DICCIONARIO MÉDICO
Corazón
El corazón humano es un órgano muscular hueco, del tamaño aproximado de un puño cerrado, situado en el mediastino medio —entre ambos pulmones—, ligeramente desplazado hacia la izquierda del tórax. Funciona como la bomba central del sistema circulatorio: impulsa la sangre oxigenada hacia los tejidos del organismo y envía la sangre desoxigenada a los pulmones para que se renueve el intercambio gaseoso. Pesa entre 250 y 350 gramos en el adulto y late, en condiciones de reposo, entre 60 y 100 veces por minuto. El corazón es el órgano central del aparato cardiovascular, encargado de mantener en movimiento continuo el volumen de sangre que el organismo necesita para nutrir cada tejido. Está dividido en cuatro cavidades —dos aurículas superiores y dos ventrículos inferiores— separadas por un tabique que impide la mezcla entre sangre oxigenada y desoxigenada. Cuatro válvulas regulan el flujo en una sola dirección: la tricúspide y la mitral entre aurículas y ventrículos, y la pulmonar y la aórtica a la salida de cada ventrículo. La palabra «corazón» procede del latín cor, cordis, que a su vez tiene la misma raíz indoeuropea (*ḱḗr) que el griego καρδία (kardía). De esta última raíz griega derivan prácticamente todos los compuestos médicos del campo: cardíaco, cardiología, cardiomegalia, pericardio, endocardio. En castellano, «corazón» está documentado ya en los textos más antiguos del idioma —aparece en el Cantar de Mio Cid (hacia 1207)—, y la acepción anatómica ha convivido desde entonces con la metafórica, que identifica el órgano con la sede del valor y los afectos. El corazón ocupa el mediastino medio, un compartimento central del tórax delimitado por ambos pulmones, el esternón por delante, la columna vertebral por detrás y el diafragma por debajo. Aunque se dice coloquialmente que «está a la izquierda», lo cierto es que el corazón se sitúa en posición medial, pero con una orientación oblicua que desplaza unos dos tercios de su masa hacia el hemitórax izquierdo. Su punta —el ápex— apunta hacia la izquierda, hacia abajo y hacia delante, y se proyecta sobre el quinto espacio intercostal izquierdo, en la línea medioclavicular. Existe una excepción congénita: la dextrocardia, en la que el corazón se localiza como imagen en espejo en el hemitórax derecho. Es una variante poco frecuente —afecta aproximadamente a 1 de cada 12.000 nacidos— que por sí sola no suele provocar problemas funcionales. La estructura del corazón puede resumirse en tres niveles: las cavidades, las capas de la pared y las válvulas. Las dos aurículas son las cámaras de recepción. La aurícula derecha recibe la sangre desoxigenada que llega por las venas cava superior e inferior; la izquierda, la sangre ya oxigenada que regresa de los pulmones por las venas pulmonares. Cada aurícula posee una pequeña prolongación con forma de oreja, la orejuela, que aumenta ligeramente su capacidad. Los ventrículos son las cámaras de expulsión. El ventrículo derecho envía la sangre hacia los pulmones a través del tronco pulmonar; el izquierdo, con una pared considerablemente más gruesa porque debe generar una presión mayor, la impulsa hacia todo el organismo a través de la aorta. Un dato que da idea de la asimetría: la pared del ventrículo izquierdo mide entre 12 y 15 mm de espesor, frente a los 3-5 mm del derecho. El septo interventricular e interauricular separa las cavidades derechas de las izquierdas. En la vida fetal existe un orificio entre ambas aurículas —el foramen oval— que normalmente se cierra tras el nacimiento. La pared del corazón se compone de tres capas. La más externa es el pericardio, un saco fibroseroso que envuelve y protege al órgano. A continuación está el miocardio, la capa muscular propiamente dicha, responsable de la contracción. Y la más interna, el endocardio, una membrana fina que tapiza las cavidades y recubre las válvulas. Contemplado desde fuera, el corazón tiene una forma que la anatomía clásica compara con la de una pirámide invertida y volcada sobre una de sus caras. Su base —que en realidad queda orientada hacia atrás y arriba— es la zona de la que emergen los grandes vasos; su vértice o ápex es la punta inferior, dirigida hacia la izquierda y hacia delante. Se distinguen varias caras: la esternocostal (anterior), la diafragmática (inferior, apoyada sobre el diafragma) y las dos caras pulmonares (laterales, en contacto con cada pulmón). Dos surcos principales recorren la superficie. El surco coronario, también llamado surco auriculoventricular, rodea al corazón horizontalmente como un cinturón y marca la frontera entre aurículas y ventrículos. Los surcos interventriculares anterior y posterior descienden verticalmente y señalan la posición del tabique interventricular por dentro. Por estos surcos discurren las arterias coronarias y sus ramas principales. El propio miocardio necesita un aporte continuo de oxígeno para mantener la contracción. De eso se encargan las arterias coronarias, que nacen de la raíz de la aorta, justo por encima de la válvula aórtica. Son dos: la coronaria izquierda, que se divide casi de inmediato en una rama descendente anterior