DICCIONARIO MÉDICO
Hormona luteinizante
La hormona luteinizante (LH) es una gonadotropina producida por las células gonadotropas de la adenohipófisis. En la mujer desencadena la ovulación y sostiene la formación del cuerpo lúteo; en el varón estimula las células de Leydig del testículo para que sinteticen testosterona. Es, junto con la hormona foliculoestimulante (FSH), una de las dos gonadotropinas hipofisarias que regulan la función reproductiva. La hormona luteinizante es una glucoproteína de unos 30 kDa constituida por dos subunidades unidas de forma no covalente. La subunidad α es idéntica a la de otras hormonas glucoproteicas hipofisarias —la FSH, la tirotropina (TSH) y la gonadotropina coriónica humana (hCG)—, y lo que confiere especificidad biológica a la LH es su subunidad β, codificada por el gen LHB en el cromosoma 19. Es este detalle el que permite al inmunoanálisis de laboratorio distinguir la LH de las demás: los anticuerpos de los ensayos se dirigen contra la subunidad β. El nombre procede del latín luteum, "amarillo", porque la función que primero se atribuyó a esta hormona fue la de sostener el cuerpo lúteo del ovario —la estructura amarillenta que queda en el folículo tras la ovulación—. "Luteinizante" significa, literalmente, "que induce la luteinización", es decir, la transformación de las células de la granulosa del folículo roto en células lúteas secretoras de progesterona. En el varón, la LH recibió durante décadas el nombre de hormona estimulante de las células intersticiales (ICSH, del inglés Interstitial Cell-Stimulating Hormone), en referencia a las células de Leydig del intersticio testicular sobre las que actúa. Hoy se usa exclusivamente la denominación LH para ambos sexos. Bernhard Zondek y Selmar Aschheim fueron quienes, en Berlín entre 1926 y 1928, demostraron que el lóbulo anterior de la hipófisis contenía factores capaces de estimular las gónadas. Sus experimentos con extractos hipofisarios inyectados en ratonas inmaduras permitieron distinguir dos actividades gonadotropas distintas —la que maduraba folículos y la que inducía la luteinización—, sentando las bases para la posterior purificación de la FSH y la LH como entidades hormonales separadas. La secreción de LH está gobernada por el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal. El hipotálamo libera la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) en pulsos regulares —aproximadamente cada 60-120 minutos— hacia la circulación porta hipofisaria. Cada pulso de GnRH provoca en las células gonadotropas un pulso de LH (y, en menor cuantía, de FSH). La frecuencia y la amplitud de esos pulsos importan: si la GnRH se administra de forma continua en lugar de pulsátil, la hipófisis se desensibiliza y la secreción de LH cae en lugar de subir. Ese fenómeno, paradójico a primera vista, tiene una base molecular bien conocida: los receptores de GnRH se internalizan y se degradan en los lisosomas cuando la estimulación es sostenida. Los esteroides sexuales —estrógenos, progesterona y testosterona— ejercen una retroalimentación negativa sobre el hipotálamo y la hipófisis: a medida que sus niveles suben, la secreción de GnRH y de LH disminuye. Pero hay una excepción notable en la mujer: el estradiol, cuando alcanza una concentración elevada y sostenida durante un período suficiente al final de la fase folicular del ciclo menstrual, pasa de inhibir a estimular la secreción de LH. Ese cambio de signo —de retroalimentación negativa a positiva— es el mecanismo que genera el llamado pico de LH, la descarga masiva y breve de hormona que desencadena la ovulación unas 34 a 36 horas después. En la mujer, la LH actúa sobre las células de la teca del folículo ovárico estimulando la producción de andrógenos, que las células de la granulosa vecinas convertirán en estrógenos bajo la acción de la FSH. A medida que avanza la fase folicular, la sinergia entre FSH y LH permite la maduración final del folículo dominante. El pico preovulatorio de LH completa la maduración del ovocito, rompe la