DICCIONARIO MÉDICO

Inflamación

La inflamación es la reacción con la que un tejido vivo responde a una agresión: una infección, un golpe, una quemadura, una sustancia irritante o el propio sistema de defensa vuelto contra el organismo. Forma parte de la inmunidad innata y se reconoce por cuatro signos que los médicos de la Antigüedad ya habían anotado: enrojecimiento, hinchazón, calor y dolor. Su finalidad es contener el daño, retirar la causa y poner en marcha la reparación.

Qué es la inflamación

La inflamación es una respuesta local del organismo frente a cualquier estímulo que lesione sus tejidos. No es una enfermedad en sí misma, sino un mecanismo de defensa. El cirujano escocés John Hunter ya lo intuía en el siglo XVIII, cuando escribió que no se trataba de un mal, sino de la reacción con la que el cuerpo responde a un daño.

Su nombre procede del latín inflammatio, derivado de inflammare, "encender" o "prender fuego", formado a su vez sobre in- y flamma, "llama". La metáfora del fuego no es casual: el tejido inflamado enrojece y quema al tacto, como una zona próxima a una hoguera. El griego tenía su propia palabra, φλεγμονή (phlegmoné), de φλέγειν (phlégein), "arder", de la que proceden en castellano flogosis y flemón. En el vocabulario médico, la inflamación de un órgano concreto se nombra con el sufijo -itis: apendicitis, hepatitis, artritis.

Todo esto ocurre solo en tejidos vascularizados, porque la respuesta necesita de la sangre para funcionar. Los vasos del área lesionada se dilatan, su pared se vuelve más permeable y deja escapar líquido y células defensivas hacia el espacio que rodea a las células. Ese trasiego produce los signos que se ven a simple vista.

Los signos cardinales de la inflamación

Cuatro signos definen la inflamación desde hace casi dos mil años. Aulo Cornelio Celso, un enciclopedista romano del siglo I que no ejercía la medicina, los recogió en su obra De Medicina: rubor (enrojecimiento), tumor (hinchazón), calor y dolor. Se los conoce como la tétrada de Celso.

Cada uno tiene su explicación. El rubor y el calor proceden del mayor aflujo de sangre a la zona, consecuencia de la dilatación de los vasos. El tumor, esto es la hinchazón, se debe al líquido que se escapa de esos vasos hacia el tejido (aquí "tumor" no alude a una masa tumoral, sino a la simple tumefacción). El dolor nace de la presión de ese líquido sobre las terminaciones nerviosas y de mediadores como las prostaglandinas, que sensibilizan los receptores encargados de detectarlo.

Con el tiempo se sumó un quinto signo, la functio laesa o pérdida de función: el órgano inflamado deja de trabajar con normalidad. Su atribución se discute. La tradición se lo asigna a Galeno, aunque numerosos textos lo acreditan a Rudolf Virchow, que lo incorporó en 1858 al desarrollar la patología celular. La duda de fondo, planteada con detalle en 1971 por el historiador Lelland Rather, es si Galeno llegó realmente a formularlo.

Inflamación aguda e inflamación crónica

El curso separa dos grandes formas. La aguda se instala en minutos u horas y dura pocos días. En ella predominan los neutrófilos, los primeros glóbulos blancos que acuden al foco; cuando la causa desaparece y el tejido se repara, cede. Es la inflamación de una herida reciente o de una infección de garganta.

Distinta es la crónica. Se prolonga durante semanas, meses o años, ya sea porque el agente agresor persiste o porque el sistema inmunitario se dirige contra el propio cuerpo. El protagonismo pasa a los macrófagos y los linfocitos. Aquí la destrucción del tejido y su reparación avanzan a la vez, y esa reparación sostenida tiende a dejar cicatriz y fibrosis. Buena parte de las enfermedades reumáticas y autoinmunes nace de este segundo escenario.

Inflamación e infección no son lo mismo

Se confunden a menudo, pero designan cosas distintas. La infección es la invasión del organismo por microorganismos; la inflamación es la respuesta que el cuerpo monta frente a ellos y frente a otras muchas agresiones. Una puede ser la causa, la otra es el efecto.

La distinción tiene consecuencias, porque hay inflamación sin ningún germen de por medio. Un esguince, una quemadura solar, el veneno de una picadura o el ataque del sistema inmunitario a las articulaciones inflaman el tejido sin que exista infección alguna. Y al revés: en personas con las defensas muy debilitadas puede haber una infección grave con escasa respuesta inflamatoria. El agente y la reacción no siempre van de la mano.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra inflamación?

Del latín inflammatio, "acción de encender", sobre inflammare, "prender fuego". La imagen alude al calor y al enrojecimiento del tejido, que recuerdan a los del fuego. En griego se decía phlegmoné, raíz de la que proceden flogosis, sinónimo culto de inflamación, y flemón.

¿Inflamación e infección significan lo mismo?

No. La infección es la entrada y multiplicación de microorganismos en el cuerpo; la inflamación es la reacción de defensa que esos microorganismos, entre otras causas, desencadenan. Existe inflamación sin infección, como la de un golpe o la de una enfermedad autoinmune.

¿Qué distingue la inflamación aguda de la crónica?

La duración y las células que intervienen. La aguda es rápida y breve, con predominio de neutrófilos, y se resuelve al desaparecer la causa. La crónica se mantiene en el tiempo, moviliza sobre todo macrófagos y linfocitos y suele acompañarse de destrucción y reparación simultáneas del tejido, con tendencia a la fibrosis.

¿Por qué tantas enfermedades terminan en -itis?

Porque ese sufijo, de origen griego, indica inflamación del órgano que nombra la raíz. Amigdalitis es inflamación de las amígdalas; nefritis, del riñón; tendinitis, de un tendón. El recurso viene de la medicina griega y se ha mantenido casi sin cambios hasta hoy.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Respuesta inmunitaria. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU. medlineplus.gov
  2. Manual MSD, versión para el público general. Introducción al sistema inmunitario. msdmanuals.com
  3. Rather LJ. Disturbance of function (functio laesa): the legendary fifth cardinal sign of inflammation, added by Galen to the four cardinal signs of Celsus. Bull N Y Acad Med. 1971. ncbi.nlm.nih.gov
  4. Real Academia Española. Inflamación. Diccionario de la lengua española. dle.rae.es

Entradas relacionadas

  • Flogosis. Sinónimo culto de inflamación, hoy de uso poco frecuente.
  • Infiltración de tejidos. Penetración de células o sustancias en un tejido, uno de los fenómenos propios de la inflamación.
  • Infiltrado. Conjunto de células o material que la inflamación deja acumulado en un tejido.
  • Leucocito. Glóbulo blanco, célula que dirige la respuesta inflamatoria y defiende frente a las infecciones.
  • Histamina. Mensajero químico que dilata los vasos y participa en el arranque de la inflamación.

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