DICCIONARIO MÉDICO
Eosinófilo
El eosinófilo es un leucocito de la serie granulocítica que se caracteriza por un núcleo bilobulado y por gránulos citoplasmáticos que se tiñen de rosa anaranjado con la eosina. Participa en la defensa frente a parásitos multicelulares y en la modulación de las reacciones alérgicas. En sangre periférica representa normalmente entre el 1 y el 4 % de los leucocitos circulantes. Se trata de uno de los cinco tipos de leucocitos que circulan por la sangre humana, junto con el neutrófilo, el basófilo, el linfocito y el monocito. Los tres primeros comparten una característica visible al microscopio: gránulos citoplasmáticos abundantes, razón por la que se agrupan bajo el nombre de granulocitos. La denominación del eosinófilo procede directamente del colorante que lo identifica. Cuando Paul Ehrlich, a finales de la década de 1870, aplicó una batería de colorantes ácidos y básicos a los frotis de sangre periférica, observó que un grupo minoritario de leucocitos captaba la eosina con una avidez muy superior a la del resto. Les asignó el nombre combinando «eosina» (del griego Ἠώς, Ēṓs, la diosa del amanecer, por el tono rosado del tinte) con el sufijo -φιλος (-philos), «que tiene afinidad por». Literalmente: la célula que ama el colorante de la aurora. Visto al microscopio con tinción de Wright o Giemsa, el eosinófilo mide entre 12 y 17 micrómetros de diámetro. Su núcleo adopta una forma bilobulada, con dos lóbulos unidos por un puente fino de cromatina, lo que le confiere un aspecto de «gafas» en el frotis. Los gránulos específicos son grandes, refringentes y de color rojo anaranjado; contienen proteínas fuertemente catiónicas que explican tanto la tinción ávida con eosina como la capacidad citotóxica de la célula. Entre esas proteínas destacan la proteína básica mayor (MBP), que representa más de la mitad del contenido granular y resulta tóxica para las larvas de helmintos, y la proteína catiónica eosinofílica (ECP), con actividad ribonucleasa y poder bactericida. La peroxidasa eosinofílica (EPO) genera radicales oxidantes capaces de dañar membranas celulares de parásitos, y la neurotoxina derivada del eosinófilo (EDN) posee actividad antiviral. Estas cuatro proteínas dotan al eosinófilo de un arsenal citotóxico diseñado sobre todo para enfrentarse a organismos demasiado grandes para ser fagocitados. Los eosinófilos se forman en la médula ósea a partir de progenitores mieloides comunes, bajo el estímulo de tres citoquinas: la interleucina-3 (IL-3), el factor estimulante de colonias de granulocitos-macrófagos (GM-CSF) y, con un papel especialmente relevante, la interleucina-5 (IL-5). Esta última actúa como señal selectiva para la línea eosinofílica: promueve la diferenciación terminal, la liberación al torrente sanguíneo y la supervivencia tisular. Una vez en la circulación, los eosinófilos permanecen en la sangre apenas unas horas (las estimaciones varían entre ocho y doce). Después atraviesan el endotelio vascular y se instalan en los tejidos, donde pueden sobrevivir entre una y dos semanas según las señales inflamatorias del microambiente local. La piel, el tubo digestivo y el aparato respiratorio concentran la mayor parte de la población eosinofílica tisular. Es un dato que a veces se pasa por alto: la cifra de eosinófilos en sangre representa solo una fracción menor del total; por cada eosinófilo circulante puede haber varios cientos residiendo en los tejidos. Los tres son granulocitos, pero las diferencias saltan a la vista en el frotis. El neutrófilo tiene un núcleo multilobulado (tres a cinco lóbulos) y gránulos finos de color neutro; es la célula fagocítica por excelencia y la primera en acudir al foco infeccioso bacteriano. El basófilo, con gránulos metacromáticos de color violeta oscuro, contiene histamina y heparina y participa en las reacciones de hipersensibilidad inmediata junto con los mastocitos tisulares. De las tres líneas, el basófilo es con diferencia la menos abundante en sangre (menos del 1 % de los leucocitos). El eosinófilo ocupa un nicho propio. Su función no es fagocitar bacterias, como el neutrófilo, sino liberar proteínas citotóxicas sobre las superficies de parásitos helmintos y regular la inflamación alérgica. Una pista rápida para no confundir las tres células: gránulos rojo-anaranjados y núcleo bilobulado apuntan a eosinófilo; gránulos violeta oscuro que oscurecen el núcleo, a basófilo; núcleo con tres o más lóbulos y gránulos apenas visibles, a neutrófilo. De «eosina», el colorante que tiñe sus gránulos de rosa, y el griego -φιλος (-philos), «amigo» o «afín a». La eosina debe su nombre a Ἠώς (Ēṓs), la diosa griega del amanecer. Paul Ehrlich acuñó el término cuando observó que estos leucocitos captaban el colorante con particular intensidad en los frotis sanguíneos. Sus gránulos están cargados de proteínas fuertemente catiónicas (con carga positiva). La eosina es un colorante aniónico (carga negativa). La atracción electrostática entre ambas cargas hace que el tinte se fije selectivamente sobre esos gránulos y les dé el tono rojo anaranjado que los identifica. Poco. Permanece en la circulación entre ocho y doce horas. Después migra a los tejidos, donde puede sobrevivir entre una y dos semanas, dependiendo del microambiente y de si recibe señales inflamatorias que prolonguen su vida. No. El eosinófilo es la célula. La eosinofilia es el hallazgo de laboratorio que indica un recuento de eosinófilos por encima de los valores normales en la sangre periférica, generalmente superior a 500 por microlitro. Si desea profundizar en conceptos asociados al eosinófilo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el eosinófilo
Morfología y contenido granular
Producción y ciclo vital
Diferenciación con el basófilo y el neutrófilo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «eosinófilo»?
¿Por qué se tiñe de rosa?
¿Cuánto vive un eosinófilo en la sangre?
¿Es lo mismo eosinófilo que eosinofilia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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