DICCIONARIO MÉDICO
Ovulación
La ovulación es la liberación de un ovocito maduro desde el ovario hacia la trompa de Falopio, el episodio que separa la fase folicular de la fase lútea del ciclo ovárico. La desencadena un pico de hormona luteinizante (LH) y suele situarse hacia la mitad del ciclo menstrual, aunque el día exacto varía de una mujer a otra y de un ciclo a otro en la misma mujer. El término deriva de óvulo, y este del latín científico ovulum, diminutivo de ovum, «huevo»; el sufijo -ación aporta la idea de proceso o acción. El Diccionario de la lengua española recoge dos acepciones: la expulsión del ovario de uno o varios óvulos y, en un sentido algo más amplio, la maduración del óvulo dentro del ovario. En el uso clínico habitual prevalece la primera: el instante en que el ovario libera el gameto hacia la trompa. No es un fenómeno aislado. Forma parte de una secuencia hormonal más larga, gobernada desde el hipotálamo, que cada mes prepara el organismo femenino para una posible concepción y que continúa, tras la liberación del óvulo, con la formación del cuerpo lúteo. Al inicio de cada ciclo, la hipófisis secreta hormona folículo-estimulante (FSH), que recluta entre tres y treinta folículos ováricos para un crecimiento acelerado. Solo uno, el folículo dominante, completa su desarrollo hasta convertirse en el folículo de De Graaf, de unos 18 a 25 milímetros; el resto queda condenado a la atresia. Las células de la granulosa que rodean a ese folículo único producen cantidades crecientes de estradiol, y cuando la concentración de esta hormona se mantiene elevada durante unas 48 horas, el efecto sobre la hipófisis se invierte: en vez de frenarla, la estimula, y se produce el llamado pico de LH. Entre 24 y 36 horas después de ese pico, enzimas proteolíticas degradan la pared folicular y el ovocito, junto con el líquido folicular y las células que lo rodean, sale expulsado hacia la trompa de Falopio. La rotura en sí apenas dura unos minutos. Las fimbrias tubáricas, con su movimiento de barrido, son las que recogen al ovocito y lo conducen al interior de la trompa. La ovulación marca el punto de inflexión del ciclo. Una vez expulsado el ovocito, las células de la granulosa y de la teca que quedan en el folículo roto se reorganizan y forman el cuerpo lúteo, una glándula transitoria que segrega progesterona y sostiene la segunda mitad del ciclo. Si no hay fecundación, el cuerpo lúteo degenera hacia el final del ciclo y da paso a la menstruación. Cuando un ciclo transcurre sin liberación de óvulo, se habla de anovulación. No es infrecuente: los ciclos sin ovulación son habituales en los primeros años que siguen a la menarquia y vuelven a hacerse frecuentes en la perimenopausia, los dos extremos de la vida reproductiva en los que el eje hormonal todavía no está, o ya ha dejado de estar, plenamente sincronizado. La capacidad de ovular se instaura en la menarquia y se extingue en la menopausia, pero no lo hace de forma lineal. Durante los primeros uno o dos años tras la primera regla, el eje hipotálamo-hipófisis-ovario todavía está madurando y buena parte de los ciclos transcurren sin ovulación; algo parecido, aunque por razones opuestas, ocurre en la década previa a la menopausia, cuando la reserva de folículos se agota y la respuesta hormonal se vuelve errática. Entre ambos extremos, la mayoría de los ciclos son ovulatorios, con variaciones normales de entre dos y veinte días en la duración total del ciclo. Menos de 24 horas. Si no es fecundado en ese margen, degenera y es reabsorbido; las mayores tasas de embarazo se han descrito cuando el óvulo y el espermatozoide se encuentran dentro de las primeras cuatro a seis horas tras la ovulación. Aproximadamente, pero solo en ciclos de duración regular. La fase folicular es la que más varía de una mujer a otra e incluso de un ciclo a otro en la misma mujer; la fase lútea, en cambio, se mantiene bastante estable en torno a los 14 días. Por eso, en un ciclo de 35 días la ovulación no se produce el día 14, sino mucho más tarde. Es el dolor, casi siempre unilateral, que algunas mujeres notan justo antes, durante o después de la ovulación; se conoce también por su nombre alemán, mittelschmerz. Se ha descrito hasta en una de cada cinco mujeres. Se atribuye a la distensión de la superficie ovárica por el folículo en crecimiento y, en el momento mismo de la rotura, a la irritación del peritoneo por el líquido o la pequeña cantidad de sangre que se liberan junto con el ovocito. No con precisión absoluta, aunque los test de ovulación de farmacia se acercan bastante: detectan el pico de LH en la orina uno o dos días antes de que se produzca la rotura folicular. En un ciclo de 28 días, suele recomendarse empezar a usarlos alrededor del undécimo día.Qué es la ovulación
El mecanismo hormonal que la desencadena
De la fase folicular a la fase lútea
Cuando el ciclo no llega a ovular
A lo largo de la vida reproductiva
Preguntas frecuentes
¿Cuánto vive el óvulo tras la ovulación?
¿Ocurre siempre a mitad del ciclo?
¿Qué es el dolor pélvico intermenstrual?
¿Se puede predecir el día exacto?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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