DICCIONARIO MÉDICO

Infiltración de los tejidos

La infiltración de tejidos es el proceso por el que células, sustancias o líquidos penetran en el interior de un tejido y se acumulan allí, alterando su estructura. Lo que penetra puede ser propio del organismo que se ha desplazado de su sitio, como los glóbulos blancos, o material anómalo, como grasa, mucina o células tumorales. El fenómeno acompaña a buena parte de las enfermedades inflamatorias y neoplásicas.

Qué es la infiltración de tejidos

Todo tejido tiene sus células propias y un espacio entre ellas, el intersticio, ocupado en condiciones normales por una pequeña cantidad de líquido. Se habla de infiltración cuando algo ajeno a esa composición habitual entra en el tejido y se instala en él. La palabra, del latín in- ("dentro") y filtrare ("colar"), transmite bien la idea: una sustancia que se cuela a través de las estructuras y queda retenida.

No siempre indica enfermedad. Un pequeño acúmulo de células de defensa en una zona lesionada forma parte de la respuesta normal de reparación. Pasa a ser relevante cuando su cantidad, su naturaleza o su localización se apartan de lo esperable y empiezan a comprometer la función del órgano.

Cómo llegan las células al tejido

En la infiltración inflamatoria, los glóbulos blancos viajan por la sangre hasta el foco y salen de los vasos para alcanzar el tejido. Primero se pegan a la pared interna del vaso y ruedan sobre ella; después se deslizan entre las células que la recubren y atraviesan hacia el exterior, un paso que recibe el nombre de diapédesis. Una vez fuera, se orientan siguiendo un rastro de señales químicas que los guía hasta el punto exacto de la agresión.

Ese mismo camino explica por qué la infiltración necesita vasos sanguíneos cercanos. Sin riego, las células de defensa no tienen por dónde llegar. Por eso los tejidos poco vascularizados responden con lentitud a las agresiones.

Tipos de infiltración según su naturaleza

Conviene distinguir tres grandes clases, según qué es lo que penetra en el tejido:

La infiltración inflamatoria está formada por leucocitos que acuden a un foco de daño o de infección. Su composición cambia con el tiempo: al principio abundan los neutrófilos y, si el proceso se cronifica, ganan terreno los linfocitos y los macrófagos.

La infiltración tumoral consiste en la penetración de células malignas en los tejidos vecinos. Un crecimiento benigno empuja y desplaza lo que encuentra alrededor; aquí las células invaden y se entremezclan con lo sano, y trazar un límite neto se vuelve difícil. Esta capacidad de infiltrar es una de las notas que separan un tumor maligno de uno benigno, y guarda relación estrecha con la aparición de metástasis.

La infiltración por depósito reúne sustancias sin actividad celular que se acumulan de forma anómala. La grasa que se deposita en el hígado da lugar a la esteatosis; la mucina que infiltra la piel en el hipotiroidismo grave, al mixedema. Otras veces son proteínas anómalas, como el amiloide, o sales de calcio.

Infiltración e infiltrado: proceso y resultado

Las dos palabras se usan a diario y no significan lo mismo. La infiltración es el proceso, la acción de penetrar y acumularse; el infiltrado es lo que ese proceso deja, el conjunto de células o material ya instalado en el tejido. Un patólogo describe un infiltrado linfocitario en una biopsia; con ello se refiere al resultado visible de una infiltración previa.

Preguntas frecuentes

¿La infiltración de un tejido es siempre signo de enfermedad?

No. La llegada de células de defensa a una herida es un fenómeno normal y necesario para curar. Se vuelve patológica cuando su cantidad, su tipo o su duración se apartan de lo esperado, o cuando lo que infiltra es material anómalo como grasa, amiloide o células tumorales.

¿Qué significa que un tumor infiltra los tejidos vecinos?

Que sus células no se limitan a formar una masa que empuja hacia fuera, sino que se abren paso entre las células sanas de alrededor y se mezclan con ellas. Ese comportamiento invasor es propio de los tumores malignos y hace que sus bordes sean difíciles de delimitar.

¿Es lo mismo la infiltración de grasa que la esteatosis?

La esteatosis es, precisamente, una infiltración de grasa. El caso más conocido es el hígado, donde el depósito de grasa dentro de sus células define lo que antes se llamaba hígado graso. También el músculo y otros órganos pueden sufrir este tipo de acúmulo.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Respuesta inmunitaria. Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU. medlineplus.gov
  2. Manual MSD, versión para el público general. Introducción al sistema inmunitario. msdmanuals.com
  3. MedlinePlus en español. Esteatosis hepática (hígado graso). Biblioteca Nacional de Medicina de los EE. UU. medlineplus.gov
  4. Real Academia Española. Infiltrar. Diccionario de la lengua española. dle.rae.es

Entradas relacionadas

  • Infiltración. Término general del que este proceso es la acepción patológica; incluye también la técnica de inyección local.
  • Infiltrado. Resultado de la infiltración: el material o las células ya acumulados en el tejido.
  • Inflamación. Respuesta de defensa en la que la infiltración de leucocitos ocupa un lugar central.
  • Diapédesis. Paso de los glóbulos blancos a través de la pared de los vasos hacia el tejido.
  • Esteatosis. Infiltración de grasa en el interior de las células de un órgano, sobre todo el hígado.

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