pared del folículo y desencadena la ovulación. Acto seguido, la LH sostiene la transformación del folículo roto en cuerpo lúteo, la glándula transitoria que secreta progesterona durante la segunda mitad del ciclo y, si se produce un embarazo, durante las primeras semanas de gestación —hasta que la hCG placentaria toma el relevo—. En el varón, la función de la LH es más constante y menos cíclica. Actúa sobre las células de Leydig del intersticio testicular estimulando la síntesis de testosterona. Las células de Leydig responden a la LH a través de un receptor de membrana acoplado a proteína Gs que activa la adenilato ciclasa y eleva el AMP cíclico intracelular, lo que pone en marcha la cascada enzimática de la esteroidogénesis. La testosterona producida difunde hacia los túbulos seminíferos, donde alcanza concentraciones muy superiores a las del plasma, y es indispensable para que la espermatogénesis —conducida por la FSH en las células de Sertoli— progrese con normalidad. La FSH y la LH comparten subunidad α, origen celular y regulación por la GnRH, pero sus papeles son distintos. La FSH actúa sobre las células de la granulosa ovárica y sobre las células de Sertoli testiculares; la LH, sobre las células de la teca y las de Leydig. En la práctica, la FSH se encarga del crecimiento y la maduración de los gametos, mientras que la LH gobierna la producción de esteroides sexuales y, en la mujer, el fenómeno ovulatorio. La confusión más frecuente se da con la gonadotropina coriónica humana (hCG). Ambas se unen al mismo receptor (el receptor de LH/hCG), y la hCG puede suplir a la LH en su función luteotrófica. La diferencia esencial es el origen: la LH procede de la hipófisis y la hCG, del trofoblasto placentario. Además, la hCG tiene una vida media plasmática mucho más larga porque su subunidad β posee una extensión carboxiterminal rica en residuos de serina que prolonga su permanencia en la circulación. Del latín luteum, "amarillo". La hormona se llamó así porque su función más visible al microscopio era la de transformar las células del folículo ovárico en el cuerpo lúteo, una estructura de color amarillento. "Luteinizante" significa, literalmente, "que provoca la luteinización". Sí. ICSH (Interstitial Cell-Stimulating Hormone) fue el nombre que se usó durante décadas para referirse a la LH cuando se hablaba de su función en el varón, donde estimula las células intersticiales de Leydig. La nomenclatura actual unifica ambas denominaciones bajo el término LH. Porque el receptor de GnRH de las células gonadotropas necesita un intervalo entre estímulos para reciclarse. Si la estimulación es continua, el receptor se internaliza y la célula deja de responder. Por eso la secreción pulsátil de GnRH —y, en consecuencia, la de LH— es un requisito fisiológico, no una casualidad. Son las dos gonadotropinas hipofisarias. Las produce la misma célula (el gonadotropo), las regula la misma hormona hipotalámica (la GnRH), y ambas actúan sobre la gónada, pero sobre dianas celulares distintas. Funcionan de modo complementario: la FSH madura gametos y la LH controla la esteroidogénesis y la ovulación. Es una descarga brusca y breve de LH que se produce a mitad del ciclo menstrual en la mujer. Lo desencadena un mecanismo de retroalimentación positiva del estradiol sobre la hipófisis, y su consecuencia directa es la ovulación, que ocurre aproximadamente 34 a 36 horas después del inicio del pico. Si desea profundizar en conceptos asociados a la hormona luteinizante, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la hormona luteinizante
El eje hipotálamo-hipófisis-gónada y la secreción pulsátil
Acción sobre la teca ovárica y las células de Leydig
Diferenciación con la FSH y con la gonadotropina coriónica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "luteinizante"?
¿Es lo mismo la LH que la ICSH?
¿Por qué la LH se secreta en pulsos y no de forma continua?
¿Qué relación hay entre la LH y la FSH?
¿Qué es el pico de LH?
Referencias
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