DICCIONARIO MÉDICO

Neutropenia

La neutropenia es la disminución de la cifra absoluta de neutrófilos en la sangre periférica por debajo de 1 500 por microlitro (1,5 × 10⁹/L). Los neutrófilos constituyen la primera línea de defensa del organismo frente a las infecciones bacterianas y fúngicas, de modo que su déficit incrementa de forma proporcional el riesgo de infecciones, que se vuelve crítico cuando la cifra desciende por debajo de 500/µL.

Qué es la neutropenia

La neutropenia no es una enfermedad en sí misma, sino un hallazgo de laboratorio que puede tener consecuencias clínicas graves según su intensidad y duración. Se detecta en el hemograma a partir de la cifra absoluta de neutrófilos (CAN), que se obtiene multiplicando el recuento total de leucocitos por el porcentaje de neutrófilos de la fórmula leucocitaria.

El término combina el adjetivo "neutrófilo" —del latín neuter, "ni uno ni otro", porque los gránulos de esta célula no se tiñen preferentemente con colorantes ácidos ni básicos— y el sufijo griego πενία (penía), "pobreza" o "carencia". El significado literal es "carencia de neutrófilos". La palabra se documenta en la literatura médica desde la década de 1930, dentro de la familia léxica de las -penias hematológicas (leucopenia, trombocitopenia, pancitopenia).

Clasificación por gravedad: el umbral de los 500

La gravedad de la neutropenia se estratifica en tres grados a partir de la cifra absoluta de neutrófilos, y cada escalón implica un salto cualitativo en el riesgo infeccioso.

Neutropenia leve (CAN entre 1 000 y 1 500/µL). El riesgo de infección apenas se incrementa respecto a la normalidad. En muchos casos se trata de hallazgos transitorios, frecuentes en personas de ascendencia africana o de Oriente Medio, que presentan recuentos de neutrófilos constitutivamente más bajos sin que ello suponga patología (la denominada neutropenia étnica benigna).

Neutropenia moderada (CAN entre 500 y 1 000/µL). El riesgo de infección bacteriana y fúngica aumenta de forma apreciable. El paciente requiere vigilancia clínica, pero las infecciones que aparecen suelen poder controlarse con medidas habituales.

Neutropenia grave (CAN inferior a 500/µL). Es el umbral crítico. Por debajo de esta cifra, el riesgo de infecciones graves —bacteriemias, neumonías, infecciones fúngicas invasivas— aumenta de forma exponencial. Si además el recuento desciende por debajo de 100/µL, la situación se equipara a la agranulocitosis y constituye una urgencia hematológica. La duración de la neutropenia es un factor pronóstico adicional: una neutropenia grave que se prolonga más de siete días se asocia a un riesgo mucho mayor que una de la misma intensidad pero de duración breve.

Mecanismos que reducen los neutrófilos

Producción insuficiente en la médula ósea. Es el mecanismo más frecuente en las neutropenias graves y persistentes. Los fármacos citotóxicos de la quimioterapia dañan directamente las células precursoras mieloides y producen neutropenias predecibles, con un nadir (punto más bajo del recuento) que suele alcanzarse entre el día 7 y el 14 tras el ciclo. Otros medicamentos no quimioterápicos pueden causar una supresión selectiva de la granulopoyesis por mecanismo inmune o tóxico idiosincrático: metamizol, antitiroideos (metimazol, carbimazol), clozapina, sulfasalazina y ticlopidina son los más clásicamente implicados. La infiltración de la médula por células tumorales (mieloptisis), la aplasia medular y los síndromes mielodisplásicos también pueden reducir la producción de neutrófilos.

Destrucción acelerada o secuestro periférico. En las neutropenias autoinmunes, anticuerpos dirigidos contra antígenos de la superficie del neutrófilo provocan su destrucción prematura, principalmente en el bazo. La hiperesplenia —un bazo aumentado y funcionalmente hiperactivo— secuestra neutrófilos en exceso. Y las infecciones virales (VIH, hepatitis, virus de Epstein-Barr, gripe) pueden causar neutropenias transitorias por destrucción directa o por secuestro marginal incrementado.

Neutropenias congénitas. Son poco frecuentes pero clínicamente relevantes en pediatría. La neutropenia congénita grave (síndrome de Kostmann), la neutropenia cíclica (con oscilaciones periódicas del recuento cada 21 días aproximadamente) y la neutropenia asociada a síndromes genéticos (Shwachman-Diamond, disqueratosis congénita) pertenecen a este grupo.

Neutropenia febril: la urgencia que cambia la actuación

El concepto de neutropenia febril —fiebre ≥ 38,3 °C en una sola toma (o ≥ 38 °C mantenida durante más de una hora) en un paciente con neutrófilos por debajo de 500/µL— tiene una importancia práctica enorme. En un paciente neutropénico, la fiebre debe considerarse un signo de infección hasta que se demuestre lo contrario, porque la ausencia de neutrófilos impide la formación habitual de pus y puede enmascarar los signos clásicos de infección localizada. La neutropenia febril es, por definición, una situación que requiere evaluación urgente.

