DICCIONARIO MÉDICO
Hormona liberadora de gonadotropinas
La hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) es un decapéptido hipotalámico que gobierna el eje reproductor. Se libera en pulsos y ordena a la hipófisis que secrete las dos gonadotropinas, la hormona luteinizante (LH) y la hormona foliculoestimulante (FSH). También recibe el nombre de gonadoliberina. Pequeña de tamaño y de gran cometido, la GnRH (o gonadoliberina) pone en marcha todo el aparato hormonal de la reproducción. La producen unas mil neuronas repartidas por el hipotálamo, sobre todo en el área preóptica y en el núcleo arcuato. Desde ahí vierten la hormona al sistema porta que baja hacia la hipófisis, donde estimula a las células gonadotropas para que liberen las dos gonadotropinas. Químicamente es un decapéptido: diez aminoácidos encadenados, con ácido piroglutámico en un extremo y glicinamida en el otro. Su vida media apenas alcanza unos minutos, lo que obliga a producirla una y otra vez. En el nombre se lee su cometido. "Gonado" viene del griego gonḗ, generación o simiente, la raíz de la que también deriva "gónada"; "-tropina" señala la hormona dirigida a un órgano, y "liberadora" la acción de soltar en la hipófisis las gonadotropinas. El rasgo que distingue a la GnRH de casi cualquier otra hormona no es qué dice, sino cómo lo dice. No fluye de forma continua, sino en descargas rítmicas separadas por intervalos de entre una y dos horas. La frecuencia de esos pulsos es la que decide la proporción de LH y FSH que sale de la hipófisis: pulsos rápidos favorecen a la LH, pulsos lentos a la FSH. Detrás de ese ritmo hay un oscilador neuroendocrino, un generador de pulsos que no reside en una sola célula. Emerge de la conversación entre las neuronas GnRH y otras poblaciones vecinas, en particular las que fabrican kisspeptina, encargadas de encender el sistema en la pubertad. La información viaja, por así decirlo, en clave: no importa solo la cantidad de hormona, sino el compás con que llega. Ese detalle tiene una consecuencia curiosa. Si la hipófisis recibe GnRH de manera constante en lugar de a pulsos, sus receptores se saturan y dejan de responder, con lo que la secreción de gonadotropinas se apaga. La pulsatilidad no es un adorno del sistema, sino la condición para que funcione. Sobre ese principio se apoyan los análogos de la GnRH, versiones sintéticas de la molécula. Una vez en la sangre, la LH y la FSH descienden hasta las gónadas y activan sus dos tareas complementarias: la maduración de los gametos y la producción de hormonas sexuales. En la mujer regulan el desarrollo del folículo y el ciclo ovárico; en el varón sostienen la espermatogénesis y la síntesis de testosterona. La GnRH ocupa la cúspide de esa jerarquía, el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal, y desde ella el cerebro ajusta el conjunto según la edad y las señales que devuelven las propias hormonas sexuales. La existencia de una señal hipotalámica para las gonadotropinas se sospechaba desde mediados del siglo XX, pero aislarla fue una tarea de años y toneladas de tejido. Roger Guillemin y Andrew Schally, trabajando por separado y a menudo en competencia, lograron caracterizar las hormonas hipotalámicas. La identidad de la GnRH quedó establecida a comienzos de los años setenta, y en 1977 el trabajo de ambos recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. La denominación previa, factor liberador, sobrevive en entradas emparentadas como la del factor liberador de la hormona foliculoestimulante. Sí. Gonadoliberina es el nombre de raíz europea; GnRH corresponde a las siglas inglesas de gonadotropin-releasing hormone, con diferencia las más usadas. También se la ha llamado LHRH en textos antiguos, cuando se pensaba que actuaba solo sobre la LH. Porque la hipófisis lee la frecuencia, no el nivel. Un ritmo correcto mantiene el equilibrio entre LH y FSH; un estímulo continuo, en cambio, desensibiliza los receptores y silencia el eje. El tiempo es aquí parte del mensaje. No de forma directa. La GnRH actúa sobre la hipófisis; son las gonadotropinas que esta libera, la hormona luteinizante y la hormona foliculoestimulante, las que llegan a las gónadas. La GnRH manda un escalón por encima. El estrés sostenido puede alterar el ritmo de los pulsos de GnRH y, con ello, la regularidad del eje reproductor. Es una de las vías por las que factores como el ejercicio intenso o los cambios de peso repercuten en la función hormonal. Si desea ampliar la información, puede consultar estas definiciones del Diccionario médico:Qué es la hormona liberadora de gonadotropinas
La secreción pulsátil: una señal escrita en el tiempo
El eje reproductor de un vistazo
Quién la descubrió
Preguntas frecuentes
¿GnRH y gonadoliberina son la misma hormona?
¿Por qué importa tanto que se libere a pulsos?
¿Controla la GnRH directamente los ovarios y los testículos?
¿Qué relación tiene con el estrés?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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