DICCIONARIO MÉDICO

Fagocitosis

La fagocitosis es el proceso por el cual ciertas células engloban y digieren partículas para defender al organismo.


La fagocitosis es uno de los mecanismos biológicos más fascinantes y antiguos del mundo celular. Permite a determinadas células capturar, englobar y digerir partículas relativamente grandes, como microorganismos completos, células dañadas o restos celulares. Aunque puede parecer un proceso sencillo, en realidad implica una compleja secuencia de pasos moleculares perfectamente coordinados que constituyen una de las defensas más importantes del organismo frente a las infecciones.

El término procede del griego phagein ("comer"), kytos ("célula") y el sufijo -osis (proceso o condición). Literalmente, podría traducirse como "el proceso por el cual una célula come". Esta función fue descrita por primera vez a finales del siglo XIX por el biólogo Iliá Méchnikov y, desde entonces, su comprensión ha sido fundamental para el desarrollo de la inmunología, la microbiología y la medicina moderna.

Qué es la fagocitosis

La fagocitosis es un tipo específico de endocitosis mediante el cual una célula introduce en su interior partículas sólidas relativamente grandes, generalmente de más de 0,5 micrómetros de diámetro. Se diferencia de otros mecanismos de captación celular como la pinocitosis (que ingiere líquidos y solutos disueltos) en que requiere la formación de prolongaciones de membrana específicas y mecanismos de reconocimiento concretos.

Aunque la fagocitosis puede ser realizada por diversos tipos de células, en los organismos superiores su función principal es defensiva y la llevan a cabo los fagocitos profesionales: neutrófilos, monocitos, macrófagos, células dendríticas y mastocitos. Estas células han desarrollado una extraordinaria eficacia para realizar este proceso, gracias a la presencia de receptores de superficie especializados y a una maquinaria intracelular específicamente adaptada.

En organismos unicelulares como las amebas, la fagocitosis cumple una función nutritiva: la célula captura microorganismos o partículas orgánicas para alimentarse. En los organismos pluricelulares, en cambio, la fagocitosis se ha especializado fundamentalmente en la defensa frente a infecciones y en el mantenimiento de la homeostasis tisular, eliminando células envejecidas, dañadas o muertas.

Etapas del proceso de fagocitosis

El proceso de fagocitosis se desarrolla a través de una serie de etapas perfectamente coordinadas, que van desde la detección de la partícula hasta su completa destrucción dentro de la célula.

Quimiotaxis

La quimiotaxis es el primer paso del proceso. Consiste en el movimiento del fagocito hacia el lugar donde se encuentra la partícula a englobar, atraído por sustancias químicas conocidas como quimiotácticos. Estas señales pueden proceder directamente de los microorganismos (como ciertos péptidos bacterianos), del propio sistema inmunitario (como las quimiocinas o componentes del complemento) o de las células dañadas. Gracias a la quimiotaxis, los fagocitos pueden desplazarse desde la sangre hasta los tejidos infectados de forma rápida y dirigida.

Adhesión y reconocimiento

Una vez que el fagocito ha llegado a las proximidades de la partícula, debe reconocerla y adherirse a ella. Para ello, dispone en su superficie de numerosos receptores capaces de identificar moléculas características de los patógenos (los llamados patrones moleculares asociados a patógenos o PAMP), señales de daño celular o moléculas opsonizantes.

La opsonización es un proceso clave que facilita enormemente la fagocitosis. Consiste en el recubrimiento de las partículas a englobar por moléculas conocidas como opsoninas, principalmente anticuerpos (inmunoglobulinas G) y componentes del sistema del complemento (como C3b). Las opsoninas actúan como auténticas "etiquetas" que marcan a los microorganismos como objetivos a destruir, y los fagocitos disponen de receptores específicos para reconocerlas: los receptores Fc para los anticuerpos y los receptores del complemento para las proteínas del complemento.

Englobamiento

Tras el reconocimiento, el fagocito procede a englobar la partícula. Para ello, emite prolongaciones de su membrana plasmática llamadas pseudópodos, que se extienden alrededor del objeto formando una especie de "abrazo" que lo rodea por completo. Este proceso requiere una profunda reorganización del citoesqueleto de actina y consume energía celular.

Una vez que los pseudópodos se cierran sobre el objetivo, este queda completamente atrapado dentro de una vesícula intracelular llamada fagosoma. El fagosoma queda así separado del resto del citoplasma, evitando que el contenido potencialmente dañino del patógeno entre en contacto con los componentes celulares.

