DICCIONARIO MÉDICO
Mielocito
El mielocito es una célula precursora de la serie granulocítica, situada en la médula ósea entre el promielocito y el metamielocito. Es la última fase de esta línea capaz de dividirse por mitosis: a partir de aquí, la célula solo madura. Su presencia en la sangre periférica es siempre un hallazgo anómalo, y da nombre a dos términos relacionados: la mielocitosis y la mielocitemia. Un mielocito es una célula precursora de los granulocitos neutrófilos, eosinófilos y basófilos, intermedia entre el promielocito, que lo precede, y el metamielocito, que lo sucede. Se reconoce porque su citoplasma ya contiene los gránulos específicos (también llamados secundarios) que anticipan a qué línea celular pertenecerá la célula madura, y porque es, de toda la serie granulocítica, la última con capacidad de multiplicarse. Del griego μυελός (myelós), "médula", y κύτος (kýtos), "célula": literalmente, "célula de la médula". La raíz μυελός es antigua, documentada ya en Homero, y según el filólogo Pierre Chantraine podría estar emparentada con el verbo μύω ("cerrar la boca"), en alusión al gesto con que se succiona el tuétano de un hueso. En griego clásico la misma palabra servía también para nombrar la médula espinal, e incluso, en algún autor, el cerebro; el prefijo mielo- conserva hoy esa ambigüedad, y solo el contexto permite distinguir su sentido hematológico del neurológico. El término se fija en la nomenclatura hematológica cuando las tinciones diferenciales permiten, a finales del siglo XIX, distinguir los estadios madurativos de la serie blanca por la afinidad de sus gránulos. Antes de esas técnicas, la célula era indistinguible al microscopio de sus vecinas inmediatas. La granulopoyesis se organiza en dos compartimentos sucesivos. En el primero, proliferativo, el mieloblasto se divide y da lugar al promielocito y después al mielocito; es en este paso, al convertirse en mielocito, cuando la célula pierde definitivamente la capacidad de dividirse. No hay marcha atrás. El segundo compartimento, de maduración y almacenamiento, comprende el metamielocito, la célula en banda y el granulocito segmentado: ya no hay mitosis, solo cambios en la forma del núcleo y en el contenido del citoplasma. Ese compartimento de reserva medular explica por qué, ante una demanda súbita de neutrófilos (una infección grave, por ejemplo), la médula puede volcar a la sangre, en cuestión de horas, granulocitos ya formados, sin necesidad de acelerar antes la mitosis. Cuando esa reserva no basta y la demanda se prolonga, la médula empieza a liberar también formas menos maduras, entre ellas el propio mielocito. No existe un único tipo de mielocito. Cada una de las tres líneas granulocíticas atraviesa su propio estadio de mielocito, diferenciable al microscopio por la tinción de sus gránulos: acidófila en el eosinófilo, básica en el basófilo, neutra (ni ácida ni básica) en el neutrófilo. El mielocito neutrófilo es, con diferencia, el más numeroso de los tres, en correspondencia con la abundancia relativa de neutrófilos maduros en la sangre. En un mielograma normal, los mielocitos no son un hallazgo raro. Sumando las tres líneas, representan entre un 5 y un 24 % de las células nucleadas de la médula según los valores de referencia recogidos en la bibliografía hematológica: el grueso corresponde a la línea neutrófila (entre un 5 y un 20 %), y solo una fracción pequeña a la eosinófila (0,2 a 3 %) y a la basófila (hasta un 1 %). En la sangre periférica, en cambio, su presencia esperada es del 0 %. Un mielocito circulante es, por definición, un hallazgo patológico. Distinguir el mielocito de sus vecinos inmediatos en la serie tiene interés diagnóstico. El promielocito conserva un núcleo de mayor tamaño, con nucléolo visible, y su citoplasma solo contiene gránulos primarios o azurófilos, comunes a las tres líneas y todavía sin especificar. El metamielocito, en el extremo opuesto, se reconoce por un núcleo que empieza a perder su forma redondeada y se indenta hacia una silueta arriñonada. A partir de ese momento la célula ya no se confunde con un mielocito, cuyo núcleo sigue siendo oval, o a lo sumo ligeramente excéntrico, pero nunca indentado. Del griego μυελός ("médula") y κύτος ("célula"). El nombre describe con precisión su origen: es, literalmente, una célula de la médula ósea, el único lugar donde debería encontrarse en condiciones normales. No. Su lugar es la médula ósea, no la circulación. Cuando aparecen en un hemograma o en un frotis de sangre periférica, el hallazgo recibe el nombre de mielocitosis o mielocitemia, y obliga a buscar la causa. La forma del núcleo. El del mielocito es todavía oval; el del metamielocito ha empezado a indentarse. Ninguno de los dos vuelve a dividirse, pero solo el metamielocito está a un paso de convertirse en granulocito circulante. No. Existen mielocitos neutrófilos, eosinófilos y basófilos, cada uno comprometido ya con su línea desde antes de esta fase. El más abundante en la médula, con diferencia, es el neutrófilo.Qué es el mielocito
Función y papel en la maduración granulocítica
Los tres mielocitos: neutrófilo, eosinófilo y basófilo
Presencia en la médula ósea
Diferenciación con el promielocito y el metamielocito
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra "mielocito"?
¿Es normal encontrar mielocitos en un análisis de sangre?
¿Qué diferencia hay entre un mielocito y un metamielocito?
¿Todos los mielocitos maduran hacia el mismo tipo de célula?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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