DICCIONARIO MÉDICO

Anovulación

La anovulación es la ausencia de ovulación durante el ciclo menstrual. Se estima que esta alteración subyace en torno al 30-40 % de los casos de infertilidad femenina y puede presentarse de forma puntual o mantenerse como un trastorno crónico.

Qué es la anovulación

Desde el punto de vista médico, la anovulación designa la incapacidad del ovario para completar la maduración y liberación de un ovocito durante un ciclo menstrual. No se trata de una enfermedad en sí misma, sino de un signo que revela un desequilibrio en la cascada hormonal que gobierna la función reproductora.

El término procede del prefijo privativo griego ἀν- (an-, 'sin') unido a la voz latina ovulatio, derivada de ovulum, diminutivo de ovum ('huevo'). En sentido literal, equivale a 'sin liberación del óvulo'. Su uso en la literatura médica se consolidó durante el siglo XX, cuando los métodos de laboratorio permitieron documentar de forma objetiva la presencia o ausencia de progesterona en la segunda mitad del ciclo.

Conviene distinguir la anovulación de situaciones próximas pero no idénticas. La disovulación, por ejemplo, hace referencia a una ovulación que se produce pero de forma ineficaz (el ovocito liberado presenta anomalías que impiden la fecundación). La oligomenorrea señala ciclos infrecuentes, que pueden o no ser anovulatorios. Las tres situaciones coinciden en dificultar la concepción, pero responden a mecanismos parcialmente distintos.

Regulación del ciclo ovulatorio y puntos de interrupción

La ovulación depende de una secuencia coordinada que se inicia en el hipotálamo y recorre un eje neuroendocrino conocido como eje hipotálamo-hipófiso-ovárico. El hipotálamo libera GnRH de forma pulsátil; cada pulso estimula en la hipófisis anterior la secreción de FSH y LH. La FSH promueve el crecimiento de los folículos ováricos, y un pico brusco de LH a mitad del ciclo desencadena la rotura del folículo de Graaf y la liberación del ovocito.

Cualquier factor que altere la frecuencia o la amplitud de los pulsos de GnRH, que reduzca la respuesta hipofisaria o que impida la maduración folicular puede interrumpir esta secuencia. El resultado es un ciclo en el que no se forma cuerpo lúteo y, por tanto, no se produce la secreción cíclica de progesterona propia de la fase lútea. El endometrio sigue recibiendo estímulo estrogénico sin oposición, lo que puede acabar provocando un sangrado irregular cuando su grosor supera la capacidad de su propia irrigación.

Clasificación de la Organización Mundial de la Salud

La OMS agrupa los trastornos ovulatorios en tres categorías, según el nivel del eje en el que se origina la disfunción.

Grupo I (hipogonadismo hipogonadotrópico). La señal hipotalámica o hipofisaria es insuficiente: los niveles de FSH y LH son bajos y, en consecuencia, el ovario no recibe el estímulo necesario para iniciar la foliculogénesis. Las causas más frecuentes incluyen la amenorrea hipotalámica funcional (asociada a estrés intenso, ejercicio físico excesivo o peso corporal muy bajo), así como el hipogonadismo congénito. Representa alrededor del 10 % de los casos de anovulación.

Grupo II (normogonadotrópico). Las gonadotropinas se encuentran dentro de rangos considerados normales, pero existe una desregulación entre ellas o entre sus señales sobre el ovario. La poliquistosis ovárica constituye la causa predominante dentro de este grupo y, con ella, la causa más habitual de anovulación crónica en mujeres en edad fértil. Cerca del 85 % de los trastornos ovulatorios pertenecen a esta categoría.

Grupo III (hipogonadismo hipergonadotrópico). Aquí el problema reside en el propio ovario, que ha agotado su reserva folicular o ha perdido la capacidad de responder a las gonadotropinas. Los niveles de FSH se elevan como respuesta compensatoria. Se observa en la insuficiencia ovárica prematura (antes de los 40 años) y, de forma fisiológica, en la transición hacia la menopausia. Representa alrededor del 5 % de los casos.