Maduración del fagosoma

El fagosoma recién formado experimenta un proceso de maduración en el que sus características van cambiando progresivamente. Su pH interior se acidifica, lo que crea un entorno desfavorable para muchos microorganismos. Al mismo tiempo, el fagosoma se desplaza hacia el interior de la célula y va recibiendo el aporte de nuevas moléculas que prepararán la siguiente fase.

Formación del fagolisosoma

El paso siguiente consiste en la fusión del fagosoma con un lisosoma, un orgánulo cargado de enzimas digestivas y sustancias antimicrobianas. Esta fusión da lugar al fagolisosoma, una estructura en la que el material englobado quedará expuesto a un auténtico arsenal destructor.

Destrucción del material englobado

Dentro del fagolisosoma se desarrollan diversos mecanismos para destruir las partículas o microorganismos englobados. Estos mecanismos pueden clasificarse en dos grandes grupos:

  • Mecanismos dependientes de oxígeno: incluyen el llamado estallido respiratorio, en el que se producen rápidamente grandes cantidades de especies reactivas de oxígeno (radicales superóxido, peróxido de hidrógeno, hipoclorito) altamente tóxicas para los microorganismos. También se produce óxido nítrico, otra sustancia con potente actividad antimicrobiana.
  • Mecanismos independientes de oxígeno: incluyen enzimas hidrolíticas (proteasas, lipasas, nucleasas), péptidos antimicrobianos como las defensinas y las catelicidinas, lisozima (que rompe la pared bacteriana), lactoferrina (que secuestra el hierro necesario para el crecimiento bacteriano) y un pH ácido.

Eliminación de los residuos

Una vez completada la digestión, los productos resultantes pueden ser eliminados de la célula por exocitosis o aprovechados como material reciclable. En el caso de los macrófagos y las células dendríticas, además, fragmentos del material digerido pueden ser presentados en la superficie celular unidos a moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad para activar la respuesta inmunitaria adaptativa.

Importancia de la fagocitosis en el sistema inmunitario

La fagocitosis es uno de los pilares fundamentales del sistema inmunitario innato. Su importancia se manifiesta en múltiples aspectos:

  • Defensa rápida frente a infecciones: los fagocitos actúan en cuestión de minutos u horas tras la entrada de un patógeno, antes de que la respuesta inmunitaria adaptativa esté plenamente activada.
  • Eliminación constante de microorganismos: incluso en ausencia de infección, los fagocitos eliminan continuamente las pequeñas cantidades de bacterias que pueden penetrar en el organismo.
  • Limpieza de células muertas: cada día mueren miles de millones de células en nuestro organismo, y los fagocitos se encargan de eliminarlas sin desencadenar inflamación.
  • Activación de la inmunidad adaptativa: los fagocitos presentan los antígenos a los linfocitos, lo que permite el desarrollo de respuestas específicas y la generación de memoria inmunitaria.
  • Resolución de la inflamación: la eliminación de los neutrófilos apoptóticos por parte de los macrófagos es fundamental para que termine el proceso inflamatorio.

Fagocitosis y enfermedad

Las alteraciones en el proceso de fagocitosis pueden estar implicadas en numerosas enfermedades. Algunos microorganismos patógenos han desarrollado estrategias sofisticadas para escapar de la acción fagocítica o incluso para sobrevivir y multiplicarse en su interior. Es el caso, por ejemplo, de Mycobacterium tuberculosis, el agente causal de la tuberculosis, capaz de impedir la fusión del fagosoma con el lisosoma y persistir dentro de los macrófagos durante años. Otros patógenos como Listeria monocytogenes escapan del fagosoma al citoplasma celular para evitar su destrucción.

Por otro lado, los defectos hereditarios en los mecanismos de fagocitosis dan lugar a inmunodeficiencias primarias graves. La enfermedad granulomatosa crónica es un ejemplo paradigmático: en ella, los fagocitos pueden englobar a los microorganismos, pero no son capaces de producir las especies reactivas de oxígeno necesarias para destruirlos, lo que provoca infecciones graves y recurrentes.

En el ámbito de las enfermedades autoinmunitarias, una eliminación inadecuada de las células apoptóticas por parte de los macrófagos puede contribuir al desarrollo de cuadros como el lupus eritematoso sistémico. En enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer, se ha sugerido que la microglía (los macrófagos cerebrales) podría perder eficacia en la eliminación de los agregados de proteína beta-amiloide.

