DICCIONARIO MÉDICO
Árbol dendrítico
El árbol dendrítico es el conjunto de dendritas que parten del soma de una neurona y se ramifican progresivamente. Constituye la principal superficie receptora de la célula nerviosa: a través de sus ramas y espinas dendríticas llegan las señales procedentes de otras neuronas. Cada neurona posee, por regla general, varias dendritas que emergen del cuerpo celular y se dividen en ramas de calibre decreciente. Visto al microscopio, el conjunto recuerda a la copa de un árbol, y de ahí la denominación. La palabra «dendrita» procede directamente del griego δένδρον (déndron, «árbol»), raíz que comparten otras voces de la botánica y de la mineralogía. En neuroanatomía, el término se consolidó a lo largo del siglo XIX a medida que las técnicas de impregnación argéntica permitieron visualizar por primera vez la morfología completa de las células nerviosas. Conviene no confundir este concepto con el árbol axónico. El axón suele ser único y transporta la señal hacia la célula postsináptica; las dendritas, en cambio, son múltiples y su función es recoger e integrar las aferencias que recibe la neurona. El número, la longitud, el ángulo de ramificación y la complejidad del árbol dendrítico varían enormemente de un tipo neuronal a otro, y esas diferencias determinan en buena medida las propiedades computacionales de cada célula. Las neuronas piramidales de la corteza cerebral presentan una dendrita apical larga que asciende hacia la superficie cortical y un abanico de dendritas basales que se extiende alrededor del soma. En cambio, las células de Purkinje del cerebelo despliegan un árbol dendrítico que se expande en un solo plano, como un abanico visto de perfil, con una densidad de ramificación extraordinaria. Las interneuronas estrelladas de la corteza irradian sus dendritas en todas las direcciones, sin eje preferente. Y las neuronas bipolares de la retina presentan un árbol dendrítico reducido a una sola prolongación. Sobre las ramas dendríticas se distribuyen las espinas dendríticas, pequeñas protuberancias citoplasmáticas de entre 0,5 y 2 micrómetros que constituyen el elemento postsináptico de la mayoría de las sinapsis excitadoras del sistema nervioso central. Se calcula que la corteza cerebral humana contiene del orden de diez billones de espinas dendríticas. Su número y forma no son fijos: cambian con la experiencia, la actividad sináptica y los procesos de aprendizaje, un fenómeno denominado plasticidad estructural. Cuando un neurotransmisor se une a los receptores de una espina dendrítica, se produce un cambio local en el potencial de membrana. Si múltiples señales excitadoras llegan a distintos puntos del árbol en un intervalo breve, sus efectos se suman (sumación espacial y temporal). Ese resultado combinado se propaga pasivamente hacia el cono axónico, la zona del soma donde se decide si la neurona dispara o no un potencial de acción. La geometría del árbol influye directamente en esa integración. Una rama larga y fina atenúa más la señal que una corta y gruesa, de modo que la posición de cada sinapsis dentro del árbol no es irrelevante: las sinapsis proximales pesan más que las distales en la decisión final de disparar. No todas las dendritas son, sin embargo, conductores pasivos. Se ha demostrado que algunas poseen canales iónicos dependientes de voltaje capaces de generar potenciales de acción locales, los llamados potenciales de acción dendríticos retropropagados, cuyo papel en la modulación sináptica sigue siendo objeto de investigación. Viene del griego δένδρον (déndron), que significa «árbol». Se aplica en neuroanatomía a cualquier estructura con patrón de ramificación arborescente. Las dendritas reciben ese nombre por su aspecto ramificado, visible en las preparaciones histológicas. Sí. Las espinas dendríticas pueden formarse, desaparecer o cambiar de tamaño en respuesta a la actividad sináptica, el aprendizaje y el entorno. Este remodelado es especialmente intenso durante el desarrollo y la infancia, pero persiste en menor grado en el cerebro adulto. No. El árbol dendrítico recibe información y la conduce hacia el soma; el árbol axónico transmite la señal generada por la neurona hacia sus dianas. Además, las dendritas suelen contener ribosomas y retículo endoplasmático en sus segmentos proximales, mientras que el axón carece de maquinaria de síntesis proteica propia salvo en puntos muy concretos. La reducción del árbol dendrítico y la pérdida de espinas se han documentado en diversas condiciones neurológicas y psiquiátricas. No procede detallarlas aquí, pero conviene saber que el acortamiento dendrítico se considera un correlato morfológico de la disfunción sináptica en algunas de ellas. Si desea profundizar en conceptos asociados al árbol dendrítico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el árbol dendrítico
Morfología según el tipo neuronal
Integración de señales en el árbol dendrítico
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «dendrítico»?
¿Puede modificarse el árbol dendrítico a lo largo de la vida?
¿Es lo mismo el árbol dendrítico que el árbol axónico?
¿Tiene relación la pérdida de dendritas con alguna enfermedad?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026