Anovulación en situaciones fisiológicas

No toda anovulación es patológica. En los meses posteriores a la menarquia, la inmadurez del eje hipotálamo-hipofisario hace que hasta la mitad de los ciclos transcurran sin ovulación; esta proporción va disminuyendo a medida que la pulsatilidad de la GnRH se estabiliza. Lo mismo ocurre en la perimenopausia, cuando la reserva folicular declina y los ciclos con ovulación se espacian de manera progresiva.

Durante el embarazo y la lactancia materna, la ovulación se suprime por mecanismos hormonales específicos (en el primer caso, la elevación mantenida de estrógenos y progesterona; en el segundo, la acción inhibidora de la prolactina sobre la pulsatilidad de la GnRH). Se trata de mecanismos protectores, no de disfunciones.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra anovulación?

Del prefijo griego ἀν- (an-, que indica ausencia o negación) y el sustantivo latino ovulatio, formado sobre ovulum ('huevecillo'). El término se acuñó en la medicina moderna para designar la falta de liberación del óvulo, y su uso se generalizó en la segunda mitad del siglo XX, cuando las determinaciones hormonales permitieron confirmar si un ciclo había sido o no ovulatorio.

¿Es lo mismo anovulación que amenorrea?

No. La amenorrea es la ausencia de menstruación, mientras que la anovulación es la ausencia de ovulación. Una mujer puede tener sangrados periódicos y, sin embargo, no estar ovulando en ninguno de esos ciclos: el endometrio puede descamarse de forma irregular bajo el estímulo del estrógeno sin progesterona. También puede darse la situación contraria, aunque menos frecuente, en la que una mujer con ciclos ovulatorios normales presenta amenorrea por otras causas (obstrucciones anatómicas, por ejemplo).

¿Cuántas mujeres en edad fértil experimentan ciclos sin ovulación?

Es difícil dar una cifra exacta porque muchos ciclos anovulatorios pasan inadvertidos. En mujeres con ciclos regulares, se calcula que entre el 5 y el 10 % de los ciclos anuales pueden carecer de ovulación sin que la mujer lo perciba. La proporción es considerablemente mayor en los extremos de la vida reproductiva (adolescencia y perimenopausia) y en mujeres con trastornos endocrinos como la hiperprolactinemia o las alteraciones tiroideas.

¿Un solo ciclo sin ovulación indica un problema?

No necesariamente. Ciclos anovulatorios aislados ocurren con cierta frecuencia en mujeres sanas y no requieren valoración especial. Lo relevante desde el punto de vista clínico es la anovulación crónica, que se manifiesta habitualmente como ciclos muy irregulares, amenorrea prolongada o sangrados de patrón impredecible.

Referencias

  1. MedlinePlus (NIH). Infertilidad en la mujer.
  2. Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD). ¿Cuáles son algunas de las posibles causas de infertilidad femenina?.
  3. Manual MSD (versión para profesionales). Sangrado uterino anormal.
  4. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Estudio y tratamiento de la anovulación en el síndrome de ovarios poliquísticos.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la anovulación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Anovulatorio: calificador médico aplicado a ciclos o situaciones en los que no se produce ovulación.
  • Ovulación: liberación del ovocito maduro desde el folículo ovárico hacia la trompa uterina.
  • Ciclo menstrual: secuencia de cambios hormonales y endometriales que se repite en la mujer fértil.
  • Hormona luteinizante: gonadotropina hipofisaria cuyo pico a mitad de ciclo desencadena la ovulación.
  • Poliquistosis ovárica: trastorno de la función ovárica con anovulación crónica y exceso de andrógenos.
  • Amenorrea: ausencia de menstruación, que puede acompañar a la anovulación aunque no es sinónimo.
  • Hiperprolactinemia: elevación de la prolactina sérica capaz de inhibir la pulsatilidad de la GnRH y bloquear la ovulación.

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