DICCIONARIO MÉDICO
Dendrita
La dendrita es una prolongación protoplásmica corta y ramificada de la neurona, cuya función principal consiste en recibir las señales procedentes de otras células nerviosas y conducirlas hacia el soma o cuerpo celular. El conjunto de dendritas de una neurona recibe el nombre de árbol dendrítico. El término proviene del griego δένδρον (dendron, «árbol»), una metáfora visual que describe con exactitud la morfología de estas prolongaciones: múltiples ramas que parten del cuerpo neuronal y se subdividen progresivamente, aumentando la superficie disponible para el contacto con otras neuronas. Santiago Ramón y Cajal fue quien, a partir de 1888, caracterizó estas estructuras con detalle mediante sus técnicas de impregnación argéntica, demostrando que las neuronas son células independientes que se comunican entre sí en puntos de contacto discretos, lo que hoy llamamos sinapsis. Las dendritas están presentes en la mayoría de los tipos neuronales. Las neuronas multipolares, que son las más abundantes en el cerebro y la médula espinal, poseen múltiples dendritas que irradian desde el soma en direcciones diversas. Las neuronas bipolares de la retina y el epitelio olfatorio tienen una sola dendrita, habitualmente larga. Existe una excepción notable: las neuronas unipolares, presentes en algunos invertebrados, carecen de dendritas propiamente dichas. El citoplasma dendrítico comparte con el soma buena parte de su dotación de orgánulos. Contiene mitocondrias (necesarias para el alto gasto energético del procesamiento sináptico), retículo endoplásmico rugoso, aparato de Golgi, vesículas membranosas, microtúbulos y neurofilamentos. Los microtúbulos dendríticos presentan orientación mixta, mientras que en el axón se orientan uniformemente con la polaridad positiva hacia la periferia, un detalle que influye en el transporte intracelular y que sirve para diferenciar ambas prolongaciones en el laboratorio. Un hallazgo relevante de las últimas décadas es que las dendritas poseen ribosomas y son capaces de sintetizar proteínas localmente, algo que durante mucho tiempo se creía exclusivo del soma. Esta síntesis proteica local tiene implicaciones directas en la plasticidad sináptica y en los mecanismos moleculares de la memoria. A lo largo de las ramas dendríticas aparecen pequeñas protrusiones membranosas llamadas espinas dendríticas. Las describió Cajal en sus primeros dibujos, y durante décadas se les atribuyó un papel meramente estructural. Hoy se sabe que son el principal sitio de sinapsis excitatorias en el sistema nervioso central. Cada espina consta de una cabeza redondeada unida al eje dendrítico por un cuello estrecho. En la cabeza se concentra la densidad postsináptica, una zona rica en receptores de neurotransmisores, canales iónicos y moléculas de señalización. El cuello funciona como compartimento bioquímico, aislando parcialmente la señal de cada sinapsis individual para que no interfiera con las vecinas. La forma y el tamaño de las espinas no son estáticos. En respuesta a la actividad sináptica, las espinas pueden crecer, encogerse, aparecer de novo o desaparecer en cuestión de minutos. Ese remodelado continuo es uno de los sustratos físicos de la plasticidad sináptica: las conexiones más utilizadas se fortalecen (la espina se agranda y acumula más receptores), y las poco activas se debilitan y pueden llegar a retraerse. La función receptora de la dendrita va más allá de recoger pasivamente neurotransmisores. Las dendritas integran simultáneamente centenares de señales excitatorias e inhibitorias procedentes de distintas neuronas presinápticas. Esa integración determina si el soma genera o no un potencial de acción. En las neuronas piramidales de la corteza cerebral, por ejemplo, la dendrita apical puede recibir entradas sinápticas de capas corticales superiores, mientras que las dendritas basales reciben información de circuitos locales; la neurona «computa» ambas fuentes antes de decidir si dispara. Trabajos recientes han demostrado que determinadas dendritas son capaces de generar señales eléctricas activas (espigas dendríticas de calcio o de sodio) sin necesidad de que el soma intervenga. Ese procesamiento local añade una capa de complejidad al funcionamiento neuronal que la teoría clásica no contemplaba. La densidad y la morfología de las espinas dendríticas son indicadores sensibles de la salud neuronal. En el hipocampo, estructura clave para la memoria, la formación de nuevas espinas acompaña al aprendizaje, mientras que su retracción se asocia al olvido o al estrés crónico. Alteraciones en la densidad de espinas se han documentado en la enfermedad de Alzheimer (pérdida masiva en regiones temporales), la esquizofrenia (reducción selectiva en la corteza prefrontal) y los trastornos del espectro autista (donde se observa, paradójicamente, un exceso de espinas por defecto en la poda sináptica del desarrollo). Del griego δένδρον (dendron), que significa «árbol». La metáfora es visual: las ramificaciones de estas prolongaciones recuerdan a las ramas de un árbol. La dendrita recibe señales de otras neuronas y las conduce hacia el soma; el axón transmite la señal en sentido contrario, desde el soma hacia la terminal sináptica. Hay también diferencias ultraestructurales: las dendritas suelen ser cortas, múltiples y con microtúbulos de orientación mixta; el axón es generalmente único, puede medir desde milímetros hasta más de un metro y tiene microtúbulos con polaridad uniforme. De forma limitada. Tras una lesión cerebral, las neuronas supervivientes pueden remodelar su árbol dendrítico y formar nuevas espinas, un proceso favorecido por la rehabilitación cognitiva y el ejercicio físico. Sin embargo, las neuronas que mueren no se reemplazan en la mayoría de las regiones del cerebro adulto, y con ellas se pierden sus dendritas de forma irreversible. Sí. Investigaciones de las últimas décadas han confirmado que las dendritas poseen ribosomas y pueden sintetizar proteínas localmente, sin depender del soma. Este hallazgo cambió la visión clásica que restringía la producción de proteínas al cuerpo celular y tiene implicaciones directas para entender la plasticidad sináptica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la dendrita, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dendrita
Composición y ultraestructura
Espinas dendríticas y sinapsis
La dendrita como receptor y procesador de señales
Relevancia en la plasticidad y la patología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra dendrita?
¿Cuál es la diferencia entre dendrita y axón?
¿Las dendritas pueden regenerarse tras una lesión?
¿Las dendritas fabrican proteínas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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