Fagocitosis y cáncer

La relación entre la fagocitosis y el cáncer es compleja. En condiciones normales, los fagocitos contribuyen a la vigilancia inmunitaria frente a células anómalas y pueden eliminar células tumorales en sus fases iniciales. Sin embargo, las células cancerosas han desarrollado mecanismos para evadir esta vigilancia. Uno de los más estudiados es la expresión en su superficie de la molécula CD47, que envía a los macrófagos una señal de "no me comas".

La investigación actual está desarrollando estrategias terapéuticas que bloqueen estas señales para permitir que los fagocitos recuperen su capacidad de eliminar las células tumorales. Los estudios muestran resultados alentadores en algunos tipos de cáncer, aunque la respuesta varía en función de cada paciente y del tipo de tumor. Además, en el microambiente tumoral, los macrófagos pueden adquirir un fenotipo que en lugar de combatir el tumor favorece su crecimiento, lo que constituye otra diana terapéutica de gran interés.

Fagocitosis no inmunitaria

Aunque la fagocitosis es más conocida por su papel inmunitario, también desempeña funciones esenciales en otros contextos. Algunos ejemplos relevantes son:

  • Remodelación tisular: durante el desarrollo embrionario y la regeneración de tejidos, las células fagocitan estructuras que ya no son necesarias.
  • Renovación de los fotorreceptores: en la retina, las células del epitelio pigmentario fagocitan diariamente los segmentos externos envejecidos de los conos y bastones.
  • Remodelación ósea: los osteoclastos, células fagocíticas del hueso, eliminan tejido óseo viejo para permitir la formación de hueso nuevo.
  • Limpieza de células apoptóticas: cada día se eliminan miles de millones de células muertas en el organismo a través de procesos fagocíticos.

Métodos para estudiar la fagocitosis

El estudio de la fagocitosis requiere técnicas especializadas que permiten evaluar la capacidad de los fagocitos para englobar y destruir partículas. En el ámbito clínico, las pruebas de función fagocítica forman parte del estudio de las inmunodeficiencias primarias. Algunas de las técnicas más utilizadas son la prueba de reducción del nitroazul de tetrazolio (NBT), la citometría de flujo con partículas fluorescentes y los ensayos de oxidación de la dihidrorrodamina. Estas pruebas las realiza el especialista en inmunología cuando existe sospecha clínica de un defecto en la función de los fagocitos.

Historia del descubrimiento de la fagocitosis

El descubrimiento de la fagocitosis es uno de los hitos fundamentales en la historia de la inmunología. Se atribuye al biólogo y zoólogo ruso Iliá Méchnikov (1845-1916), quien en 1882, mientras estudiaba larvas de estrella de mar, observó cómo ciertas células móviles eran capaces de rodear y englobar pequeñas espinas de rosa que había introducido experimentalmente. Méchnikov dedujo que estas células debían tener una función defensiva y propuso que existían células similares en los animales superiores y en el ser humano que protegían al organismo frente a las invasiones extrañas.

Esta teoría, conocida como la "teoría celular de la inmunidad", se enfrentó inicialmente a la "teoría humoral" defendida por otros científicos, que atribuían la inmunidad principalmente a sustancias presentes en la sangre como los anticuerpos. Con el tiempo se demostró que ambas teorías eran complementarias y que la inmunidad implica tanto componentes celulares como humorales. En 1908, Méchnikov recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, compartido con Paul Ehrlich, por sus aportaciones al conocimiento del sistema inmunitario.

Desde aquellos primeros estudios, el conocimiento sobre la fagocitosis ha avanzado de forma extraordinaria. La microscopía electrónica permitió visualizar el proceso en detalle, y las técnicas modernas de biología molecular han desvelado los mecanismos íntimos que regulan cada una de sus etapas. Hoy se sabe que la fagocitosis no es un proceso uniforme, sino que existen varias modalidades dependiendo del tipo de receptor implicado y de la naturaleza del material englobado.

Cuándo consultar al médico

Aunque la fagocitosis es un proceso celular que el paciente no puede percibir directamente, ciertas situaciones clínicas pueden indicar alteraciones en su funcionamiento y merecen atención médica:

  • Infecciones bacterianas o fúngicas recurrentes desde la infancia.
  • Infecciones causadas por microorganismos poco habituales.
  • Abscesos de repetición.
  • Cicatrización lenta de las heridas.
  • Alteraciones persistentes en el recuento leucocitario.
  • Antecedentes familiares de inmunodeficiencias.

