático), Aβ (tacto discriminativo y presión), Aγ (regulación de los husos musculares) y Aδ (dolor rápido, temperatura). Las fibras de tipo B, de menor diámetro y mielinización más delgada, corresponden a las neuronas preganglionares del sistema nervioso autónomo. La velocidad de conducción cae de forma apreciable entre los extremos de esta escala. Una Aα gruesa puede superar los 100 m/s; una B fina difícilmente pasa de 15 m/s. Esa gradación no es caprichosa: las funciones que exigen respuestas inmediatas (retirada de la mano ante una quemadura, ajuste reflejo de la postura) viajan por las fibras más rápidas, mientras que la regulación vegetativa, más lenta por naturaleza, puede permitirse latencias mayores. Son las interrupciones periódicas de la vaina de mielina, separadas entre sí por distancias de 0,2 a 2 milímetros. En ellos, la membrana axonal queda expuesta y acumula una concentración elevada de canales de sodio. El nombre proviene del histólogo francés Louis-Antoine Ranvier, que los describió en 1878. Estrictamente, no. Mielínica es un adjetivo descriptivo que indica la presencia de mielina en una fibra. Mielinizada alude al proceso de mielinización, es decir, a que la fibra ha adquirido su vaina durante el desarrollo. En la práctica clínica, ambos términos se usan de forma intercambiable sin que provoque confusión. Las fibras Aα gruesas de los nervios motores y propioceptivos pueden alcanzar entre 80 y 120 metros por segundo. Para hacerse una idea: el impulso que sale de la médula espinal lumbar y viaja hasta los músculos del pie recorre esa distancia en apenas una centésima de segundo.Qué es una fibra nerviosa mielínica
La conducción saltatoria
Células formadoras de mielina
Clasificación por diámetro y velocidad
Preguntas frecuentes
¿Qué son los nodos de Ranvier?
¿Mielínica y mielinizada significan lo mismo?
¿Qué velocidad de conducción tiene la fibra más rápida del cuerpo humano?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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