DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome mielodisplásico
El síndrome mielodisplásico es un grupo de neoplasias clonales de la médula ósea en las que las células madre sanguíneas maduran de forma defectuosa y producen glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas anómalos e insuficientes. No es una enfermedad única, sino una familia de trastornos que comparten ese mecanismo y que la clasificación de la Organización Mundial de la Salud agrupa hoy bajo el nombre de neoplasias mielodisplásicas. El término procede del griego myelós (médula) y displasia (formación anómala), y describe con precisión el problema de fondo: la médula ósea conserva su capacidad de producir células, pero lo hace de forma desordenada. Las células madre hematopoyéticas acumulan mutaciones genéticas somáticas que alteran su maduración; el resultado son precursores con aspecto anormal al microscopio (displasia) y una hematopoyesis ineficaz, es decir, muchas de esas células defectuosas mueren dentro de la propia médula antes de salir a la sangre. Por eso conviven dos fenómenos aparentemente contradictorios: una médula que puede estar tan o más celular que la normal, y una sangre periférica con déficit de una, dos o las tres series (roja, blanca y plaquetaria). Se le clasifica como una neoplasia hematológica, no como una simple anemia, porque el origen es una alteración clonal de la célula madre y porque una proporción de los casos evoluciona hacia leucemia mieloide aguda. Durante buena parte del siglo XX estos cuadros se conocían de manera imprecisa como preleucemia o leucemia quiescente, denominaciones que reflejaban más la incertidumbre diagnóstica que un conocimiento real del mecanismo. El nombre actual, síndrome mielodisplásico, se adoptó en 1976, cuando el grupo cooperativo Franco-Americano-Británico (FAB) propuso una clasificación morfológica basada en el porcentaje de blastos en médula y sangre, y en la presencia de sideroblastos en anillo. La clasificación FAB distinguía la anemia refractaria simple, la anemia refractaria sideroblástica, la anemia refractaria con exceso de blastos y sus formas en transformación. La Organización Mundial de la Salud revisó ese esquema por primera vez en 1999 y lo ha actualizado varias veces desde entonces, incorporando el número de líneas celulares afectadas, las anomalías citogenéticas y, en las revisiones más recientes, alteraciones genéticas concretas como la deleción del brazo largo del cromosoma 5. La clasificación FAB, con todas sus limitaciones, sigue citándose en la práctica clínica junto con la de la OMS. El punto de partida es una mutación somática en una célula madre hematopoyética, que da lugar a un clon con ventaja proliferativa sobre el resto de la médula. Ese clon va acumulando alteraciones adicionales, tanto cromosómicas (deleciones, monosomías, translocaciones) como puntuales en genes reguladores del empalme del ARN, la metilación del ADN o la reparación celular. El efecto combinado es una apoptosis exagerada de los precursores displásicos dentro de la médula, lo que explica la paradoja de una médula rica en células y una sangre pobre en ellas. Con el tiempo, algunos de estos clones adquieren nuevas mutaciones que bloquean la maduración casi por completo y favorecen, en su lugar, la proliferación descontrolada de blastos. Es el punto de inflexión hacia la leucemia mieloide aguda, y el motivo por el que el síndrome mielodisplásico se sitúa, desde el punto de vista biológico, en la frontera entre un trastorno de la médula y una leucemia franca. Conviene no confundir el síndrome mielodisplásico con las neoplasias mieloproliferativas crónicas. Ambas son neoplasias clonales de la médula ósea, pero el defecto va en direcciones opuestas: aquí la médula fabrica de más, sin que las células maduren correctamente, y el resultado son citopenias; allí la médula produce un exceso de células maduras y funcionales, y el resultado es todo lo contrario, un exceso de glóbulos rojos, blancos o plaquetas en sangre. Existe además un grupo intermedio, las neoplasias mielodisplásicas/mieloproliferativas, que combinan citopenias con proliferación de alguna línea celular, como ocurre en la leucemia mielomonocítica crónica. Es una enfermedad propia del envejecimiento. La mayoría de los diagnósticos se producen a partir de los 60 años, y la incidencia sigue aumentando con cada década de vida. Existe una minoría de casos, sobre todo en personas más jóvenes, ligados a la exposición previa a quimioterapia o radioterapia; se conocen como neoplasias mieloides relacionadas con el tratamiento y tienden a comportarse de forma más agresiva que los casos que aparecen sin ese antecedente. Del griego myelós, médula, y del término médico displasia, formación o desarrollo anómalo de un tejido. La combinación describe justo lo que ocurre en la médula ósea: produce células, pero con una forma y una maduración alteradas. No exactamente. Anemia refractaria fue uno de los nombres que empleó la clasificación FAB de 1976 para el subtipo más leve del síndrome mielodisplásico, y MedlinePlus todavía lo recoge como sinónimo general del cuadro. Pero el síndrome mielodisplásico incluye también subtipos con exceso de blastos, con sideroblastos en anillo o con alteraciones citogenéticas concretas, que no se limitan a una anemia. No. El curso es muy variable según el subtipo y las anomalías genéticas del clon. Algunas formas permanecen estables durante años; otras evolucionan con relativa rapidez hacia una leucemia mieloide aguda. Esa variabilidad es, precisamente, lo que llevó a desarrollar sistemas de puntuación pronóstica basados en la citogenética y el número de citopenias. Porque durante décadas se observó que una parte de estos pacientes acababa desarrollando leucemia mieloide aguda, sin que se comprendiera bien el mecanismo intermedio. El nombre se abandonó cuando quedó claro que la mayoría de los casos no evoluciona a leucemia y que el síndrome mielodisplásico constituye, en sí mismo, una neoplasia con entidad propia.Qué es el síndrome mielodisplásico
De la preleucemia a la neoplasia mielodisplásica: una clasificación en evolución
Mecanismo: por qué la médula produce células que no sirven
Diferenciación con las neoplasias mieloproliferativas
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término "mielodisplásico"?
¿Es lo mismo que la anemia refractaria?
¿El síndrome mielodisplásico es siempre progresivo?
¿Por qué antes se llamaba preleucemia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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