El médico determinará en cada caso la necesidad de realizar estudios específicos y, si procede, derivar al paciente al especialista en inmunología clínica. El diagnóstico requiere una evaluación profesional individualizada.

Preguntas frecuentes

Qué diferencia hay entre fagocitosis y endocitosis

La endocitosis es el término general que designa cualquier proceso por el cual una célula introduce material desde el exterior hacia su interior mediante la formación de vesículas a partir de su membrana plasmática. Existen varios tipos de endocitosis: la fagocitosis (englobamiento de partículas sólidas grandes), la pinocitosis (captación de líquidos y solutos disueltos en pequeñas vesículas) y la endocitosis mediada por receptores (captación específica de moléculas que se unen a receptores de membrana). La fagocitosis es, por tanto, un tipo concreto de endocitosis caracterizado por englobar partículas relativamente grandes y por requerir la formación de pseudópodos.

Por qué algunos microorganismos sobreviven a la fagocitosis

Algunos microorganismos han desarrollado a lo largo de la evolución estrategias muy sofisticadas para resistir o evadir la fagocitosis. Entre estos mecanismos se encuentran: la presencia de cápsulas que dificultan el reconocimiento por los fagocitos, la producción de toxinas que dañan a estas células, la capacidad de impedir la fusión del fagosoma con el lisosoma (como hace Mycobacterium tuberculosis), la huida del fagosoma al citoplasma celular (como Listeria monocytogenes) o la resistencia directa a las sustancias antimicrobianas del fagolisosoma. Estas adaptaciones explican por qué ciertas infecciones son especialmente difíciles de combatir y requieren tratamientos prolongados o específicos.

Es lo mismo fagocitosis que opsonización

No, son procesos distintos pero relacionados. La opsonización es el recubrimiento de un microorganismo o partícula por moléculas (opsoninas) que facilitan su reconocimiento por los fagocitos. Las principales opsoninas son los anticuerpos y ciertos componentes del sistema del complemento. La fagocitosis, en cambio, es el proceso completo mediante el cual el fagocito engloba y destruye la partícula. La opsonización es uno de los mecanismos que potencian y facilitan enormemente la fagocitosis, pero no son sinónimos.

Existe alguna prueba para evaluar la función fagocítica

Sí, existen varias pruebas de laboratorio que permiten evaluar la capacidad fagocítica y la actividad microbicida de los fagocitos. Entre las más utilizadas destacan la prueba de reducción del nitroazul de tetrazolio (NBT), la prueba de oxidación de la dihidrorrodamina mediante citometría de flujo (que detecta el estallido respiratorio), los ensayos de quimiotaxis y los estudios de fagocitosis con partículas fluorescentes. Estas pruebas no forman parte de los análisis rutinarios y se solicitan únicamente cuando existe sospecha clínica de un trastorno de la función fagocítica, generalmente por parte del especialista en inmunología.

Qué tiempo necesita un fagocito para englobar una bacteria

El tiempo necesario para que un fagocito complete el proceso de englobamiento de una bacteria es sorprendentemente corto. Los estudios indican que un neutrófilo puede englobar completamente una bacteria en aproximadamente nueve minutos de promedio, aunque esto puede variar en función del tamaño y las características del microorganismo. La fusión posterior del fagosoma con el lisosoma para formar el fagolisosoma se produce en cuestión de minutos, y la destrucción del microorganismo suele completarse en un periodo similar. Esta rapidez es esencial para la eficacia del sistema inmunitario innato.

Qué papel tiene la fagocitosis en las vacunas

La fagocitosis desempeña un papel fundamental en el funcionamiento de las vacunas. Cuando se administra una vacuna, los antígenos contenidos en ella son captados por células fagocíticas, especialmente las células dendríticas, que los procesan y los presentan a los linfocitos T en los ganglios linfáticos. Esta presentación antigénica activa la respuesta inmunitaria adaptativa y permite el desarrollo de anticuerpos específicos y de memoria inmunitaria. Sin la participación activa de los fagocitos, las vacunas no podrían generar respuestas inmunitarias eficaces y duraderas.

Referencias

© Clínica Universidad de Navarra 2026

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.

© Clínica Universidad de Navarra 2026