DICCIONARIO MÉDICO
Linfoma
El linfoma es un grupo heterogéneo de neoplasias originadas en los linfocitos, las células del sistema inmunitario que residen en el tejido linfoide. Puede afectar a los ganglios linfáticos, al bazo, a la médula ósea y a otros órganos donde existe tejido linfático. Se distinguen dos grandes categorías: el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin, que a su vez engloba más de treinta entidades diferentes. En términos médicos, el linfoma designa un conjunto de cánceres hematológicos cuyo punto de partida es la proliferación clonal de un linfocito que ha perdido los mecanismos normales de control del crecimiento. Esa célula alterada genera una población de clones idénticos que suelen acumularse, al menos inicialmente, en un ganglio linfático. Desde el punto de vista nosológico, los linfomas forman parte del grupo más amplio de las neoplasias hematológicas, junto con las leucemias y el mieloma múltiple. Etimológicamente, la palabra combina la raíz latina lympha (agua clara, referida al líquido linfático) con el sufijo griego -oma (ὄγκωμα), que en terminología médica indica tumor o proceso proliferativo. El resultado literal vendría a ser «tumor del sistema linfático», una etiqueta que a mediados del siglo XIX no existía como categoría clínica separada. Fue el patólogo británico Thomas Hodgkin quien, en un artículo publicado en 1832 en las Medico-Chirurgical Transactions de Londres, describió por primera vez una serie de pacientes con agrandamiento progresivo de ganglios y bazo sin causa infecciosa aparente. No inventó la palabra linfoma (que se acuñaría después), pero su observación inauguró el reconocimiento de estas neoplasias como entidades propias. Los linfomas pueden manifestarse de forma ganglionar, cuando la enfermedad se concentra en los ganglios, o de forma extraganglionar: tubo digestivo, piel, pulmón, sistema nervioso central. Esta capacidad de aparecer en localizaciones tan variadas se explica por la propia naturaleza de los linfocitos, células que en condiciones normales circulan por todo el organismo vigilando la presencia de patógenos. Para situar el linfoma conviene recordar qué es el sistema linfático. Se trata de una red de órganos, tejidos y vasos (ganglios, bazo, timo, amígdalas, tejido linfoide asociado a mucosas) cuya función principal es producir, almacenar y transportar linfocitos, las células responsables de la inmunidad adaptativa. Los ganglios linfáticos son pequeñas estructuras con forma de alubia repartidas por todo el cuerpo, con especial densidad en cuello, axilas, ingles, mediastino y abdomen. Actúan como estaciones de filtrado donde los linfocitos reconocen antígenos y desencadenan respuestas defensivas. Cuando uno de esos linfocitos sufre una mutación que le confiere ventaja proliferativa, el ganglio deja de ser una estación de defensa y se convierte en el foco de origen de un linfoma. El proceso puede quedarse confinado a un solo territorio ganglionar durante meses o años (algo frecuente en los linfomas indolentes) o diseminarse con rapidez a múltiples localizaciones. La primera gran división sigue siendo la que separa el linfoma de Hodgkin del linfoma no Hodgkin. Es una frontera histórica, no estrictamente biológica, pero se mantiene en la práctica clínica porque ambos grupos se comportan de manera distinta. Linfoma de Hodgkin. Representa cerca del 10 % de todos los linfomas. Su rasgo definitorio es la presencia, en el tejido ganglionar afectado, de las llamadas células de Reed-Sternberg: linfocitos B muy alterados, de gran tamaño, con un aspecto morfológico que los patólogos reconocen desde finales del siglo XIX. Dorothy Reed publicó su descripción detallada en 1902, poco después de los trabajos de Carl Sternberg en Viena. Curiosamente, estas células malignas constituyen solo una fracción pequeña del tumor; la mayor parte del tejido la ocupan células inflamatorias reactivas que rodean a las células neoplásicas. Linfoma no Hodgkin. Bajo este nombre se agrupan todos los linfomas que no presentan células de Reed-Sternberg. No es una sola enfermedad. La Organización Mundial de la Salud reconoce más de treinta subtipos, clasificados según la estirpe celular (linfocitos B, linfocitos T, células NK), la morfología, el inmunofenotipo y las alteraciones moleculares subyacentes. Los más frecuentes en la práctica clínica son el linfoma folicular y el linfoma B difuso de células