DICCIONARIO MÉDICO
Sistema nervioso autónomo
El sistema nervioso autónomo es la división del sistema nervioso que regula, sin intervención de la voluntad, la actividad de los órganos internos, los vasos sanguíneos, el músculo cardíaco y las glándulas. Se organiza en dos ramas principales, la simpática y la parasimpática, que actúan sobre un mismo órgano con efectos generalmente opuestos y se completan con una tercera red, la entérica, dedicada al tubo digestivo. Autónomo procede del griego αὐτόνομος (autónomos), formado por αὐτός (autós, «uno mismo») y νόμος (nómos, «ley»): literalmente, «que se rige por su propia ley». El nombre no es casual. A comienzos del siglo veinte convivían varias etiquetas para esta misma parte del sistema nervioso (vegetativa, visceral, involuntaria) hasta que el fisiólogo británico John Newport Langley propuso unificarlas bajo el término autónomo, con el argumento de que estos circuitos operan con un grado de independencia funcional respecto al encéfalo que no tiene el sistema nervioso somático. La entrada nervio vegetativo recoge con más detalle esa reordenación terminológica. Funcionalmente, el sistema nervioso autónomo mantiene la homeostasis: ajusta de manera continua y por debajo del umbral consciente variables como la frecuencia cardíaca, el diámetro de los vasos sanguíneos, la motilidad digestiva o el calibre de la pupila. El sistema nervioso autónomo tiene, como el resto del sistema nervioso, una parte central y otra periférica. Los centros de control se sitúan en el hipotálamo, el tronco encefálico y la médula espinal. Desde ahí parten las neuronas preganglionares, cuyos axones viajan hasta un ganglio autónomo situado fuera del sistema nervioso central; en ese ganglio hacen sinapsis con una segunda neurona, la posganglionar, que es la que finalmente alcanza el órgano diana. Esa cadena de dos neuronas, con una parada intermedia en el ganglio, es una de las características que distingue a las vías autónomas de las del sistema nervioso somático, en las que una única neurona motora conecta directamente la médula con el músculo esquelético. La rama simpática nace en los segmentos torácicos y lumbares de la médula espinal y prepara al organismo para la acción: acelera el corazón, dilata las vías respiratorias, redirige el flujo sanguíneo hacia los músculos. La rama parasimpática, con origen en el tronco encefálico y en los segmentos sacros, favorece en cambio la conservación de energía y los procesos de reposo y digestión. Ambas se desarrollan con detalle en sus entradas correspondientes. Existe además una tercera red, el sistema nervioso entérico, alojada en las capas de la pared del tubo digestivo y capaz de coordinar buena parte de la motilidad intestinal de forma independiente, sin recurrir a órdenes del encéfalo. Algunos fisiólogos lo consideran una división autónoma por derecho propio, junto a la simpática y la parasimpática, aunque su estudio suele quedar reservado a la gastroenterología. El criterio que separa lo autónomo de lo somático no es anatómico, sino funcional. El sistema nervioso somático transmite la sensibilidad consciente y mueve la musculatura esquelética bajo control voluntario. El sistema nervioso autónomo opera al margen de esa voluntad: nadie decide conscientemente dilatar sus vasos sanguíneos o acelerar la digestión. Esta distinción es la razón por la que, en la clasificación funcional del sistema nervioso periférico, ambos aparecen como categorías separadas y no como grados de un mismo sistema. Que se rige por su propia ley, del griego autós («uno mismo») y nómos («ley»). El nombre subraya la independencia de estos circuitos respecto al control consciente, no una desconexión total del resto del sistema nervioso. Sí, son sinónimos de uso corriente. Vegetativo es el término más antiguo; autónomo, el que consolidó la fisiología del siglo veinte y el que predomina hoy en los textos técnicos. Porque la sinapsis intermedia en el ganglio autónomo permite un grado de procesamiento y modulación local que la vía somática, de una sola neurona, no tiene. Esa parada intermedia también explica por qué fármacos que actúan sobre los receptores del ganglio pueden modificar la actividad autónoma sin necesidad de llegar hasta cada órgano por separado. No de manera estricta. Puede generar y coordinar reflejos digestivos por sí mismo, aunque recibe información moduladora del sistema nervioso central a través del nervio vago y de las vías simpáticas. El fisiólogo John Newport Langley, en 1898, dentro de un esfuerzo más amplio por poner orden en una terminología hasta entonces dispersa.Qué es el sistema nervioso autónomo
Organización: un componente central y otro periférico
Dos ramas principales, y una tercera menos conocida
Diferencia con el sistema nervioso somático
Preguntas frecuentes
¿Qué significa literalmente autónomo en este contexto?
¿Es lo mismo el sistema nervioso autónomo que el vegetativo?
¿Por qué se necesitan dos neuronas para que una orden autónoma llegue a su destino?
¿El sistema nervioso entérico depende del encéfalo?
¿Quién introdujo el término sistema nervioso autónomo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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