DICCIONARIO MÉDICO
Hipocampo
El hipocampo es una estructura del sistema nervioso central situada en la profundidad del lóbulo temporal, en su cara interna. Participa en la formación de recuerdos nuevos y en la orientación espacial, y se integra en el sistema límbico. Su nombre alude al parecido de su contorno con el de un caballito de mar. Se trata de una formación cerebral par: hay uno en cada hemisferio, alojado en la porción interna del lóbulo temporal. Pertenece a la arquicorteza, una de las zonas evolutivamente más antiguas de la corteza, organizada en tres capas en lugar de las seis que presenta la neocorteza que reviste la mayor parte del encéfalo. El término procede del griego hippókampos, formado por híppos (caballo) y kámpos (monstruo marino). Fue el anatomista boloñés Giulio Cesare Aranzio quien, en el siglo XVI, describió la estructura y la bautizó por la semejanza de su forma curvada con la de un caballito de mar. Recibió más tarde un segundo nombre, asta de Ammón, en alusión a los cuernos del dios egipcio Amón. De esa denominación deriva la sigla CA (cornu Ammonis) con que aún se identifican sus campos celulares. Cada hipocampo recorre el suelo del asta temporal del ventrículo lateral y dibuja una curva que se extiende desde las cercanías del hipotálamo hasta la proximidad de la amígdala. La silueta de caballito de mar es propia de los primates. No es una forma universal: en otros mamíferos cambia, y llega a recordar a un plátano. En su interior se reconocen varios sectores. El giro dentado y el cuerno de Ammón, dividido a su vez en los campos CA1 a CA4, forman el núcleo de la estructura. La corteza entorrinal, situada en su borde, hace de puerta principal de entrada: por ella accede la mayor parte de la información que procede de otras áreas corticales, que luego circula por el hipocampo a través de un recorrido de tres relevos sinápticos. Un detalle con consecuencias clínicas, el sector CA1 o sector de Sommer tolera mal la falta de oxígeno. La función mejor establecida del hipocampo tiene que ver con la memoria declarativa, la que permite evocar hechos y episodios de manera consciente. No guarda los recuerdos para siempre. Interviene en su formación y en la consolidación, el proceso por el que la información acaba dependiendo, a largo plazo, de la corteza cerebral. A ese cometido se suma la orientación en el espacio. En 1971 el neurocientífico John O'Keefe identificó en el hipocampo unas neuronas que se activan según el lugar que ocupa el individuo, las células de lugar. Aquel trabajo, ampliado después por May-Britt y Edvard Moser con el hallazgo de las células de red en la corteza entorrinal, recibió el Premio Nobel de Medicina en 2014. Buena parte de lo que se sabe sobre esta función procede de un único paciente. En 1953 se practicó a un hombre, conocido durante décadas solo por sus iniciales H. M., la extirpación de ambos lóbulos temporales mediales para frenar una epilepsia que no respondía a otros tratamientos. Conservó la inteligencia y los recuerdos antiguos, pero quedó incapaz de fijar recuerdos nuevos. El caso mostró que el hipocampo hace falta para crear memoria, no para custodiar la ya consolidada. En la enfermedad de Alzheimer se cuenta entre las primeras regiones que se dañan. Vale la pena no confundir el hipocampo con la amígdala, su vecina en el lóbulo temporal. Las dos forman parte del sistema límbico y comparten territorio, pero se reparten el trabajo: la amígdala se ocupa del procesamiento emocional, sobre todo del miedo, y el hipocampo se orienta a la memoria y a la ubicación espacial. La región parahipocampal que lo envuelve, con las cortezas entorrinal y perirrinal, actúa como intermediaria entre esta estructura y el resto del cerebro. Hay una última fuente de confusión, esta vez ajena a la anatomía. El mismo nombre designa un género de peces marinos, Hippocampus, el de los caballitos de mar que inspiraron la denominación. Del griego hippókampos, unión de híppos (caballo) y kámpos (monstruo marino). Giulio Cesare Aranzio lo escogió en el siglo XVI por el parecido de la estructura con un caballito de mar. La denominación alternativa, asta de Ammón, remite a los cuernos del dios Amón. Dos, uno por hemisferio. Por eso las lesiones que afectan a un solo lado suelen tener repercusiones más limitadas que las bilaterales. No. Son estructuras distintas del lóbulo temporal, ambas dentro del sistema límbico. La amígdala interviene en las respuestas emocionales; el hipocampo, en la memoria y la orientación. Son los sectores en que se divide el cuerno de Ammón, la parte principal del hipocampo. La sigla CA viene del latín cornu Ammonis. Cada campo posee una organización celular propia, y el CA1 destaca por su sensibilidad a la falta de oxígeno.Qué es el hipocampo
Ubicación y organización interna
El hipocampo y la memoria
Diferenciación con estructuras vecinas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre hipocampo?
¿Cuántos hipocampos hay en el cerebro?
¿Es lo mismo el hipocampo que la amígdala?
¿Qué son los campos CA1, CA2, CA3 y CA4?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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