grandes, que entre ambos suman aproximadamente la mitad de los casos. Otra forma de ordenar los linfomas no Hodgkin, útil desde el punto de vista conceptual, distingue entre linfomas indolentes (las células proliferan lentamente, la enfermedad puede permanecer estable durante años) y linfomas agresivos (proliferación rápida, evolución clínica más veloz). No conviene confundir «indolente» con «benigno»: un linfoma indolente sigue siendo una neoplasia maligna, solo que con una historia natural más prolongada. En España se diagnostican cada año alrededor de 10 000 nuevos casos de linfoma. Los linfomas no Hodgkin representan la amplia mayoría, con un pico de incidencia en torno a los 65 años, y los linfomas de Hodgkin tienen una distribución bimodal característica: un primer pico en adultos jóvenes (entre los 15 y los 35 años) y un segundo pico a partir de los 55. En conjunto, los linfomas ocupan el séptimo puesto entre las neoplasias más frecuentes en los países occidentales. Durante las últimas décadas del siglo XX, la incidencia creció, en parte por mejoras diagnósticas y en parte por factores que todavía no se comprenden del todo. Ese aumento se ha estabilizado en los últimos años. La confusión más habitual se da entre linfoma y leucemia. Ambos son cánceres hematológicos, pero su origen anatómico es distinto: la leucemia nace en la médula ósea y suele manifestarse como una alteración del recuento de células circulantes en sangre, mientras que el linfoma se origina en el tejido linfoide (ganglios, bazo, mucosas) y tiende a presentarse como un crecimiento ganglionar. En la práctica, la frontera no siempre es nítida: ciertos linfomas pueden «leucemizarse» cuando las células tumorales invaden la sangre, y existen entidades reconocidas como leucemia/linfoma que comparten rasgos de ambas categorías. Conviene también distinguir el linfoma de la adenopatía reactiva. Un ganglio inflamado por una infección (una amigdalitis, una herida cutánea cercana) puede crecer y resultar palpable, pero se trata de una respuesta fisiológica normal del sistema inmunitario. Es benigna y autolimitada en la inmensa mayoría de los casos. Del latín lympha (agua clara, en alusión al líquido linfático) y el sufijo griego -oma (tumor). Literalmente, «tumor del sistema linfático». El término no aparece en los textos clásicos; empezó a usarse en el siglo XIX, cuando la anatomía patológica permitió distinguir las neoplasias ganglionares de otras formas de cáncer. En el lenguaje coloquial, sí. Pero la expresión «cáncer de ganglios» puede inducir a error, porque los ganglios también pueden verse afectados por metástasis de otros tumores sólidos (mama, pulmón, melanoma). El linfoma, en cambio, nace de los propios linfocitos que residen en el ganglio. Es un cáncer del tejido linfoide, no un cáncer que ha llegado al ganglio desde otro lugar. Comparten el nombre porque ambos se originan en linfocitos del sistema linfático. La distinción surgió históricamente: Thomas Hodgkin describió el primer tipo en 1832, y todo lo que no encajaba en esa descripción se agrupó después bajo la etiqueta «no Hodgkin». Hoy sabemos que los linfomas no Hodgkin son un grupo muy diverso (más de treinta subtipos reconocidos) que solo tienen en común no presentar las células de Reed-Sternberg características del Hodgkin. No. Existe un porcentaje considerable de linfomas extraganglionares, que aparecen en órganos donde hay tejido linfoide pero no son ganglios: estómago, intestino, piel, tiroides, sistema nervioso central. El linfoma MALT, por ejemplo, se origina con frecuencia en la mucosa gástrica. Consulte también la información clínica completa sobre el linfoma Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y tratamiento del linfoma, puede consultar la ficha clínica completa de los linfomas elaborada por el Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al linfoma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el linfoma
El sistema linfático como contexto anatómico
Clasificación conceptual
Datos epidemiológicos generales
Diferenciación con la leucemia y la adenopatía reactiva
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra linfoma?
¿Es lo mismo linfoma que cáncer de ganglios?
¿Qué relación tienen el linfoma de Hodgkin y el no Hodgkin?
¿El linfoma siempre se manifiesta en los ganglios?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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