DICCIONARIO MÉDICO

Leucemia

La leucemia es un grupo de neoplasias hematológicas que se originan en la médula ósea y se caracterizan por la proliferación descontrolada de células sanguíneas inmaduras o anormales, habitualmente glóbulos blancos. Comprende cuatro grandes tipos —dos agudos y dos crónicos, según la velocidad de evolución, y de estirpe mieloide o linfoide, según la célula de origen— que se diferencian por su comportamiento clínico, su pronóstico y su abordaje.


Qué es la leucemia

La leucemia es un cáncer hematológico que se origina en las células madre de la médula ósea, el tejido esponjoso situado en el interior de los huesos donde se producen las células de la sangre. En condiciones normales, estas células madre dan lugar de forma ordenada a glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. En la leucemia, una de estas células sufre una alteración genética que le permite proliferar de manera descontrolada y dar lugar a una población clonal de células anómalas que invaden la médula ósea, desplazan a las células sanas y, con frecuencia, pasan al torrente sanguíneo. La consecuencia es una alteración global de la producción de células sanguíneas normales.

Desde el punto de vista etimológico, el término "leucemia" se forma a partir de las raíces griegas leukós (λευκός, "blanco") y haîma (αἷμα, "sangre"), y significa literalmente "sangre blanca". La voz fue acuñada en 1845-1847 por el patólogo alemán Rudolf Virchow en Berlín, quien al examinar al microscopio la sangre de varios pacientes observó una elevación tan llamativa del número de glóbulos blancos que el suero adquiría un aspecto anormalmente pálido o blanquecino, en contraste con el rojo intenso habitual. Virchow propuso entonces este nombre para designar lo que reconoció como una enfermedad propia del sistema sanguíneo, distinta de los procesos infecciosos con los que hasta entonces se confundía. La descripción de Virchow es uno de los hitos fundacionales de la hematología moderna.

Desde el punto de vista nosológico, las leucemias forman parte, junto con los linfomas y los mielomas, del grupo de las neoplasias hematológicas. La diferencia conceptual entre leucemia y linfoma es importante: la leucemia se origina en la médula ósea y suele manifestarse como una alteración del recuento de células sanguíneas circulantes, mientras que el linfoma se origina en los órganos linfoides —especialmente en los ganglios— y suele presentarse como un crecimiento ganglionar. Algunos procesos linfoproliferativos, sin embargo, pueden manifestarse en ambas formas a lo largo de su evolución.

Tipos principales de leucemia

La clasificación clásica de las leucemias se basa en dos ejes complementarios: la velocidad de evolución (agudas frente a crónicas) y el tipo de célula sanguínea en la que se origina la proliferación (mieloide frente a linfoide). De la combinación de ambos ejes resultan cuatro grandes tipos:

Leucemia linfoblástica aguda (LLA). Es la forma más frecuente en la infancia, especialmente entre los 3 y los 10 años, y constituye la principal causa de cáncer infantil. Se origina en las células linfoides inmaduras (linfoblastos) de la médula ósea. También puede aparecer en adultos, aunque con menor frecuencia.

Leucemia mieloide aguda (LMA). Es la forma más frecuente de leucemia aguda en adultos, con una edad media de aparición en torno a los 65-68 años. Se origina en las células mieloides inmaduras (mieloblastos), que dan lugar normalmente a granulocitos, monocitos, glóbulos rojos y plaquetas. Su evolución es rápida y exige una orientación diagnóstica precoz.

Leucemia linfocítica crónica (LLC). También denominada leucemia linfática crónica, es la leucemia más frecuente en los países occidentales. Se desarrolla a partir de linfocitos B maduros que se acumulan progresivamente en la sangre, la médula ósea, los ganglios linfáticos, el bazo y el hígado. Aparece sobre todo en personas mayores de 60 años y, en muchos casos, evoluciona de forma indolente durante años.

Leucemia mieloide crónica (LMC). Se caracteriza por un crecimiento progresivo de las células de la línea granulocítica y, en la mayoría de los casos, está asociada a una alteración cromosómica específica conocida como cromosoma Filadelfia, que se origina por el intercambio de material genético entre los cromosomas 9 y 22. La LMC fue la primera neoplasia humana en la que se identificó una alteración genética concreta como causa única de la enfermedad, lo que constituye otro hito histórico de la hematología.

