DICCIONARIO MÉDICO
Hemograma
El hemograma es el análisis de sangre que evalúa de forma conjunta los tres grandes compartimentos celulares del torrente sanguíneo: los glóbulos rojos (serie eritrocitaria), los glóbulos blancos (serie leucocitaria) y las plaquetas (serie plaquetaria). Se obtiene a partir de una sola muestra de sangre venosa, procesada en un analizador automático que en pocos minutos genera más de quince parámetros sobre el número, el tamaño y el contenido de cada tipo de célula. La palabra "hemograma" procede de dos raíces griegas: αἷμα (haîma), "sangre", y γράμμα (grámma), "trazo" o "escrito". Literalmente significaría "registro escrito de la sangre", y la Real Academia Española lo define todavía con esa imagen: "representación gráfica de la composición de la sangre". No es una definición anticuada. Al fin y al cabo, el hemograma sigue siendo exactamente eso —un retrato cifrado de la composición celular de la sangre—, aunque el lápiz y la tabla manuscrita hayan cedido su lugar a un informe generado por máquina. En la práctica hispanohablante el hemograma recibe varios nombres. "Hemograma" y "hemograma completo" predominan en España y en buena parte de Sudamérica. En México y Centroamérica la denominación habitual es biometría hemática, y en contextos que traducen del inglés aparece a veces "conteo sanguíneo completo", calco del complete blood count (CBC). Las tres formas designan la misma prueba. La historia del hemograma es, en parte, la historia de la automatización del laboratorio. Hasta mediados del siglo XX el recuento celular se hacía a mano: el técnico pipeteaba sangre, la diluía, la depositaba en una cámara de Neubauer y contaba células al microscopio, una por una. Lento y dependiente del observador. En 1953, Wallace Coulter patentó un método para contar partículas en suspensión midiendo los cambios de impedancia eléctrica cuando cada célula atraviesa un orificio estrecho; ese principio permitió los primeros contadores automáticos de la década de 1960. Los analizadores actuales combinan impedancia, dispersión de luz láser y tinción fluorescente, y procesan miles de células por segundo. El hemograma moderno no solo cuenta: mide volúmenes, concentraciones de hemoglobina y grados de madurez celular que el ojo sobre la cámara de Neubauer jamás podría cuantificar. La serie eritrocitaria evalúa todo lo relacionado con los glóbulos rojos y su capacidad de transporte de oxígeno. El informe incluye el recuento de hematíes, la concentración de hemoglobina y el hematocrito —la fracción del volumen sanguíneo que ocupan los eritrocitos—. A estos tres datos primarios se añaden los índices eritrocitarios que Maxwell Wintrobe propuso en 1929: el volumen corpuscular medio (VCM), que indica el tamaño promedio del glóbulo rojo; la hemoglobina corpuscular media (HCM), que expresa la cantidad de hemoglobina por célula; y la concentración de hemoglobina corpuscular media (CHCM), que refleja la densidad de hemoglobina dentro del eritrocito. Los analizadores modernos aportan además el RDW (amplitud de distribución eritrocitaria), un índice de dispersión que cuantifica cuánto varía el tamaño de los glóbulos rojos entre sí —lo que en el frotis se denomina anisocitosis—. Algunos equipos informan también el recuento de reticulocitos, los eritrocitos inmaduros recién liberados por la médula ósea. La serie leucocitaria cuantifica los glóbulos blancos, las células encargadas de la respuesta inmunitaria. El hemograma informa del recuento total de leucocitos y, habitualmente, de la fórmula leucocitaria, que desglosa esa cifra global en los cinco tipos celulares: neutrófilos (los más numerosos, primera línea de defensa frente a bacterias), linfocitos (protagonistas de la inmunidad adaptativa), monocitos, eosinófilos y basófilos. La proporción entre ellos varía según la edad —el lactante tiene un predominio linfocitario que no se ve en el adulto— y según la situación fisiológica, por lo que los valores de referencia no son universales. La serie plaquetaria recoge el recuento de plaquetas (también llamadas trombocitos) y, dependiendo del laboratorio, el volumen plaquetario medio (VPM), que expresa el tamaño promedio de estas células. Un recuento por debajo del intervalo de referencia recibe el nombre de trombocitopenia, y uno por encima, trombocitosis. En la serie leucocitaria, las equivalencias son leucopenia y leucocitosis; en la eritrocitaria, la situación de recuento bajo y hemoglobina insuficiente se conoce como anemia. Los intervalos de referencia del hemograma no son fijos ni universales. Varían con la edad —el recién nacido presenta cifras de hemoglobina más altas que el adulto, y el lactante un predominio linfocitario que se invierte durante la infancia—, con el sexo —los varones adultos tienen concentraciones de hemoglobina algo superiores a las de las mujeres—, y con la altitud geográfica, puesto que vivir a mayor altura estimula la producción de eritrocitos para compensar una presión parcial de oxígeno más baja. A ello se suma que cada analizador maneja umbrales de medición ligeramente distintos. Por todo ello, el informe del laboratorio siempre acompaña las cifras con el intervalo de referencia específico del centro, que es el que debe utilizarse para la interpretación. De las raíces griegas αἷμα (haîma), "sangre", y γράμμα (grámma), "escrito" o "registro". En sentido literal, un hemograma es un registro escrito de la composición de la sangre. La Real Academia Española mantiene esa definición: "representación gráfica de la composición de la sangre". Sí. Son nombres distintos para la misma prueba de laboratorio. "Hemograma" predomina en España y en la terminología internacional; "biometría hemática" es la forma habitual en México y Centroamérica. En general, no. Los parámetros celulares que mide el hemograma no se ven alterados de forma significativa por la ingesta de alimentos. Cuando el hemograma se solicita junto con otras determinaciones —glucosa, perfil lipídico, bioquímica—, el ayuno puede ser necesario por esas otras pruebas, no por el hemograma en sí. Depende del analizador y del laboratorio. Los equipos actuales generan habitualmente entre quince y veinte parámetros, repartidos entre las tres series celulares y sus índices derivados. En algunos centros el informe incluye además el recuento de reticulocitos o la fracción de plaquetas inmaduras, que amplían la información sobre la actividad de la médula ósea. Si desea profundizar en los parámetros y conceptos que integran el hemograma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el hemograma
Las tres series celulares y sus parámetros
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "hemograma"?
¿Es lo mismo hemograma que biometría hemática?
¿Hace falta acudir en ayunas para un hemograma?
¿Cuántos parámetros informa un hemograma moderno?
Referencias
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