DICCIONARIO MÉDICO

Memoria

La memoria es la función cognitiva que permite codificar, almacenar y recuperar información a lo largo del tiempo. No es una facultad única: engloba varios sistemas, con distinta duración y distinto sustrato cerebral, que trabajan de forma coordinada.

Qué es la memoria

Del latín memoria, derivado del adjetivo memor (atento, que recuerda), a su vez emparentado con la raíz indoeuropea *(s)mer-, «recordar». La misma raíz asoma en el griego μνήμη (mnḗmē), que dio nombre a Mnemósine, la titánide que la mitología griega hacía madre de las nueve musas: una manera antigua de sugerir que sin memoria no hay arte ni conocimiento que transmitir.

Como concepto médico y neurocientífico, la memoria designa el conjunto de procesos por los que el sistema nervioso registra una experiencia, la retiene de forma más o menos duradera y la hace de nuevo accesible cuando se necesita. No es un almacén pasivo. Cada uno de esos tres momentos (codificación, almacenamiento y recuperación) implica circuitos cerebrales distintos, y un fallo en cualquiera de ellos puede traducirse en un olvido, aunque el resto de la cadena funcione con normalidad.

Del modelo multialmacén a la memoria de trabajo

El primer marco teórico influyente para explicar cómo se organiza la memoria fue el modelo multialmacén de Richard Atkinson y Richard Shiffrin, publicado en 1968. Proponían tres registros sucesivos: un registro sensorial, que retiene la información en bruto durante fracciones de segundo; una memoria a corto plazo, con capacidad limitada y una duración de apenas veinte segundos si no hay repaso; y una memoria a largo plazo, prácticamente ilimitada en capacidad y duración.

Ese esquema resultó demasiado simple para explicar tareas como el cálculo mental o la comprensión de una frase larga, en las que hay que retener información y manipularla a la vez. En 1974, Alan Baddeley y Graham Hitch propusieron sustituir la memoria a corto plazo por un sistema más activo, la memoria de trabajo, formado por un ejecutivo central que dirige la atención y dos subsistemas auxiliares: el bucle fonológico, para la información verbal, y la agenda visoespacial, para la información visual y espacial. En el año 2000, Baddeley añadió un cuarto componente, el búfer episódico, encargado de integrar la información de los otros tres con la memoria a largo plazo.

Memoria declarativa y memoria no declarativa

Dentro de la memoria a largo plazo, la neuropsicología distingue dos grandes sistemas, formalizados por Larry Squire y sus colaboradores a partir de los años noventa. La memoria declarativa (o explícita) es la que se puede traer a la conciencia y expresar con palabras: incluye la memoria episódica, referida a sucesos vividos con su contexto espacial y temporal, y la memoria semántica, que almacena hechos y conceptos generales sin necesidad de recordar cuándo o dónde se aprendieron.

La memoria no declarativa (o implícita), en cambio, se expresa a través de la conducta y no requiere evocación consciente. Reúne fenómenos tan distintos como la memoria procedimental (montar en bicicleta, tocar un instrumento), el priming (reconocer más rápido un estímulo ya visto antes) y el condicionamiento clásico. Ambos sistemas pueden fallar de forma independiente: una lesión limitada al hipocampo y a las estructuras del lóbulo temporal medial basta para producir una amnesia grave de tipo declarativo sin afectar apenas a las capacidades procedimentales.

Sustrato cerebral

El hipocampo y las cortezas que lo rodean (entorrinal, perirrinal, parahipocámpica) forman el núcleo del sistema que sostiene la memoria declarativa. La corteza prefrontal, por su parte, es especialmente relevante para la memoria de trabajo y para las estrategias de organización que facilitan tanto la codificación como la recuperación. La memoria no declarativa depende de otros circuitos: los ganglios basales y, en menor medida, el cerebelo son especialmente activos en el aprendizaje de habilidades motoras y en el condicionamiento clásico.

La amígdala añade un matiz particular. No almacena recuerdos por sí misma, pero modula la fuerza con la que se consolidan los recuerdos cargados de emoción, tanto los declarativos que dependen del hipocampo como los procedimentales que dependen de los ganglios basales. Es la razón, en parte, de que un suceso emocionalmente intenso se recuerde con más nitidez que uno neutro ocurrido el mismo día.

Diferenciación con conceptos próximos

Memoria y aprendizaje no son sinónimos, aunque estén profundamente ligados: el aprendizaje es el proceso por el que se adquiere información o una habilidad nueva, mientras que la memoria es el sistema que permite retenerla y disponer de ella después. Sin memoria, cada acto de aprendizaje se perdería en cuanto terminase.

Tampoco equivale a recuerdo, que designa el contenido concreto recuperado (una fecha, una cara, un poema), ni a evocación, que es específicamente la fase de recuperación dentro del proceso mnésico. La memoria, en sentido estricto, es el sistema completo; recuerdo y evocación nombran, cada uno, una pieza de ese sistema.

Preguntas frecuentes

¿La memoria es una sola capacidad o varias?

Son varias. Los estudios con pacientes con lesiones cerebrales muestran que cada sistema de memoria puede dañarse por separado, lo que confirma que dependen de circuitos distintos y no de una facultad unitaria.

¿Quién realizó el primer estudio experimental de la memoria?

El psicólogo alemán Hermann Ebbinghaus, que en 1885 publicó Sobre la memoria tras memorizar y evaluar él mismo, durante años, listas de sílabas sin sentido. De ahí surgió la curva del olvido, que describe cómo se pierde la información no repasada con el paso del tiempo.

¿Es lo mismo la memoria a corto plazo que la memoria de trabajo?

No exactamente. La memoria a corto plazo del modelo de Atkinson y Shiffrin era un almacén más bien pasivo. La memoria de trabajo, propuesta después por Baddeley y Hitch, incorpora además la manipulación activa de esa información, con un sistema ejecutivo que la dirige.

¿Empeora la memoria con la edad de forma inevitable?

Cierto declive en la velocidad de recuperación y en la memoria episódica es habitual con el envejecimiento normal. Es un proceso distinto del deterioro asociado a enfermedades neurodegenerativas, que afecta a la memoria de forma más marcada y progresiva y compromete además otras funciones cognitivas.

Referencias

  1. Memoria. MedlinePlus en español, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
  2. Squire LR, Zola SM. Structure and function of declarative and nondeclarative memory systems. Proceedings of the National Academy of Sciences, 1996.
  3. Modelo de Atkinson-Shiffrin. Wikipedia, con referencia a Atkinson RC, Shiffrin RM (1968).
  4. McGaugh JL. The amygdala modulates the consolidation of memories of emotionally arousing experiences. Annual Review of Neuroscience, 2004.

Entradas relacionadas

  • Amnesia: pérdida parcial o total de la capacidad de fijar o evocar recuerdos.
  • Evocación: fase del proceso de memoria en la que el cerebro recupera lo almacenado.
  • Recuerdo: contenido concreto que la memoria mantiene disponible y puede recuperar.
  • Recuerdo libre: evocación sin pistas externas, empleada en la evaluación neuropsicológica.
  • Aprendizaje: proceso de adquisición de información o habilidades que la memoria retiene después.
  • Hipocampo: estructura del lóbulo temporal medial central en la memoria declarativa.

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