DICCIONARIO MÉDICO
Eosinófilo
El eosinófilo es un leucocito de tipo granulocito que se caracteriza por la intensa afinidad de sus gránulos citoplasmáticos por la eosina, un colorante ácido de tono rosado. En condiciones normales representa entre el 1 y el 4 % de los leucocitos circulantes y desempeña un papel preferente en la defensa frente a parásitos pluricelulares y en la modulación de las respuestas alérgicas. Se trata de un glóbulo blanco producido en la médula ósea que, una vez maduro, pasa a la sangre durante un tiempo breve —unas diez horas— antes de migrar a los tejidos, donde reside la inmensa mayoría de la población eosinofílica del organismo. En un frotis sanguíneo, el eosinófilo se reconoce por dos rasgos: un núcleo bilobulado, con dos lóbulos conectados por un puente fino de cromatina, y unos gránulos específicos de gran tamaño que adquieren un color rojo anaranjado al teñirse con eosina. Conviene detenerse en el nombre. La eosina fue sintetizada en 1871 por el químico alemán Heinrich Caro, que bautizó el compuesto en honor de Ἠώς (Ēṓs), la diosa griega del amanecer, por su color rosado. Cuando Paul Ehrlich incorporó la eosina a su batería de colorantes para el estudio de los frotis sanguíneos, observó que un grupo concreto de leucocitos captaba el tinte con particular avidez y los denominó eosinophile Zellen, "células amantes de la eosina" —del griego φίλος (phílos), "amigo" o "que tiene afinidad"—. Esa denominación, publicada en 1879, es la que se mantiene. Los gránulos del eosinófilo no son simples depósitos de enzimas. Cada uno contiene un núcleo cristaloide compuesto principalmente por la proteína básica mayor (MBP), una molécula intensamente catiónica y tóxica para helmintos, y una matriz que alberga la proteína catiónica eosinofílica (ECP), la peroxidasa eosinofílica (EPO) y la neurotoxina derivada del eosinófilo (EDN). Cuando la célula se activa, libera ese contenido sobre la superficie del parásito o del tejido diana —un proceso denominado desgranulación— y causa daño directo a la membrana del invasor. Además de la función antiparasitaria, el eosinófilo modula la respuesta alérgica: degrada histamina y leucotrienos liberados por los mastocitos, lo que contribuye a limitar la reacción inflamatoria inmediata. Y en los últimos años se ha visto que participa también en la homeostasis de ciertos tejidos —tracto gastrointestinal, piel, glándula mamaria— y en procesos de remodelación tisular, funciones que se investigan con cada vez más detalle. La producción del eosinófilo depende de tres citocinas: el GM-CSF, la interleucina 3 (IL-3) y la interleucina 5 (IL-5). Las dos primeras estimulan también otros leucocitos mieloides; la IL-5, en cambio, actúa de forma prácticamente exclusiva sobre la línea eosinofílica. Esa especificidad explica por qué la IL-5 se ha convertido en una diana relevante en la investigación sobre enfermedades con componente eosinofílico. En sangre periférica, el recuento normal de eosinófilos se sitúa por debajo de 500 células por microlitro. Cuando ese valor se eleva se habla de eosinofilia, un hallazgo que el hemograma recoge tanto en cifra absoluta como en porcentaje dentro de la fórmula leucocitaria. Hay que tener en cuenta que la sangre solo refleja una fracción de los eosinófilos del organismo: más del 95 % reside en los tejidos, de modo que un recuento normal en sangre no descarta por completo una activación eosinofílica tisular. La eosinopenia —descenso de eosinófilos circulantes— recibe menos atención clínica, en parte porque las cifras basales ya son bajas y la disminución resulta difícil de cuantificar con precisión en los contadores automatizados. De la eosina, un colorante ácido cuyo nombre procede de Ἠώς (Ēṓs), la diosa griega del amanecer, y del sufijo griego -φίλος (-phílos), "que tiene afinidad por". El conjunto significa, literalmente, "amigo de la eosina". La denominación fue acuñada por Paul Ehrlich en 1879. No exactamente. "Granulocito" es la categoría que agrupa a los leucocitos con gránulos específicos visibles: neutrófilos, eosinófilos y basófilos. El eosinófilo es, por tanto, un tipo particular de granulocito, no un sinónimo. Porque sus gránulos contienen proteínas fuertemente básicas (catiónicas), y la eosina es un colorante ácido (aniónico). La atracción electrostática entre cargas opuestas hace que la eosina se fije de manera selectiva a esos gránulos, dándoles el tono rosa anaranjado que los identifica en el frotis. En la sangre permanece apenas unas diez horas. Después cruza la pared vascular y se instala en los tejidos, donde puede sobrevivir entre una y dos semanas dependiendo del microambiente local y de las señales inflamatorias que reciba. Si desea profundizar en conceptos asociados al eosinófilo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el eosinófilo
Gránulos específicos y funciones efectoras
Aumento y disminución de eosinófilos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra eosinófilo?
¿Un eosinófilo es lo mismo que un granulocito?
¿Por qué los eosinófilos se tiñen de rosa?
¿Cuánto tiempo vive un eosinófilo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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