DICCIONARIO MÉDICO
Hormona foliculoestimulante
La hormona foliculoestimulante (FSH) es una de las dos gonadotropinas que produce la hipófisis. En la mujer impulsa el crecimiento de los folículos del ovario; en el varón sostiene la fabricación de espermatozoides. Trabaja en pareja con la hormona luteinizante, aunque cada una tiene su cometido. La FSH pertenece al grupo de las gonadotropinas, las hormonas hipofisarias que actúan sobre las gónadas (ovarios y testículos). La producen las células gonadotropas del lóbulo anterior de la hipófisis. Su nombre procede de lo que hace en el ovario: estimular los folículos, esas pequeñas bolsas donde madura el óvulo. La palabra folículo viene del latín folliculus, "saquito", y fue precisamente ese efecto, observado en las primeras investigaciones de los años treinta, el que bautizó a la hormona. En la nomenclatura internacional también se la conoce como folitropina. Desde el punto de vista químico, la FSH es una glucoproteína formada por dos subunidades ensambladas. Una de ellas es idéntica a la que llevan otras hormonas hipofisarias, como la TSH y la propia hormona luteinizante. La otra, la subunidad beta, es exclusiva de la FSH y es la que le da su identidad: sin ella, la molécula no sabría a qué puerta llamar. Solo cuando ambas piezas están unidas puede la hormona reconocer su receptor en las gónadas. Un detalle la distingue de su compañera: la FSH permanece en la sangre bastante más tiempo que la hormona luteinizante, lo que suaviza sus variaciones a lo largo del día. Durante la primera mitad del ciclo menstrual, la FSH recluta un grupo de folículos ováricos y estimula su crecimiento. Actúa sobre las células de la granulosa, que rodean al óvulo, y las induce a transformar los andrógenos en estrógenos, sobre todo en estradiol. A medida que uno de los folículos se impone sobre los demás y empieza a producir más estrógeno, ese mismo estrógeno, junto con una proteína llamada inhibina, avisa a la hipófisis para que baje la producción de FSH. El resultado es que los folículos menos desarrollados se quedan sin estímulo y solo el dominante llega a la ovulación. La FSH, por tanto, no desencadena la ovulación: prepara el terreno para ella. En el testículo, la FSH se dirige a las células de Sertoli, las que nutren y acompañan a las células germinales a lo largo de la espermatogénesis. Las estimula para que fabriquen las proteínas y el ambiente que los espermatozoides en formación necesitan, y también para que produzcan inhibina. No trabaja sola: la testosterona, generada bajo el mando de la hormona luteinizante, es su aliada necesaria en la producción espermática. Curiosamente, un varón con déficit de FSH puede conservar cierta fertilidad, aunque suele presentar testículos más pequeños. Por encima de la hipófisis está el hipotálamo, que libera hormona liberadora de gonadotropinas en pulsos. La frecuencia de esos pulsos decide el reparto: los ritmos lentos favorecen la salida de FSH y los rápidos, la de hormona luteinizante. Por debajo, el freno lo ejercen el estradiol y, de forma muy selectiva, la inhibina, que actúa casi en exclusiva sobre la FSH. Esa acción tan dirigida explica por qué los niveles de las dos gonadotropinas pueden separarse en ciertos momentos del ciclo. Ambas nacen en la misma célula, comparten media molécula y responden a la misma señal hipotalámica, de modo que es fácil confundirlas. La diferencia está en lo que provocan. La hormona luteinizante desencadena la ovulación y sostiene la producción de hormonas sexuales; la FSH se ocupa del crecimiento y la maduración de los gametos. Una da la orden de salida; la otra ha preparado a los corredores. Sus niveles no son constantes. En la infancia se mantienen bajos. Con la llegada de la pubertad ascienden y ponen en marcha las gónadas. Y en la mujer vuelven a subir, esta vez de forma marcada, cuando el ovario deja de responder al acercarse la menopausia: la hipófisis, al no recibir la señal de freno del estrógeno y la inhibina, insiste con más FSH. Ese ascenso es uno de los rasgos hormonales característicos de esa etapa. De su acción en el ovario. Estimula el desarrollo de los folículos, y de ahí "folículo estimulante". El nombre nació antes de que se conociera bien su papel en el varón, por eso alude solo a la función femenina, aunque la hormona es la misma en ambos sexos. Sí. Folitropina es la denominación común internacional de la misma hormona. También aparece escrita como HFE (hormona foliculoestimulante en suero) en algunos informes. Porque el ovario ya no fabrica suficiente estrógeno ni inhibina, las dos señales que normalmente frenan a la hipófisis. Al faltar ese freno, la hipófisis eleva la producción de FSH en un intento de estimular unos ovarios que ya no responden. La hormona es idéntica, pero su diana cambia. En la mujer se une a las células de la granulosa del folículo; en el varón, a las células de Sertoli del testículo. En ambos casos su cometido es el mismo en el fondo: sostener la formación de los gametos.Qué es la hormona foliculoestimulante
Una molécula con dos piezas
Qué hace en la mujer
Qué hace en el varón
Cómo se controla su secreción
FSH y hormona luteinizante: dos papeles distintos
La FSH a lo largo de la vida
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre?
¿Es lo mismo FSH que folitropina?
¿Por qué sube la FSH en la menopausia?
¿La FSH actúa igual en el hombre y en la mujer?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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