DICCIONARIO MÉDICO
Mieloblasto
El mieloblasto es la célula más inmadura y de mayor tamaño de la serie granulocítica, la primera que resulta reconocible al microscopio dentro de la médula ósea. A partir de ella, tras varias divisiones y una secuencia ordenada de cambios morfológicos, se originan los tres tipos de granulocitos maduros: neutrófilos, eosinófilos y basófilos. El nombre combina dos raíces griegas: mielo-, de myelós (médula), y blasto, de blastós (germen o brote). Literalmente, "germen de la médula". La elección no es casual: el mieloblasto es, en sentido estricto, el punto de partida visible de toda la línea granulocítica, el primer estadio en que un citólogo puede distinguir al microscopio que una célula va camino de convertirse en neutrófilo, eosinófilo o basófilo. Se trata de una célula inmadura de la médula ósea, precursora de la serie granulocítica. Su citoplasma es escaso e intensamente basófilo, y su núcleo, grande, contiene uno o varios nucléolos. Por diferenciación da lugar a un promielocito, la célula que le sigue en la cadena de maduración. Mide entre 14 y 20 micras de diámetro, lo que la sitúa entre las células de mayor tamaño de toda la médula. Su núcleo, redondo u oval, ocupa buena parte del volumen celular y presenta una cromatina laxa, poco condensada, con dos a cinco nucléolos bien visibles. El citoplasma, en cambio, es escaso y se tiñe de un azul intenso con las técnicas panópticas habituales (basofilia que refleja la elevada actividad de síntesis de ARN y proteínas propia de una célula tan poco diferenciada), sin gránulos específicos visibles al microscopio óptico. El contorno celular es liso, sin las irregularidades que aparecerán en fases posteriores. El mieloblasto procede de un progenitor mieloide común, que a su vez desciende del hemocitoblasto, la célula madre de toda la sangre. Mediante división mitótica da origen al promielocito, en el que ya aparecen los primeros gránulos azurófilos. El proceso completo, desde el mieloblasto hasta el granulocito maduro, se prolonga entre 12 y 14 días; buena parte de ese tiempo transcurre en un compartimento en el que la célula ya no se divide, solo madura. Una vez liberado a la sangre, el granulocito permanece en circulación apenas de 6 a 10 horas antes de pasar a los tejidos. Para una descripción completa de todas las etapas intermedias, puede consultarse la entrada dedicada al granulocito. El mismo progenitor mieloide común que da lugar al mieloblasto también origina, por vías distintas, al monoblasto, precursor de los monocitos, y al megacarioblasto, precursor de las plaquetas. Los tres comparten un origen común, pero divergen pronto en su morfología y en su destino final. Conviene no confundir además el mieloblasto, que es la célula, con su presencia anómala fuera de la médula: cuando aparece circulando en sangre periférica se habla de mieloblastemia, y el fenómeno recibe también el nombre de mieloblastosis. En una médula ósea sana, los mieloblastos representan entre el 0 y el 3 % de la celularidad total. En sangre periférica, por el contrario, no se encuentran en condiciones normales: su aparición allí es siempre un dato que merece estudio. La caracterización de esta célula tiene fecha y autor. En 1900, el hematólogo suizo Otto Naegeli describió la serie granulocítica y, en concreto, el mieloblasto, lo que permitió por primera vez distinguir las leucemias de estirpe mieloide de las de estirpe linfoide según la célula predominante. Antes de esa fecha, todas las leucemias agudas se consideraban de un único tipo. Combina mielo- (médula, del griego myelós) y blasto (germen, del griego blastós): literalmente, germen de la médula. No exactamente. Blasto es un término genérico para cualquier célula precursora inmadura de cualquier línea sanguínea. Mieloblasto designa específicamente al blasto de la serie granulocítica. Entre 12 y 14 días, según las estimaciones recogidas por la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia. No. Su presencia queda confinada a la médula ósea; encontrarlo en sangre periférica es, por definición, un hallazgo anormal. El hematólogo suizo Otto Naegeli, en una publicación de 1900 que sentó las bases para diferenciar las leucemias mieloides de las linfoides. Hasta entonces, la distinción entre ambas estirpes celulares no formaba parte del vocabulario médico habitual.Qué es el mieloblasto
Morfología
Lugar en la formación de los granulocitos
Diferenciación con otras células precursoras
Presencia normal y antecedente histórico
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra "mieloblasto"?
¿Es lo mismo un mieloblasto que un blasto?
¿Cuánto tarda un mieloblasto en convertirse en un granulocito maduro?
¿Puede encontrarse un mieloblasto en la sangre de una persona sana?
¿Quién describió por primera vez el mieloblasto?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026