DICCIONARIO MÉDICO
Carditis
La carditis es la inflamación del corazón. Según la capa cardíaca afectada se distinguen tres formas principales: endocarditis, miocarditis y pericarditis. Cuando el proceso inflamatorio alcanza las tres capas simultáneamente, el cuadro recibe el nombre de pancarditis. El término carditis designa, en sentido estricto, cualquier inflamación que afecte al tejido cardíaco. Procede del griego καρδία (kardía, corazón) y del sufijo -ιτις (-itis, inflamación). Su primera documentación conocida aparece en francés como cardite hacia 1755, y de ahí pasó al resto de lenguas europeas con mínimas variaciones ortográficas. La Real Academia Española define la carditis como la inflamación del tejido muscular del corazón, aunque en la práctica clínica el vocablo se emplea de forma más amplia. No se limita al miocardio: puede abarcar el endocardio (la membrana que tapiza las cavidades y las válvulas), el propio músculo cardíaco o el pericardio, la doble membrana que envuelve el corazón por fuera. El uso clínico habitual prefiere, en general, nombrar directamente la variante específica (endocarditis, miocarditis, pericarditis) en lugar del término genérico. La pared del corazón se organiza en tres túnicas concéntricas, y la inflamación de cada una configura un cuadro diferente. La endocarditis afecta al revestimiento interno; las válvulas cardíacas son su diana habitual, sobre todo la válvula mitral. Cuando colonias bacterianas se asientan sobre una válvula dañada o protésica, se forman las llamadas vegetaciones, agregados de fibrina, plaquetas y microorganismos que pueden fragmentarse y embolizar a distancia. Cuando el proceso se localiza en el músculo cardíaco propiamente dicho, se habla de miocarditis. El agente causal más frecuente es un virus, con los enterovirus del grupo Coxsackie B y ciertos adenovirus a la cabeza. El daño puede ser directo, por acción citopática del propio virus, o indirecto, cuando la respuesta inmunitaria del paciente se dirige contra proteínas cardíacas que comparten epítopos con antígenos virales (un fenómeno de mimetismo molecular que se conoce relativamente bien en cardiología experimental). Si lo que se inflama es la membrana serosa que rodea al corazón, el cuadro se denomina pericarditis. Puede acumular líquido entre sus dos hojas y generar un derrame pericárdico. Existe además una cuarta variante, la pancarditis, en la que el proceso afecta a las tres capas de forma simultánea. Esta presentación es poco habitual fuera del contexto de la fiebre reumática. El escenario clínico donde el vocablo genérico carditis se sigue empleando con mayor frecuencia es la fiebre reumática aguda. En los criterios de Jones, formulados inicialmente en 1944 por T. Duckett Jones y revisados varias veces desde entonces (la última revisión relevante data de 2015, publicada por la American Heart Association), la carditis figura como criterio mayor. La inflamación puede ser clínica, con hallazgos evidentes a la exploración, o subclínica, detectable solo mediante ecocardiografía Doppler. En este contexto la afectación valvular marca el pronóstico a largo plazo. La fiebre reumática tiende a dañar la válvula mitral y, con menor frecuencia, la aórtica. Una vez resuelto el episodio agudo, la cicatrización y la fibrosis progresan durante décadas y pueden derivar en valvulopatía reumática crónica. Esta secuela sigue siendo una causa relevante de enfermedad cardíaca en regiones con recursos sanitarios limitados. Los agentes causales varían según la forma de carditis. Los virus (Coxsackie B, adenovirus, parvovirus B19, SARS-CoV-2) predominan en miocarditis y pericarditis. Las bacterias (Staphylococcus aureus, estreptococos del grupo viridans) protagonizan la endocarditis infecciosa. Parásitos como Trypanosoma cruzi, responsable de la enfermedad de Chagas, producen una miocarditis crónica con distribución geográfica concentrada en América Latina. No toda carditis es infecciosa. Enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico o la artritis reumatoide pueden desencadenar pericarditis o miocarditis, y la exposición a ciertos fármacos o a radiación torácica constituye otra causa documentada. En un porcentaje no despreciable de casos no se identifica el agente responsable, y la carditis se clasifica entonces como idiopática. Del griego καρδία (kardía, corazón) combinado con el sufijo -ιτις (-itis), que en terminología médica indica inflamación. La forma francesa cardite está documentada desde 1755, y de ella derivan las versiones en español, inglés e italiano. No. Carditis es el término genérico para cualquier inflamación del corazón. La miocarditis se refiere exclusivamente al músculo cardíaco. La diferencia importa porque el mecanismo, los agentes causales habituales y las consecuencias a largo plazo no son iguales según la capa afectada: una endocarditis bacteriana, por ejemplo, plantea un riesgo embólico que la miocarditis viral no comparte. No, aunque la fiebre reumática es el contexto donde el término genérico carditis se utiliza con más frecuencia en la literatura médica. Virus, bacterias, parásitos, enfermedades autoinmunes y reacciones a fármacos pueden producir inflamación cardíaca sin relación alguna con el estreptococo del grupo A. Estrictamente, no. La afectación simultánea de endocardio, miocardio y pericardio se observa sobre todo en episodios graves de fiebre reumática y, de forma excepcional, en infecciones sistémicas o enfermedades autoinmunes con compromiso multiorgánico. Si desea profundizar en conceptos asociados a la carditis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la carditis
Capas cardíacas y formas de carditis
La carditis en la fiebre reumática
Causas generales de la inflamación cardíaca
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra carditis?
¿Es lo mismo carditis que miocarditis?
¿La carditis se asocia siempre a fiebre reumática?
¿La pancarditis es frecuente?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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