y una rama circunfleja, y la coronaria derecha. Entre ambas irrigan toda la masa muscular del corazón. La sangre venosa del miocardio, una vez utilizado el oxígeno, drena hacia el seno coronario, un conducto venoso que desemboca en la aurícula derecha. La obstrucción de una coronaria —por una placa de aterosclerosis o por un trombo— provoca isquemia del territorio que irriga; si la obstrucción es completa y prolongada, el tejido muere: eso es un infarto de miocardio. El corazón genera y propaga sus propios impulsos eléctricos gracias al sistema de excitoconducción. El impulso se origina en el nodo sinusal, un grupo de células situado en la aurícula derecha que actúa como marcapasos natural. Desde allí la señal se transmite a las aurículas, alcanza el nodo auriculoventricular y desciende por el haz de His y las fibras de Purkinje hasta los ventrículos, que se contraen de forma coordinada. Todo el proceso, desde la descarga del nodo sinusal hasta la contracción ventricular completa, dura menos de medio segundo. La función del corazón se resume en una sola palabra: bombear. Cada latido sigue un ciclo que alterna una fase de contracción, la sístole, con una fase de relajación y llenado, la diástole. En la sístole ventricular la sangre sale disparada hacia los grandes vasos; en la diástole, las cavidades se rellenan de sangre. El volumen que el corazón expulsa por minuto —el gasto cardíaco— ronda los 5 litros en reposo, pero puede multiplicarse por cuatro o cinco durante el ejercicio intenso. La circulación describe un doble circuito. El ventrículo derecho impulsa la sangre desoxigenada hacia los pulmones a través del tronco pulmonar (circulación pulmonar o menor); allí se oxigena y regresa a la aurícula izquierda. Desde el ventrículo izquierdo, la sangre oxigenada parte por la aorta hacia todo el organismo (circulación sistémica o mayor) y retorna, ya sin oxígeno, por las venas cavas a la aurícula derecha. El latido que se percibe al palpar el pulso refleja la onda de presión que cada sístole genera en las arterias. Las enfermedades cardíacas —o cardiopatías— constituyen la primera causa de mortalidad en los países industrializados. La cardiopatía coronaria, debida a la obstrucción de las arterias coronarias, es la más frecuente y puede desembocar en un infarto de miocardio. La insuficiencia cardíaca, por su parte, designa la situación en la que el corazón es incapaz de bombear con la eficacia que el organismo necesita. Las arritmias son trastornos del ritmo eléctrico del corazón que abarcan desde alteraciones benignas hasta cuadros potencialmente graves. Las inflamaciones de las distintas capas de la pared —endocarditis, miocarditis— y las miocardiopatías, que afectan a la estructura del músculo cardíaco, completan el espectro de las patologías cardíacas más relevantes. El agrandamiento del corazón por encima de sus dimensiones normales recibe el nombre de cardiomegalia. Del latín cor, cordis, que comparte raíz indoeuropea (*ḱḗr) con el griego καρδία (kardía). De cor deriva «corazón» en castellano, «cœur» en francés, «cuore» en italiano. De kardía proceden prácticamente todos los términos médicos compuestos: cardíaco, cardiología, cardiopatía, pericardio, electrocardiograma. El corazón se sitúa en posición central, dentro del mediastino, pero con una orientación oblicua que coloca unos dos tercios de su masa en el hemitórax izquierdo. Su punta o ápex se proyecta en el quinto espacio intercostal izquierdo. En la dextrocardia, una variante congénita infrecuente, la posición está invertida. Sí, es una estimación realista. Con una frecuencia media de 70 latidos por minuto, el corazón se contrae unas 100.800 veces en 24 horas. A lo largo de una vida de 80 años, eso supone más de 3.000 millones de latidos sin interrupción. No. Aunque comparten la raíz griega καρδία, en la terminología médica actual el cardias designa la porción del estómago que se abre al esófago, no el corazón. La confusión tiene origen histórico: los clásicos usaban kardía para ambas estructuras porque están anatómicamente próximas, y la boca del estómago «parece latir» cuando se palpa la región epigástrica. El corazón de atleta es una adaptación fisiológica al entrenamiento intenso y prolongado: las cavidades se dilatan, la pared se engrosa moderadamente y la frecuencia en reposo baja. A diferencia de las miocardiopatías, estas modificaciones son simétricas, la función contráctil está preservada y revierten con el cese del ejercicio. Si desea profundizar en conceptos asociados al corazón humano, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el corazón
Dónde está el corazón en el cuerpo humano
Partes del corazón
Anatomía de superficie del corazón humano
Irrigación del corazón
Sistema de conducción del corazón
Función del corazón
Principales enfermedades del corazón
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «corazón»?
¿En qué lado del cuerpo está el corazón?
¿Es cierto que el corazón late unas 100.000 veces al día?
¿Es lo mismo «corazón» que «cardias»?
¿Qué diferencia hay entre el corazón de un deportista y uno patológico?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026