DICCIONARIO MÉDICO
Leucemia mieloide crónica
La leucemia mieloide crónica (LMC) es una neoplasia hematológica de la médula ósea en la que células de la línea mieloide proliferan de forma descontrolada pero conservando cierto grado de maduración. En la gran mayoría de los casos está asociada a una alteración genética específica, el cromosoma Filadelfia. Representa entre el 15 y el 20 % de todas las leucemias en adultos. La LMC es una leucemia crónica de la línea mieloide, la rama de la hematopoyesis que produce neutrófilos, monocitos, eosinófilos, basófilos, eritrocitos y plaquetas. A diferencia de la leucemia mieloide aguda, en la que los blastos no maduran, las células de la LMC conservan la capacidad de diferenciarse parcialmente: son células que maduran, alcanzan diversos estadios intermedios y circulan por la sangre, pero lo hacen en cantidades muy superiores a las normales y sin el control habitual. El nombre combina las raíces ya conocidas del cluster: «mieloide» (del griego μυελός, myelós, "médula", con el sufijo -ειδής, "semejante a"), que identifica el linaje celular, y «crónica» (del griego χρόνος, chrónos, "tiempo"), que indica evolución lenta. La mediana de edad al diagnóstico se sitúa en torno a los 55-65 años, con un ligero predominio masculino, y la enfermedad es excepcional en niños. Lo que hace singular a la LMC dentro de la historia de la oncología es que fue la primera neoplasia humana en la que se identificó una alteración cromosómica concreta como causa directa. En 1960, Peter Nowell y David Hungerford, trabajando en Filadelfia, describieron un cromosoma anormalmente pequeño en las células de pacientes con LMC. Lo llamaron «cromosoma Filadelfia» (Ph) en honor a la ciudad. Trece años después, en 1973, Janet Rowley demostró que ese cromosoma resultaba de una translocación recíproca entre los cromosomas 9 y 22 —la t(9;22)—, que fusiona los genes BCR y ABL1 y genera una proteína con actividad tirosina cinasa descontrolada. Ese descubrimiento no solo definió la enfermedad, sino que abrió el camino a un enfoque terapéutico dirigido que ha transformado radicalmente su pronóstico. La LMC no se comporta de la misma manera a lo largo de toda su evolución. Su curso natural se describe en tres fases sucesivas, definidas fundamentalmente por el porcentaje de blastos en sangre o médula ósea y por la respuesta al control de la enfermedad. Fase crónica. Es la fase en la que se diagnostica la mayoría de los pacientes. La enfermedad evoluciona con lentitud; muchos pacientes están asintomáticos y el hallazgo inicial suele ser una leucocitosis marcada —a veces con cifras muy elevadas de granulocitos— detectada en un hemograma solicitado por otro motivo. El porcentaje de blastos es bajo (inferior al 10 % en sangre periférica). La médula ósea muestra hipercelularidad con predominio de la serie granulocítica en distintos estadios de maduración. Fase acelerada. La enfermedad comienza a escapar del control, los blastos aumentan (entre el 10 y el 19 %) y pueden aparecer alteraciones genéticas adicionales al cromosoma Filadelfia original. Es una fase de transición, no siempre fácil de delimitar, que puede durar meses. Crisis blástica. La LMC se comporta como una leucemia aguda: los blastos superan el 20 % y la enfermedad adquiere una agresividad comparable a la de una LMA o, en algunos casos, a la de una LLA, según la línea celular de los blastos. La crisis blástica puede ser mieloide (dos tercios de los casos) o linfoide (un tercio), y ese dato tiene implicaciones importantes para la orientación diagnóstica y el comportamiento de la enfermedad. La LMC se encuadra dentro de los síndromes mieloproliferativos crónicos, un grupo de neoplasias de la médula ósea que comparten una proliferación aumentada de una o varias series mieloides. Lo que distingue a la LMC del resto del grupo —que incluye la policitemia vera, la trombocitemia esencial y la mielofibrosis primaria— es precisamente el cromosoma Filadelfia. Las otras entidades del grupo no presentan esta alteración, y su biología, su evolución y su perfil de complicaciones son distintos. Por eso, aunque comparten categoría nosológica, la LMC se diferencia de forma clara con una sola prueba genética. Tampoco debe confundirse la LMC con la leucemia mielomonocítica crónica (LMMC), que la OMS clasifica como un trastorno mielodisplásico/mieloproliferativo de solapamiento, con rasgos displásicos y monocitosis persistente. Son entidades diferentes, con pronóstico y enfoque distintos. Es el resultado de un intercambio de material genético (translocación) entre los cromosomas 9 y 22, que genera un gen de fusión llamado BCR-ABL1. Ese gen produce una proteína con actividad descontrolada que impulsa la proliferación de las células mieloides. Fue descrito en 1960 por Nowell y Hungerford en Filadelfia, de ahí su nombre, y es la alteración genética que define a la LMC. Porque fue la primera neoplasia humana en la que se identificó una alteración cromosómica específica como causa directa de la enfermedad. Ese descubrimiento demostró que un cambio genético concreto podía originar un cáncer, y abrió el camino al desarrollo de terapias dirigidas contra la proteína que ese gen produce. Sí. «Leucemia granulocítica crónica» es una denominación anterior que todavía aparece en algunos textos. Hace referencia a que la línea celular predominante en la LMC es la granulocítica (neutrófilos, eosinófilos, basófilos). La nomenclatura actual de la OMS utiliza «mieloide crónica». Significa que la enfermedad, hasta entonces de curso lento, se ha transformado y se comporta como una leucemia aguda, con más del 20 % de blastos inmaduros en la sangre o la médula ósea. Es la fase de mayor gravedad de la LMC. Es excepcional. Menos del 3 % de las leucemias infantiles corresponden a una LMC. La mediana de edad al diagnóstico se sitúa entre los 55 y los 65 años. Consulte también la información clínica completa sobre la leucemia mieloide crónica Si busca información sobre manifestaciones clínicas, métodos de diagnóstico y opciones de atención, puede consultar la página completa sobre leucemia mieloide crónica del Área de Cáncer Hematológico del Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la leucemia mieloide crónica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la leucemia mieloide crónica
Las tres fases de la LMC
Diferenciación con otros síndromes mieloproliferativos
Preguntas frecuentes
¿Qué es el cromosoma Filadelfia?
¿Por qué se dice que la LMC marcó un hito en la oncología?
¿Es lo mismo leucemia mieloide crónica que leucemia granulocítica crónica?
¿Qué significa que la LMC está en «crisis blástica»?
¿La LMC puede aparecer en niños?
Referencias
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