DICCIONARIO MÉDICO
Leucopenia
La leucopenia es la disminución del número de leucocitos (glóbulos blancos) en la sangre periférica por debajo de 4 000 por microlitro (4 × 10⁹/L). Al reducirse la dotación de células encargadas de la defensa inmunitaria, el organismo queda más expuesto a infecciones, que pueden llegar a ser graves cuando el déficit afecta sobre todo a los neutrófilos. La leucopenia no es una enfermedad, sino un hallazgo de laboratorio que señala una reducción global de los glóbulos blancos circulantes. La cifra total importa como señal de alarma, pero lo que determina las consecuencias clínicas es cuál de los cinco tipos leucocitarios está descendido y en qué medida. En la práctica, la mayoría de las leucopenias clínicamente significativas se deben a un descenso de los neutrófilos —es decir, son neutropenias—, porque los neutrófilos constituyen el 50-70 % del total de leucocitos y son la primera línea de defensa contra las infecciones bacterianas y fúngicas. El término se compone de tres raíces griegas: λευκός (leukós), "blanco"; κύτος (kýtos), "célula" (implícito en la familia léxica de "leucocito"); y πενία (penía), "pobreza" o "carencia". El significado literal es "carencia de células blancas". La palabra se documenta en la literatura médica desde finales del siglo XIX, dentro de la misma familia léxica que neutropenia, linfocitopenia, trombocitopenia y pancitopenia, todas construidas con el mismo sufijo -πενία para indicar el déficit de un elemento sanguíneo concreto. La cifra de leucocitos en sangre periférica depende de un equilibrio entre tres factores: la velocidad a la que la médula ósea los produce y los libera al torrente circulante, el tiempo que permanecen en la circulación y la velocidad a la que se consumen en los tejidos o se destruyen. La leucopenia aparece cuando alguno de estos equilibrios se rompe. Producción insuficiente. Es el mecanismo más frecuente en las leucopenias persistentes. Los fármacos citotóxicos empleados en quimioterapia dañan directamente las células precursoras de la médula ósea y reducen la producción de todas las series sanguíneas (pancitopenia). Algunos medicamentos no quimioterápicos —metamizol, clozapina, antitiroideos como el metimazol, sulfasalazina— pueden causar una supresión selectiva de la granulopoyesis por mecanismo inmune o tóxico idiosincrático. Las infecciones virales (VIH, hepatitis B y C, parvovirus B19) también pueden inhibir transitoriamente la actividad de la médula. La aplasia medular, la mielodisplasia y la infiltración medular por células tumorales representan causas más graves de producción deficiente. Destrucción acelerada o secuestro. Enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico pueden generar anticuerpos dirigidos contra los propios leucocitos, que se destruyen en el bazo y en la circulación. La hiperesplenia —un bazo agrandado y funcionalmente hiperactivo— atrapa y destruye leucocitos en exceso, produciendo una leucopenia por secuestro esplénico. Marginación excesiva. En determinadas situaciones (sepsis grave, reacciones transfusionales), una proporción anormalmente alta de neutrófilos se adhiere a la pared de los vasos y desaparece del compartimento circulante sin que haya una reducción real del número total de leucocitos en el organismo. Es una leucopenia "aparente", redistributiva, que puede revertirse al corregir la causa. No toda leucopenia implica el mismo riesgo. La gravedad depende, sobre todo, de la cifra absoluta de neutrófilos (CAN). Cuando la CAN desciende por debajo de 1 500/µL se habla de neutropenia; por debajo de 1 000/µL, de neutropenia moderada; y por debajo de 500/µL, de neutropenia grave o agranulocitosis. Este último umbral es el más relevante en la práctica clínica, porque a partir de él el riesgo de infecciones bacterianas y fúngicas potencialmente letales aumenta de forma exponencial. Por eso, en oncología, el llamado "nadir" —el punto más bajo del recuento leucocitario tras un ciclo de quimioterapia— es un dato