DICCIONARIO MÉDICO
Granulocito
Un granulocito es un leucocito de la inmunidad innata que se caracteriza por contener gránulos citoplasmáticos con enzimas y mediadores de la respuesta inflamatoria. Los tres tipos principales son el neutrófilo, el eosinófilo y el basófilo. Todos se originan en la médula ósea a partir de un progenitor mieloide común y se identifican por la afinidad tintorial de sus gránulos. El nombre procede del latín granulum ("grano pequeño", diminutivo de granum) y el sufijo griego κύτος (kýtos, "cavidad", por extensión "célula"). Literalmente designa una célula que contiene gránulos visibles en su interior. La nomenclatura alterna con un sinónimo de uso habitual en la clínica, leucocito polimorfonuclear, que alude a la forma irregular y lobulada del núcleo de estas células. Fue Paul Ehrlich quien, entre 1879 y 1880, sentó las bases de la clasificación actual. Aplicando colorantes de anilina derivados del alquitrán de hulla a extensiones de sangre secadas al aire, logró distinguir tres poblaciones celulares según la afinidad de sus gránulos: los que captaban la eosina (colorante ácido), los que retenían colorantes básicos y los que no se teñían con ninguno de los dos. De esa triple respuesta tintorial nacieron, respectivamente, los términos eosinófilo, basófilo y neutrófilo. Los gránulos no son un mero rasgo morfológico: constituyen el arsenal bioquímico que define la especialización funcional de cada línea celular. El neutrófilo, con diferencia el más abundante (entre el 50 y el 70 % de los leucocitos circulantes), contiene gránulos primarios (azurófilos) ricos en mieloperoxidasa y defensinas, y gránulos secundarios (específicos) con lactoferrina y colagenasas. Su misión principal es la fagocitosis de bacterias y hongos, una tarea que puede consumir hasta una veintena de microorganismos por célula antes de que el propio neutrófilo muera. En el eosinófilo el panorama es distinto. Sus gránulos, más grandes y de llamativo color anaranjado rojizo con la tinción de Ehrlich, almacenan la proteína básica mayor, la peroxidasa eosinofílica y la proteína catiónica eosinofílica, sustancias especialmente tóxicas para los parásitos multicelulares. Representa solo entre el 1 y el 3 % de los leucocitos en sangre, pero en los tejidos su presencia aumenta de forma notable durante las reacciones alérgicas y las parasitosis. El basófilo es el más escaso: no llega al 1 % del total leucocitario. Sus gránulos se tiñen de azul oscuro con colorantes básicos y contienen histamina y heparina. Comparte con el mastocito tisular la capacidad de unir inmunoglobulina E a través de receptores de alta afinidad (FcεRI), lo que lo convierte en un efector inmediato de las reacciones de hipersensibilidad de tipo I. La diferencia principal entre ambos reside en que el basófilo circula por la sangre y tiene una vida breve, mientras que el mastocito permanece de forma estable en los tejidos conectivos. La producción de granulocitos (granulopoyesis) tiene lugar en la médula ósea y comprende dos fases: una proliferativa y otra madurativa. En la fase proliferativa, el mieloblasto se divide varias veces y pasa sucesivamente por los estadios de promielocito y mielocito, momento en que los gránulos específicos de cada línea comienzan a aparecer en el citoplasma. A partir del mielocito la célula deja de dividirse, pero sigue madurando: el núcleo se condensa, se alarga en forma de banda y finalmente se segmenta en los lóbulos característicos del granulocito maduro. La médula mantiene una reserva considerable de granulocitos ya formados (el llamado compartimento de almacenamiento), capaz de liberar células al torrente sanguíneo en cuestión de horas cuando una infección lo requiere. Esa capacidad de respuesta rápida es la razón por la que una analítica puede mostrar cifras de neutrófilos muy diferentes con solo unas horas de intervalo, sin que ello signifique necesariamente una alteración de la producción. De la combinación del latín granulum (diminutivo de granum, "grano") con el griego κύτος (kýtos, "célula"). La palabra aparece en la literatura médica a finales del siglo XIX, cuando las técnicas de tinción de Paul Ehrlich permitieron ver al microscopio los gránulos que estas células contienen en su citoplasma. En la práctica clínica los dos términos suelen usarse como sinónimos, y la abreviatura PMN aparece con frecuencia en los informes de laboratorio. Sin embargo, existe un matiz: "polimorfonuclear" describe la forma del núcleo (lobulado, de contorno variable), mientras que "granulocito" se refiere al contenido citoplasmático. En rigor, eosinófilos y basófilos también son polimorfonucleares, pero la abreviatura PMN designa casi siempre al neutrófilo. El rango habitual se sitúa entre 1 500 y 8 500 células por microlitro de sangre. Un descenso por debajo de ese límite se denomina granulocitopenia y un aumento, granulocitosis. Depende de la clasificación que se adopte. Comparte con el basófilo un contenido granular rico en histamina y heparina, y ambos derivan del progenitor mieloide. Algunas fuentes lo incluyen como cuarto granulocito; otras lo excluyen porque no circula por la sangre, sino que reside de forma permanente en los tejidos conectivos y mucosas, y porque su desarrollo final ocurre fuera de la médula ósea.Qué es un granulocito
Contenido granular y función de cada tipo
Formación en la médula ósea
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente el nombre "granulocito"?
¿Es lo mismo granulocito que leucocito polimorfonuclear?
¿Cuántos granulocitos circulan en condiciones normales?
¿El mastocito es un granulocito?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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