Diferenciación con entidades relacionadas

Leucopenia. Designa el descenso del recuento total de leucocitos (todos los tipos juntos). La mayoría de las leucopenias clínicamente relevantes son neutropenias, pero puede haber leucopenia sin neutropenia (si descienden los linfocitos) y neutropenia sin leucopenia (si otros tipos leucocitarios compensan el déficit de neutrófilos).

Agranulocitosis. Es la forma más extrema de neutropenia, con neutrófilos por debajo de 500/µL (algunos autores utilizan el umbral de 200 o incluso 100/µL). Descrita por Werner Schultz en 1922, históricamente se asoció a fármacos como la aminopirina. En la práctica, la frontera entre neutropenia grave y agranulocitosis es más conceptual que numérica: la agranulocitosis designa una situación clínica de riesgo vital inminente.

Granulocitopenia. Término más amplio que abarca la disminución de cualquiera de los tres granulocitos (neutrófilos, eosinófilos, basófilos). En la práctica, se usa con frecuencia como sinónimo de neutropenia, porque los neutrófilos son el granulocito mayoritario y el que determina las consecuencias clínicas.

Linfocitopenia. El descenso de los linfocitos tiene un perfil de riesgo diferente: predispone a infecciones oportunistas (tuberculosis, micosis, infecciones virales) más que a las infecciones bacterianas piógenas típicas de la neutropenia.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra "neutropenia"?

De "neutrófilo" —del latín neuter, "ni uno ni otro", porque los gránulos de esta célula no se tiñen con colorantes ácidos ni básicos— y el sufijo griego πενία (penía), "carencia". Literalmente: "carencia de neutrófilos". El término se documenta en la literatura médica desde los años treinta del siglo XX.

¿Es lo mismo neutropenia que tener las defensas bajas?

Es una de las causas, pero no la única. "Tener las defensas bajas" es una expresión coloquial que puede referirse a un déficit de neutrófilos (neutropenia), de linfocitos (linfocitopenia), de inmunoglobulinas o de cualquier otra rama del sistema inmunitario. La neutropenia compromete específicamente la defensa frente a bacterias y hongos, mientras que un déficit de linfocitos T afecta más a la defensa frente a virus y patógenos intracelulares.

¿Por qué la quimioterapia produce neutropenia?

Porque la mayoría de los fármacos quimioterápicos actúan sobre las células que se dividen rápidamente. Los precursores de los neutrófilos en la médula ósea son células de alta tasa proliferativa, y por eso son especialmente sensibles. El nadir del recuento —el punto más bajo— suele alcanzarse entre una y dos semanas después del ciclo, y la recuperación se produce gradualmente en los días o semanas siguientes.

¿Qué significa "neutropenia febril"?

Es la aparición de fiebre (≥ 38,3 °C en una toma o ≥ 38 °C sostenida más de una hora) en un paciente con menos de 500 neutrófilos por microlitro. Constituye una situación que requiere evaluación urgente, porque la falta de neutrófilos puede impedir la formación de los signos inflamatorios habituales y enmascarar una infección grave.

¿Es lo mismo neutropenia que agranulocitosis?

No exactamente. La agranulocitosis es la forma más extrema de neutropenia, con recuentos de neutrófilos por debajo de 500/µL y riesgo vital inminente. Toda agranulocitosis es una neutropenia, pero no toda neutropenia alcanza el grado de agranulocitosis.

Referencias

  1. Manual MSD, versión para profesionales. Neutropenia. Hematología y oncología.
  2. Manual MSD, versión para público general. Neutropenia. Trastornos de los glóbulos blancos.
  3. American Cancer Society. Niveles bajos de glóbulos blancos (neutropenia).
  4. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Neutropenia en los bebés. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la neutropenia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Neutrófilo: granulocito más abundante, cuyo déficit define la neutropenia.
  • Leucocito: célula sanguínea blanca; la neutropenia es un tipo específico de leucopenia.
  • Leucopenia: disminución del recuento total de leucocitos, concepto más amplio que incluye a la neutropenia.
  • Agranulocitosis: forma extrema de neutropenia con riesgo vital inminente.
  • Granulocitopenia: descenso de los granulocitos en general, término más amplio.
  • Granulocito: categoría celular que incluye a los neutrófilos.
  • Leucocitosis: hallazgo opuesto, con leucocitos elevados.
  • Linfocitopenia: descenso de linfocitos, con un perfil de riesgo infeccioso distinto.
  • Leucemia neutrofílica: neoplasia mieloproliferativa rara con proliferación de neutrófilos maduros.
  • Fórmula leucocitaria: análisis que permite calcular la cifra absoluta de neutrófilos.
  • Hemograma: análisis hematológico en el que se detecta la neutropenia.
  • Fagocitosis: función defensiva principal de los neutrófilos, comprometida en la neutropenia.
  • Diapédesis: migración de los neutrófilos al foco infeccioso, reducida cuando hay pocos neutrófilos disponibles.

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