Existen además formas particulares menos frecuentes, como la leucemia de células peludas (tricoleucemia), la leucemia mielomonocítica crónica o la leucemia/linfoma T del adulto, asociada a la infección por el retrovirus HTLV-I. En la práctica actual, además de la clasificación clásica, las leucemias se categorizan también por sus alteraciones moleculares y citogenéticas, lo que permite una caracterización mucho más precisa de cada caso.

Médula ósea y formación de la sangre: el contexto anatómico

Para comprender qué es una leucemia conviene situar el órgano donde se origina. La médula ósea es un tejido blando y esponjoso que ocupa el interior de los huesos largos y planos del organismo —el esternón, las costillas, las vértebras, la pelvis, los huesos del cráneo, el extremo proximal del fémur y el del húmero—. En ella reside la hematopoyesis, el proceso por el que las células madre hematopoyéticas dan lugar, mediante divisiones y maduración sucesivas, a las tres grandes series de células sanguíneas: la serie roja (eritrocitos o glóbulos rojos, encargados del transporte de oxígeno), la serie blanca (leucocitos o glóbulos blancos, responsables de la defensa inmunitaria) y la serie megacariocítica, que produce las plaquetas, esenciales para la coagulación de la sangre.

En la leucemia, la presencia de células anómalas en la médula ósea altera este proceso ordenado y puede comprometer la producción de las tres series. Por eso, aunque el término "leucemia" haga referencia a las células blancas, la enfermedad afecta de forma global a la sangre. Conviene también diferenciar la leucemia de los síndromes mielodisplásicos, que son trastornos en los que la médula ósea produce células sanguíneas anómalas pero sin alcanzar el grado de proliferación clonal de una leucemia franca, aunque pueden evolucionar hacia ella en una proporción de los casos.

Información clínica relacionada en CUN

Esta entrada del diccionario describe el concepto de leucemia desde el punto de vista definitorio. Si busca información detallada sobre causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento de la leucemia, consulte la ficha clínica completa en el Área de Cáncer Hematológico del Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra:

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Preguntas frecuentes

¿Qué significa exactamente "leucemia" en medicina?

En medicina, la leucemia es un cáncer que se origina en la médula ósea, el tejido encargado de producir las células de la sangre. Una célula madre hematopoyética sufre una alteración genética y comienza a proliferar de forma descontrolada, dando lugar a una población clonal de células sanguíneas inmaduras o anómalas que invaden la médula ósea y, con frecuencia, pasan también al torrente sanguíneo.

¿De dónde viene la palabra leucemia?

Procede del griego leukós ("blanco") y haîma ("sangre"), y significa literalmente "sangre blanca". El término fue acuñado en 1845 por el patólogo alemán Rudolf Virchow al observar al microscopio que la sangre de algunos pacientes adquiría un aspecto anormalmente pálido por el exceso de glóbulos blancos. Su descripción es uno de los hitos fundacionales de la hematología moderna.

¿Qué diferencia hay entre leucemia y linfoma?

Ambos son neoplasias hematológicas, pero se originan en compartimentos distintos del sistema sanguíneo. La leucemia se desarrolla en la médula ósea y se manifiesta habitualmente como una alteración del recuento de células sanguíneas circulantes. El linfoma, en cambio, se origina en los órganos linfoides —especialmente en los ganglios linfáticos— y suele presentarse como un crecimiento ganglionar. Algunos procesos linfoproliferativos pueden manifestarse en ambas formas a lo largo de su evolución.

¿Cuántos tipos de leucemia existen?

La clasificación clásica reconoce cuatro grandes tipos según dos ejes: aguda o crónica (por la velocidad de evolución) y mieloide o linfoide (por la célula de origen). De la combinación resultan la leucemia linfoblástica aguda (LLA), la leucemia mieloide aguda (LMA), la leucemia linfocítica crónica (LLC) y la leucemia mieloide crónica (LMC). Existen además variantes menos frecuentes y subtipos definidos por sus alteraciones moleculares específicas.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Leucemia. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Leucemia. Información para pacientes.
  3. Asociación Española Contra el Cáncer. Leucemia: qué es y clasificación.
  4. Asociación Española Contra el Cáncer. Tipos de leucemia.

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