DICCIONARIO MÉDICO
Endocarditis
La endocarditis es la inflamación del endocardio, la membrana que reviste las cavidades internas del corazón y las válvulas cardíacas. La lesión asienta casi siempre sobre las valvas, donde origina formaciones denominadas vegetaciones, compuestas por fibrina, plaquetas y, en los casos infecciosos, colonias de microorganismos. Puede obedecer a causas infecciosas o no infecciosas, y su curso varía desde formas agudas y destructivas hasta procesos crónicos de evolución larvada. En sentido estricto, el término designa cualquier proceso inflamatorio que afecte al endocardio. La localización habitual son las válvulas cardíacas, sobre todo la válvula mitral y la válvula sigmoidea aórtica, aunque ninguna queda excluida. Las cuerdas tendinosas, el endocardio mural y las superficies de dispositivos intracardíacos también pueden verse afectados. La palabra procede de tres elementos griegos: ἔνδον (éndon, "dentro"), καρδία (kardía, "corazón") y el sufijo -ῖτις (-itis, "inflamación"). La voz francesa endocardite se documenta por primera vez en 1836, y de ahí pasó al español con una ortografía prácticamente idéntica. La RAE la recoge como "inflamación aguda o crónica del endocardio". El endocardio sano mantiene una superficie antitrombogénica que repele la adhesión de plaquetas y microorganismos. Cuando esa barrera se altera, ya sea por un jet de sangre turbulento (frecuente en las valvulopatías preexistentes), por daño autoinmune o por la inserción de un dispositivo, se expone el colágeno subendotelial. Las plaquetas y la fibrina se depositan sobre la zona lesionada y forman un pequeño trombo estéril. Ese depósito, en ocasiones llamado endocarditis trombótica no bacteriana, puede permanecer inerte o convertirse en el lecho donde aniden microorganismos circulantes. Si bacterias u hongos que transitan por el torrente sanguíneo (una bacteriemia transitoria, por ejemplo, tras una manipulación dental) colonizan ese depósito, la vegetación crece rápidamente: los microorganismos quedan envueltos en capas sucesivas de fibrina y plaquetas, protegidos del sistema inmunitario y de los antimicrobianos. La vegetación resultante puede fragmentarse y generar embolias a distancia, o destruir progresivamente la valva sobre la que asienta. La clasificación más útil distingue las endocarditis según estén producidas por la invasión de un microorganismo o por mecanismos no infecciosos. Dentro de cada grupo existen variantes que el diccionario trata en entradas independientes. Endocarditis infecciosa. Es la forma más frecuente y la de mayor repercusión clínica. Cualquier microorganismo puede producirla, aunque los cocos grampositivos (estafilococos y estreptococos) son responsables de la mayoría de los casos. Según el ritmo de progresión se distinguen una forma aguda, fulminante, y otra subaguda, insidiosa durante semanas o meses. En la literatura aparece bajo varios sinónimos que reflejan matices distintos: endocarditis bacteriana (el agente más habitual, no el único), endocarditis infecciosa (término preferido en la nomenclatura actual), endocarditis de Osler (la variante subaguda descrita por William Osler en 1885), endocarditis ulcerosa (forma aguda con destrucción tisular rápida) y endocarditis micótica (cuando el agente causal es un hongo). Endocarditis reumática. No es infecciosa en sí misma, sino la consecuencia de una respuesta autoinmune desencadenada por la infección faríngea del estreptococo del grupo A. Se enmarca en la fiebre reumática y produce lesiones verrucosas características sobre las valvas, con riesgo de valvulopatía crónica. Endocarditis trombótica no bacteriana y endocarditis marántica. Bajo estos dos nombres se describe el depósito de vegetaciones estériles de fibrina y plaquetas sobre válvulas no infectadas, asociado con frecuencia a estados de hipercoagulabilidad, neoplasias avanzadas o enfermedades autoinmunes. El diccionario las desarrolla en las entradas endocarditis trombótica no bacteriana y endocarditis marántica. Existen, además, formas vinculadas a enfermedades autoinmunes sistémicas: la endocarditis lúpica (también conocida como endocarditis de Libman-Sacks), propia del lupus eritematoso sistémico, y la endocarditis eosinofílica (o endocarditis de Löffler), producida por la infiltración y la degranulación de eosinófilos en el endocardio. La endocarditis verrucosa designa un descriptor morfológico compartido por varias de estas entidades. Las estimaciones publicadas sitúan la incidencia de la endocarditis infecciosa entre 3 y 10 episodios por cada 100 000 personas-año. La distribución por sexo muestra un predominio masculino que se mantiene en la mayoría de las series. En los países de renta alta, el perfil del paciente ha ido cambiando: si hace décadas la cardiopatía reumática era el sustrato habitual, hoy predominan las prótesis valvulares, los dispositivos intracardíacos y las intervenciones médicas invasivas como factores predisponentes. En cambio, en regiones con menor acceso a la atención sanitaria la fiebre reumática sigue siendo un condicionante frecuente. Del griego ἔνδον (éndon, "dentro"), καρδία (kardía, "corazón") y el sufijo -ῖτις (-itis, "inflamación"). El término se acuñó en francés como endocardite en 1836, una vez que la disección anatomopatológica permitió distinguir la inflamación del revestimiento interno del corazón de la del propio músculo cardíaco (miocarditis). No. Endocarditis es el término general que engloba todas las inflamaciones del endocardio, con independencia de su causa. La endocarditis infecciosa es la variante provocada por la colonización microbiana de las válvulas, y representa la forma más habitual y clínicamente relevante, pero no la única. Hay endocarditis reumáticas, lúpicas, eosinofílicas y trombóticas no bacterianas, entre otras. Es una masa formada por fibrina, plaquetas, células inflamatorias y, cuando la causa es infecciosa, colonias de microorganismos. Se adhiere a la superficie de la valva o, con menos frecuencia, al endocardio mural. Su tamaño y composición varían según el tipo de endocarditis: las vegetaciones de la forma infecciosa suelen ser grandes y friables, mientras que las de la endocarditis trombótica no bacteriana tienden a ser más pequeñas y firmemente adheridas. Preferentemente, sí. La válvula mitral y la válvula aórtica son las que se afectan con mayor frecuencia. Sin embargo, el proceso puede extenderse a las cuerdas tendinosas, al endocardio de las paredes auriculares o ventriculares y a las superficies de prótesis valvulares o electrodos de dispositivos implantados. La válvula tricúspide se ve implicada con especial frecuencia en pacientes con acceso venoso contaminado. Si desea profundizar en los distintos tipos de endocarditis y en conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la endocarditis
El mecanismo: de la lesión endotelial a la vegetación
Clasificación: formas infecciosas y no infecciosas
Epidemiología de la endocarditis infecciosa
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "endocarditis"?
¿Es lo mismo endocarditis que endocarditis infecciosa?
¿Qué es una vegetación cardíaca?
¿La endocarditis afecta solo a las válvulas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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