DICCIONARIO MÉDICO
Fibra nerviosa
Una fibra nerviosa es la prolongación de una neurona (generalmente el axón, aunque en ciertos nervios sensitivos puede corresponder a una dendrita) junto con la cubierta de células gliales que la acompaña. Las fibras nerviosas se agrupan en haces para formar los nervios del sistema periférico y los tractos del sistema nervioso central, y constituyen el soporte físico por el que viajan los impulsos eléctricos que comunican unas regiones del organismo con otras. El término combina dos raíces latinas: fibra («filamento», «hebra») y nervus, adaptación del griego νεῦρον (neûron, «nervio», «tendón»). En la histología clásica, la expresión designa al conjunto formado por la prolongación neuronal y su envoltura glial, y no únicamente al axón desnudo. La distinción importa: un axón aislado, desprovisto de cualquier revestimiento celular, no se considera fibra nerviosa en sentido estricto. Cada fibra está compuesta, por tanto, por dos elementos. El primero es la prolongación neuronal propiamente dicha, que conduce el potencial de acción en una sola dirección funcional. El segundo es la célula glial que la envuelve: en el sistema nervioso periférico, la célula de Schwann; en el sistema nervioso central, el oligodendrocito. Según el modo en que esa célula glial se disponga alrededor del axón, la fibra será mielínica o amielínica, una diferencia con consecuencias profundas sobre la velocidad de conducción. Estos tres términos se emplean con frecuencia de forma intercambiable en textos divulgativos, pero designan niveles de organización distintos. El axón es la prolongación citoplasmática de la neurona, una estructura celular. La fibra nerviosa añade al axón su revestimiento glial. Y el nervio es un órgano macroscópico formado por cientos o miles de fibras nerviosas envueltas en capas sucesivas de tejido conjuntivo (endoneuro alrededor de cada fibra, perineuro alrededor de cada fascículo, epineuro en torno al conjunto). Un solo nervio periférico mixto puede contener fibras motoras, sensitivas y autonómicas viajando lado a lado dentro de la misma estructura. Dentro del sistema nervioso central la organización es diferente. Las fibras no se agrupan en nervios sino en tractos o fascículos, y la cubierta de tejido conjuntivo periférico no existe como tal. Lo que sí se mantiene es el principio básico: fibras con mielina forman la sustancia blanca (el color se debe precisamente a los lípidos de la mielina), mientras que los cuerpos neuronales se concentran en la sustancia gris. Existen varios criterios para ordenar las fibras nerviosas, y cada uno atiende a un aspecto diferente. El más intuitivo es el funcional: las fibras aferentes (sensitivas) llevan información desde los receptores hacia el sistema nervioso central, y las eferentes (motoras) llevan órdenes desde el sistema nervioso central hacia los músculos y las glándulas. Muchos nervios periféricos son mixtos porque contienen ambos tipos. Desde el punto de vista estructural, la presencia o ausencia de vaina de mielina define dos grandes categorías. Las fibras mielínicas poseen una envoltura de mielina organizada en segmentos (internodos) separados por interrupciones periódicas, lo que permite una conducción rápida llamada saltatoria. Las fibras amielínicas carecen de esa cubierta y el impulso avanza de forma continua, más lenta pero suficiente para las funciones autonómicas y la percepción del dolor difuso. Un tercer criterio, el electrofisiológico, fue propuesto en la década de 1930 por Joseph Erlanger y Herbert Gasser, quienes midieron la velocidad de conducción y el diámetro de las fibras en nervios mixtos. Su clasificación distingue fibras de tipo A (mielínicas gruesas, subdivididas en α, β, γ y δ según calibre decreciente), tipo B (mielínicas finas, preganglionares del sistema nervioso autónomo) y tipo C (amielínicas). Este trabajo, que les valió el Nobel de Fisiología o Medicina en 1944, sigue siendo el marco de referencia para interpretar los estudios de conducción nerviosa. La célula de Schwann no es un simple aislante pasivo. Proporciona soporte metabólico al axón, participa en la reparación tras una lesión nerviosa periférica y, en las fibras mielínicas, sintetiza y mantiene la vaina de mielina a lo largo de toda la vida del individuo. Un dato que a veces pasa inadvertido: cada célula de Schwann mieliniza un único internodo de un solo axón, de modo que un axón largo (un metro o más en el miembro inferior) requiere la colaboración de cientos de células de Schwann alineadas en serie. En el sistema nervioso central, en cambio, un oligodendrocito puede extender varias prolongaciones y mielinizar internodos de axones distintos a la vez, a veces hasta 40 o 50. Esa economía celular tiene un precio: cuando un oligodendrocito se daña, varias fibras pierden simultáneamente su mielina, algo que contribuye a explicar la gravedad de las lesiones desmielinizantes centrales frente a las periféricas. De la unión de dos raíces del latín clásico. Fibra significaba «filamento vegetal» o «hebra» y se aplicó a las estructuras filiformes del cuerpo humano ya en los textos anatómicos del Renacimiento. Nervus procede del griego νεῦρον (neûron), término que en la medicina hipocrática se usaba indistintamente para nervios, tendones y ligamentos; la restricción al significado neurológico actual se consolidó a lo largo del siglo XVIII. Depende mucho del nervio. El ciático, el más grueso del cuerpo humano, puede contener más de un millón de fibras entre mielínicas y amielínicas. Un nervio cutáneo menor, en cambio, alberga apenas unos pocos miles. En la mayoría de los nervios mixtos, las fibras amielínicas superan en número a las mielínicas, aunque ocupan mucha menos área transversal por su fino calibre. En el sistema nervioso periférico, sí, dentro de ciertos límites. Si el cuerpo neuronal sobrevive y las células de Schwann del tramo distal permanecen viables, el axón puede crecer de nuevo a razón de aproximadamente un milímetro al día. En el sistema nervioso central la capacidad de regeneración es mucho más limitada, en parte porque los oligodendrocitos y el entorno glial producen moléculas inhibidoras del crecimiento axonal. No. La velocidad varía enormemente. Las fibras Aα, gruesas y bien mielinizadas, alcanzan 80 a 120 metros por segundo; las fibras C amielínicas apenas llegan a 0,5-2 m/s. La diferencia se debe tanto al diámetro del axón como a la presencia y grosor de la vaina de mielina.Qué es una fibra nerviosa
Diferencias entre fibra nerviosa, axón y nervio
Clasificación de las fibras nerviosas
El papel de la cubierta glial
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión «fibra nerviosa»?
¿Cuántas fibras nerviosas contiene un nervio periférico típico?
¿Puede una fibra nerviosa regenerarse tras una lesión?
¿Todas las fibras nerviosas conducen a la misma velocidad?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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