DICCIONARIO MÉDICO
Neutrófilo
El neutrófilo es el leucocito más abundante en la sangre humana: entre el 50 % y el 70 % del total. Pertenece al grupo de los granulocitos y constituye la primera línea celular que acude a un foco de infección bacteriana o fúngica, a la que elimina mediante tres mecanismos distintos. El adjetivo procede del latín neuter ("ni uno ni otro") y del griego φίλος (phílos, "amigo", "afín"). La combinación no describe lo que la célula hace, sino lo que no hace al teñirla: a diferencia del eosinófilo, cuyos gránulos captan colorantes ácidos, o del basófilo, afín a los básicos, los gránulos del neutrófilo no muestran preferencia por ninguno de los dos y aparecen apenas visibles, con un tono rosado pálido. El bacteriólogo Paul Ehrlich acuñó el término en alemán (neutrophil) hacia 1880, al sistematizar las tinciones que permitían distinguir entre sí los tres granulocitos. Mide entre 9 y 12 µm de diámetro. Su núcleo, dividido en dos a cinco lóbulos unidos por finos puentes de cromatina, es el rasgo que más fácilmente lo identifica al microscopio; de ahí que también se le llame leucocito polimorfonuclear, aunque en sentido estricto esa etiqueta corresponde también a eosinófilos y basófilos. El neutrófilo se origina en la médula ósea a través de una secuencia de estadios reconocibles. Parte del mieloblasto, una célula sin gránulos visibles, que da paso al promielocito, ya cargado de gránulos primarios, y después al mielocito, que incorpora los gránulos secundarios y pierde la capacidad de dividirse. El penúltimo escalón es el neutrófilo en banda, conocido coloquialmente como "cayado" por la forma curva de su núcleo, todavía sin segmentar; representa normalmente menos del 5 % de los leucocitos circulantes, y un aumento de esa proporción (lo que se conoce como desviación a la izquierda) suele indicar que la médula está liberando neutrófilos antes de completar su maduración habitual. Al final de la secuencia aparece el neutrófilo segmentado, con el núcleo ya dividido por completo en lóbulos. Es la forma predominante en sangre periférica y la que se cuantifica en la fórmula leucocitaria. Circula apenas entre seis y doce horas antes de migrar a los tejidos, donde entra en apoptosis. Pese a esa vida tan breve, la médula ósea produce del orden de cien mil millones de neutrófilos al día para sostener ese recambio constante. El neutrófilo dispone de tres estrategias frente a bacterias y hongos, que puede desplegar de forma simultánea según la situación. La más estudiada es la fagocitosis: reconoce al patógeno, lo envuelve con pseudópodos y lo introduce en una vacuola, el fagosoma, que se funde después con los lisosomas cargados de enzimas digestivas. La segunda vía es la degranulación, en la que el contenido de los gránulos se vierte directamente al espacio extracelular. Los gránulos primarios aportan enzimas con capacidad bactericida directa; los secundarios, lisozima y lactoferrina, esta última capaz de privar a las bacterias del hierro que necesitan para multiplicarse. Cuando la respuesta es masiva, la acumulación de neutrófilos muertos junto con restos bacterianos y tejido dañado constituye lo que se conoce como pus. El tercer mecanismo se describió mucho más tarde. En 2004, Volker Brinkmann y Arturo Zychlinsky, del Instituto Max Planck de Biología de la Infección, publicaron en la revista Science el hallazgo de las trampas extracelulares de neutrófilos (NET, del inglés neutrophil extracellular traps). Ante determinados estímulos, el neutrófilo descondensa su cromatina y la expulsa junto con proteínas granulares, formando una red fibrosa capaz de atrapar y destruir bacterias fuera de la célula. El propio neutrófilo muere en el proceso, en una forma de muerte celular distinta de la apoptosis que se ha bautizado como NETosis. Para alcanzar el tejido infectado, el neutrófilo debe abandonar el vaso sanguíneo. Lo hace mediante diapédesis: se adhiere al endotelio, se deforma y se desliza entre dos células endoteliales contiguas. No es casualidad que su núcleo esté segmentado. Un núcleo dividido en lóbulos cede con más facilidad que uno compacto y esférico, lo que facilita precisamente esa deformación. El neutrófilo comparte con el eosinófilo y el basófilo el origen mieloide y la presencia de gránulos citoplasmáticos, pero se diferencia de ambos en su función principal. El eosinófilo se especializa en la defensa frente a parásitos y en la respuesta alérgica; el basófilo, en las reacciones de hipersensibilidad; el neutrófilo es, de los tres, la célula de primera respuesta frente a bacterias y hongos. En un adulto sano, el recuento se sitúa aproximadamente entre 1.500 y 7.500 neutrófilos por microlitro de sangre, aunque el rango exacto varía algo entre laboratorios. Por encima de ese límite se habla de neutrofilia; por debajo, de neutropenia. Ninguna de las dos cifras es, por sí sola, un diagnóstico: son datos de laboratorio que requieren contexto clínico para interpretarse. Porque sus gránulos no se tiñen preferentemente ni con colorantes ácidos ni con básicos: captan los neutros. El nombre lo acuñó Paul Ehrlich en 1880. En la práctica clínica, sí: cuando un informe habla de PMN casi siempre se refiere al neutrófilo. En sentido estricto, sin embargo, eosinófilos y basófilos también tienen núcleos multilobulados, así que la hematología prefiere reservar "granulocito" como término paraguas para los tres. Son neutrófilos que todavía no han completado su maduración: su núcleo conserva forma de banda curva, sin segmentar en lóbulos, lo que en España se conoce coloquialmente como "cayado" por su parecido con el bastón de un pastor. En la bibliografía anglosajona se emplea el término band cell o stab cell, del alemán Stab, "bastón". En condiciones normales representan menos del 5 % de los leucocitos circulantes. Cuando esa proporción aumenta, se habla de desviación a la izquierda, expresión heredada de los primeros contadores manuales de células, en los que las formas más inmaduras se anotaban en las columnas de la izquierda. Suele señalar que la médula ósea está liberando neutrófilos de forma acelerada ante una demanda elevada. Las tres son formas que tiene el neutrófilo de eliminar patógenos, pero actúan de manera distinta. La fagocitosis engloba e ingiere al microorganismo dentro de la célula. La degranulación vierte enzimas al exterior sin que la célula muera. La NETosis, en cambio, implica la muerte del neutrófilo y la liberación de su cromatina como una red que atrapa bacterias fuera de la célula. No. Circula en sangre entre seis y doce horas antes de migrar a los tejidos, donde sobrevive poco más antes de entrar en apoptosis.Qué es el neutrófilo
De mieloblasto a segmentado: la maduración del neutrófilo
Tres formas de eliminar un patógeno
De la sangre al tejido: la diapédesis
Diferenciación con otros granulocitos y alteraciones del recuento
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "neutrófilo" a esta célula?
¿Es lo mismo un neutrófilo que un polimorfonuclear (PMN)?
¿Qué son los neutrófilos en banda o "cayados"?
¿Qué diferencia hay entre fagocitosis, degranulación y NETosis?
¿Vive mucho tiempo un neutrófilo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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