DICCIONARIO MÉDICO
Pubertad
La pubertad es la etapa del desarrollo humano en la que se reactiva el eje hormonal que gobierna la reproducción y aparecen los caracteres sexuales secundarios. No ocurre de golpe. Es un proceso escalonado, con un orden bastante predecible, que convierte un cuerpo infantil en un cuerpo con capacidad reproductiva a lo largo de varios años. El término procede del latín pubertas, derivado de puber ("joven con vello púbico"), y se documenta en castellano desde 1437. En medicina designa de forma estricta el componente biológico de esa transición: la reactivación del eje hipotálamo-hipófiso-gonadal, el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, la aceleración del crecimiento y la adquisición de la fertilidad. No debe confundirse con la adolescencia, que suma a lo anterior la maduración psicológica y social propia de esos años. Un niño de once años con los primeros signos físicos ya está en pubertad, aunque su desarrollo cognitivo y emocional siga siendo el de un preadolescente. El disparo del proceso ocurre en el hipotálamo, no en las gónadas. Un grupo de neuronas (las neuronas kisspeptina, cuyo papel se aclaró a comienzos de este siglo) libera de forma pulsátil la hormona GnRH, primero durante el sueño y más tarde también de día. La GnRH estimula a la hipófisis para que secrete dos gonadotropinas, la FSH y la LH, que a su vez ponen en marcha los ovarios o los testículos. Las gónadas responden produciendo estrógenos o testosterona, responsables de casi todos los cambios visibles: desarrollo mamario y ensanchamiento de caderas en la niña; crecimiento testicular y del pene en el niño; vello corporal, cambios en la piel y aceleración de la talla en ambos. El vello púbico, sin embargo, sigue un circuito aparte: depende de los andrógenos suprarrenales, no de este eje, un matiz que suele sorprender incluso a quien ya conoce el resto del proceso. De ahí que la pubarquia pueda presentarse de forma relativamente independiente. El orden de aparición de los signos apenas varía. En las niñas, el primer signo visible suele ser el botón mamario; en los niños, el aumento del volumen testicular, medido con un orquidómetro. El vello púbico llega después en ambos sexos y, pese a la intuición, no marca el verdadero inicio del proceso. Para describir el grado de maduración alcanzado, la endocrinología pediátrica recurre a la clasificación de Tanner, que ordena el desarrollo mamario y genital en cinco estadios sucesivos. Es frecuente, además, que los varones atraviesen una fase de ginecomastia puberal transitoria: un abultamiento benigno del tejido mamario que suele resolverse solo en uno o dos años. La pubertad normal se sitúa entre los 8 y los 13 años en niñas, y entre los 9 y los 14 en niños. Dentro de ese margen, el momento exacto depende de la genética, la nutrición, la composición corporal y, según los estudios disponibles, también del origen étnico: las niñas de ascendencia afroamericana e hispana tienden a iniciar el desarrollo mamario algo antes que las de ascendencia caucásica. La edad de inicio, además, se ha adelantado a lo largo de las últimas décadas, sobre todo en niñas. El aumento del índice de masa corporal infantil explica buena parte de esa tendencia, ya que un mayor porcentaje de grasa corporal se asocia a un desarrollo mamario más temprano. El proceso completo, en cualquier caso, sigue durando varios años. El pico de velocidad de crecimiento no llega al mismo tiempo en ambos sexos. En las niñas suele situarse pronto, antes de la menarquia, que aparece de media entre dos y tres años después del botón mamario. En los niños ocurre más tarde en la secuencia puberal, ya con un volumen testicular considerable, lo que explica en parte por qué su estatura final suele superar a la que alcanzaban antes del inicio del proceso. Ese desfase, sumado a que los niños empiezan la pubertad algo más tarde y con un pico de crecimiento más alto, explica buena parte de los cerca de 13 centímetros de diferencia media que separan la estatura adulta de hombres y mujeres. No. La pubertad es el fenómeno biológico; la adolescencia lo engloba y añade la dimensión psicológica y social. Puede haber pubertad sin adolescencia plenamente vivida, y adolescencia prolongada sin pubertad activa, como ocurre en la pubertad retrasada. Un episodio breve de activación del eje hormonal que ocurre entre el nacimiento y los primeros meses de vida, mucho antes de la pubertad propiamente dicha. El eje se apaga después y permanece en silencio durante toda la infancia, hasta que se reactiva años más tarde. Porque responde a un circuito hormonal distinto, el de los andrógenos suprarrenales, capaz de activarse con independencia del eje gonadal. Por eso un niño puede presentar pubarquia sin haber iniciado, en sentido estricto, su pubertad. Sí. Ambos extremos de la cronología puberal tienen nombre propio: la pubertad precoz, cuando se adelanta de forma marcada, y la pubertad retrasada, cuando se demora más allá de lo esperable. No son enfermedades distintas del proceso normal, sino variantes de su cronología.Qué es la pubertad
Activación hormonal
Secuencia y clasificación
Cuándo ocurre y por qué varía
El estirón y sus tiempos
Preguntas frecuentes
¿Pubertad y adolescencia son lo mismo?
¿Qué es la minipubertad?
¿Por qué el vello púbico no indica que la pubertad ha empezado?
¿Puede empezar demasiado pronto o demasiado tarde?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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