DICCIONARIO MÉDICO
Leucemia linfocítica crónica (LLC)
La leucemia linfocítica crónica (LLC) es una neoplasia hematológica en la que linfocitos B de aspecto maduro se acumulan progresivamente en la sangre, la médula ósea, los ganglios linfáticos, el bazo y el hígado. Es la leucemia más frecuente en los países occidentales y afecta sobre todo a personas mayores de 60 años. En muchos casos se detecta de forma casual en una analítica rutinaria. La LLC es un cáncer de los linfocitos B, un tipo de leucocito esencial para la producción de anticuerpos. En condiciones normales, los linfocitos B nacen en la médula ósea, maduran, cumplen su función inmunitaria y mueren de forma programada cuando ya no se necesitan. En la LLC, una población de linfocitos B aparentemente maduros —con aspecto normal al microscopio— pierde la capacidad de morir a su debido tiempo. No es que se dividan a una velocidad descontrolada, como ocurre en las leucemias agudas; es que se acumulan porque su mecanismo de muerte celular programada (apoptosis) está alterado. Esa diferencia de mecanismo explica el calificativo «crónica». Del griego χρόνος (chrónos, "tiempo"), «crónico» designa en medicina un proceso de evolución lenta, en contraste con lo «agudo» (del latín acūtus). «Linfocítica» combina el latín lympha ("agua clara", en alusión al líquido linfático) y el sufijo griego -κύτος (-kýtos, "célula"): célula de la linfa. La LLC es, pues, una leucemia de curso lento originada en los linfocitos. También se denomina leucemia linfática crónica — ambos nombres se usan indistintamente en la práctica clínica española, aunque la nomenclatura OMS prefiere «linfocítica». Representa alrededor del 30 % de todas las leucemias en los países occidentales. Es más frecuente en varones, con una relación aproximada de 2:1, y su incidencia aumenta de forma marcada con la edad: la mediana al diagnóstico se sitúa por encima de los 70 años. En España, los datos del registro HematoREDECAN estiman algo más de 2.000 nuevos casos anuales. Mientras que en las leucemias agudas la médula ósea se llena de blastos que no maduran y se dividen con rapidez, en la LLC el problema central es otro: los linfocitos maduran, alcanzan un aspecto morfológicamente normal y salen a la sangre, pero no mueren. La acumulación es lenta y progresiva, de ahí que muchos pacientes permanezcan durante años sin notar nada anómalo. Esa linfocitosis persistente —el aumento sostenido de linfocitos en sangre— es, de hecho, el hallazgo que con mayor frecuencia desencadena el estudio diagnóstico: aparece en un hemograma solicitado por otro motivo. Con el tiempo, sin embargo, la acumulación puede comprometer la función de la médula ósea y del sistema inmunitario. Los linfocitos anómalos, aunque parezcan maduros, son funcionalmente incompetentes: no producen anticuerpos eficaces. Eso hace que la defensa inmunitaria del paciente vaya deteriorándose, incluso cuando la enfermedad parece estable desde el punto de vista hematológico. La clasificación de la OMS considera que la LLC y el linfoma linfocítico de células pequeñas (LLBD) son dos manifestaciones de la misma enfermedad. Cuando la proliferación clonal de linfocitos B se expresa predominantemente en la sangre y la médula ósea, se habla de LLC. Cuando se manifiesta como masas ganglionares con escasa linfocitosis periférica, se clasifica como linfoma linfocítico. La biología subyacente es idéntica; lo que cambia es el compartimento donde la enfermedad se hace evidente. La LLC no es la única neoplasia crónica de linfocitos. Dentro de los síndromes linfoproliferativos crónicos existen entidades que comparten algunos rasgos pero que se distinguen por su biología, su inmunofenotipo y su comportamiento clínico. La leucemia prolinfocítica se diferencia por presentar un mayor porcentaje de prolinfocitos —células más grandes, con nucléolo prominente— y un curso generalmente más agresivo. Puede ser de origen B o de origen T. La leucemia de linfocitos grandes granulares (LLG) es otra entidad distinta, con una célula de origen diferente (linfocitos T o células NK) y un perfil clínico propio. Y la leucemia de células peludas se distingue tanto por la morfología peculiar de sus células —con proyecciones citoplasmáticas filiformes— como por su respuesta a abordajes específicos. Separar estas entidades requiere el inmunofenotipo por citometría de flujo, que analiza los marcadores de superficie de las células malignas. La LLC tiene un perfil característico (CD5+, CD19+, CD23+) que la distingue de las demás. Que la enfermedad progresa lentamente, a lo largo de meses o años, a diferencia de las formas agudas, que avanzan en semanas. El adjetivo procede del griego χρόνος (chrónos, "tiempo"). En la LLC, los linfocitos no se dividen de forma explosiva: se acumulan porque no mueren cuando deberían. Sí. Ambos nombres se usan de forma intercambiable en España. La nomenclatura OMS emplea «linfocítica»; en la clínica española es frecuente oír «linfática». No hay ninguna diferencia de significado entre ambas denominaciones. Porque en los estadios iniciales muchos pacientes pueden permanecer estables durante años sin que la enfermedad altere significativamente su calidad de vida ni su supervivencia. En esos casos, la estrategia habitual es la observación periódica. Pero conviene matizar: no todos los pacientes con LLC evolucionan de forma indolente. Hay formas con alteraciones genéticas que condicionan un comportamiento más agresivo y que pueden requerir intervención más temprana. La OMS las considera la misma entidad con distinta expresión. Si la enfermedad se manifiesta en sangre y médula ósea, es LLC; si se presenta como masas ganglionares, es linfoma linfocítico de células pequeñas. La biología subyacente es idéntica. No se conoce con certeza la razón, pero la LLC es prácticamente inexistente en menores de 30 años. Su incidencia aumenta de forma exponencial con la edad, lo que sugiere que intervienen factores acumulativos relacionados con el envejecimiento del sistema inmunitario. Consulte también la información clínica completa sobre la leucemia linfática crónica Si busca información sobre manifestaciones clínicas, estadificación, evolución y opciones de atención, puede consultar la página completa sobre leucemia linfática crónica del Área de Cáncer Hematológico del Cancer Center de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la leucemia linfocítica crónica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la leucemia linfocítica crónica
Acumulación frente a proliferación: lo que hace «crónica» a esta leucemia
LLC y linfoma linfocítico: la misma entidad, distinta presentación
Diferenciación con otros síndromes linfoproliferativos crónicos
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «crónica» en leucemia linfocítica crónica?
¿Es lo mismo leucemia linfocítica crónica que leucemia linfática crónica?
¿Por qué se dice que la LLC es «la leucemia que no necesita tratamiento inmediato»?
¿Qué relación tiene la LLC con el linfoma linfocítico?
¿Por qué la LLC es tan rara en niños?
Referencias
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