DICCIONARIO MÉDICO
Hemograma
El hemograma es el análisis de sangre que estudia de una sola vez los tres grandes tipos de células que circulan por el torrente sanguíneo: los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. A partir de una muestra de sangre venosa, un aparato automático cuenta esas células, mide su tamaño y su contenido, y genera un informe con más de quince datos en pocos minutos. Es una de las pruebas más solicitadas de la medicina. La palabra procede de dos raíces griegas: haîma, sangre, y grámma, trazo o escrito. Un hemograma es, literalmente, el retrato escrito de la sangre. Evalúa de forma conjunta los tres compartimentos celulares que la componen, agrupados en lo que se conoce como las tres series: la eritrocitaria, la leucocitaria y la plaquetaria. Cada una responde a una función distinta, y cada una se estudia con sus propios parámetros. La muestra se recoge en un tubo con un anticoagulante, habitualmente el EDTA, que conserva intacta la forma de las células. Ese detalle importa: sin él, la sangre coagularía y el recuento sería imposible. A partir de ahí, el analizador se encarga del resto. La serie roja, o eritrocitaria, reúne todo lo relacionado con los hematíes y su capacidad de transportar oxígeno. El informe recoge el recuento de glóbulos rojos, la concentración de hemoglobina y el hematocrito, que es la fracción del volumen de sangre ocupada por los eritrocitos. A esos datos se añaden los índices que describen el tamaño y el contenido medio de cada glóbulo, como el volumen corpuscular medio. La serie blanca examina los leucocitos, las células de la defensa. Aquí se ofrece la cifra total y también la fórmula leucocitaria, que reparte ese total entre los distintos tipos: neutrófilos, linfocitos, monocitos, eosinófilos y basófilos. Cada estirpe cumple un papel diferente frente a las infecciones y otras agresiones. La serie plaquetaria se ocupa de las plaquetas, los fragmentos celulares que intervienen en la detención de las hemorragias. El hemograma cuenta su número y calcula su volumen medio, un dato que orienta sobre su tamaño y su recambio. Durante mucho tiempo, contar células fue una tarea manual y penosa. El analista depositaba una gota de sangre diluida en una cámara de vidrio cuadriculada, la cámara de Neubauer, y contaba los elementos uno a uno bajo el microscopio. El método era lento y estaba sujeto al cansancio y a la subjetividad de quien miraba. El cambio llegó en 1953, cuando Wallace Coulter patentó una idea ingeniosa: hacer pasar las células, en suspensión, por un orificio muy estrecho y registrar la variación de la resistencia eléctrica que cada una provocaba al atravesarlo. Ese principio de impedancia permitió los primeros contadores automáticos en la década siguiente. Los analizadores actuales combinan la impedancia con la dispersión de luz láser y con tinciones fluorescentes, y procesan miles de células por segundo. Miden volúmenes y grados de madurez que el ojo sobre el microscopio jamás podría cuantificar. Buena parte de los índices que hoy se dan por descontados provienen del trabajo de Maxwell Wintrobe, que en 1929 propuso calcular el tamaño y el contenido medio de los glóbulos rojos a partir de las cifras básicas. Aquellos índices siguen vigentes. Aun así, la máquina no lo resuelve todo: cuando aparece una alteración sutil en la forma de las células, un especialista revisa la muestra al microscopio mediante un frotis, algo que ningún contador reemplaza por completo. Hemograma y recuento sanguíneo se emplean a menudo como sinónimos. En la práctica anglosajona el término equivalente es complete blood count. Ambos designan el mismo estudio integral de las células de la sangre. El matiz es de énfasis: recuento subraya el conteo de células, mientras que hemograma abarca también las mediciones de tamaño, contenido y proporción que acompañan a ese conteo. Del griego haîma, sangre, y grámma, escrito o trazo. Es el escrito que describe la sangre, es decir, el informe con el recuento y las características de sus células. Los tres grupos de células que analiza el hemograma: la serie roja de los glóbulos rojos, la serie blanca de los leucocitos y la serie plaquetaria de las plaquetas. Cada una tiene una función propia. El hemograma es la parte del análisis dedicada a las células sanguíneas. Una analítica general suele incluir además otros apartados, como la bioquímica, pero el hemograma en sentido estricto se refiere al recuento y estudio de las tres series. Wallace Coulter, que en 1953 patentó el método de impedancia eléctrica para contar partículas en suspensión. De ahí nacieron los contadores hematológicos que hoy realizan el hemograma en pocos minutos. Entradas relacionadasQué es el hemograma
Las tres series de la sangre
De la cámara de recuento al contador automático
Hemograma y recuento sanguíneo
Preguntas frecuentes sobre el hemograma
¿De dónde viene la palabra hemograma?
¿Qué son las tres series?
¿Es lo mismo que un análisis de sangre completo?
¿Quién inventó el recuento automático?
Referencias
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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