que el hematólogo vigila estrechamente. Neutropenia. La neutropenia es un subtipo de leucopenia: designa específicamente el descenso de los neutrófilos. La mayoría de las leucopenias con repercusión clínica son, en realidad, neutropenias. Sin embargo, es posible tener una leucopenia global con neutrófilos normales (si lo que desciende son los linfocitos) o tener una neutropenia con recuento total de leucocitos normal (si otra línea celular compensa el déficit). Agranulocitosis. Es la forma más grave de neutropenia, con una cifra de neutrófilos inferior a 500/µL (algunos autores usan el umbral de 200/µL). Históricamente fue descrita por Werner Schultz en 1922 como un cuadro agudo con fiebre alta, úlceras orofaríngeas y ausencia casi total de granulocitos en sangre. Es una urgencia hematológica. Linfocitopenia. El descenso aislado de los linfocitos por debajo de 1 000/µL tiene un perfil de riesgo diferente: no predispone tanto a infecciones bacterianas como a infecciones oportunistas (tuberculosis, micosis, infecciones por citomegalovirus). El ejemplo paradigmático es la linfocitopenia CD4 del VIH avanzado. Leucocitosis. Es el hallazgo opuesto: un recuento de leucocitos por encima de 11 000/µL. Leucopenia y leucocitosis son los dos extremos de una misma variable —el recuento leucocitario—, pero sus causas, mecanismos y consecuencias clínicas son muy distintos. Del griego λευκός (leukós), "blanco", y πενία (penía), "pobreza" o "carencia". Literalmente significa "pobreza de [células] blancas". Comparte el sufijo -penía con otros términos hematológicos como neutropenia, trombocitopenia o pancitopenia, todos ellos documentados entre finales del siglo XIX y mediados del XX. Depende del grado y del tipo de leucocito afectado. Una leucopenia leve y aislada puede no tener consecuencias clínicas apreciables, sobre todo si los neutrófilos se mantienen por encima de 1 500/µL. Cuando la cifra de neutrófilos cae por debajo de 500/µL, el sistema inmunitario queda seriamente comprometido y el riesgo de infecciones graves aumenta considerablemente. Es un efecto esperable. La mayoría de los fármacos quimioterápicos actúan sobre las células que se dividen rápidamente, y las células precursoras de la médula ósea son especialmente sensibles. El recuento de leucocitos suele alcanzar su punto más bajo (nadir) entre los 7 y los 14 días después del ciclo, y se recupera gradualmente en las semanas siguientes. El equipo de oncología monitoriza este descenso y, si es necesario, emplea factores estimuladores de colonias de granulocitos para acelerar la recuperación. No exactamente, aunque en la práctica clínica se solapan con frecuencia. La leucopenia es un descenso del recuento total de leucocitos; la neutropenia es un descenso específico de los neutrófilos. Como los neutrófilos suelen ser el tipo leucocitario mayoritario, la mayoría de las leucopenias son, de hecho, neutropenias. Pero puede haber leucopenia sin neutropenia (si descienden los linfocitos) y neutropenia sin leucopenia (si otras líneas compensan). Paradójicamente, algunas leucemias cursan con leucopenia en lugar de con leucocitosis. Ocurre cuando las células leucémicas ocupan la médula ósea y desplazan a los precursores normales sin liberar grandes cantidades de células tumorales a la sangre. Es lo que se denomina leucemia aleucémica: una leucemia con recuento leucocitario bajo o normal en sangre periférica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la leucopenia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la leucopenia
Mecanismos que reducen la cifra de leucocitos
El umbral crítico: la cifra absoluta de neutrófilos
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "leucopenia"?
¿Tener leucopenia significa estar inmunodeprimido?
¿Es normal tener leucopenia durante la quimioterapia?
¿Es lo mismo leucopenia que neutropenia?
¿La leucopenia tiene algo que ver con la leucemia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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