DICCIONARIO MÉDICO
Hipófisis
La hipófisis es una glándula endocrina de pequeño tamaño situada en la base del cerebro, dentro de una celda ósea llamada silla turca. Recibe instrucciones del hipotálamo y, a partir de ellas, coordina la actividad de buena parte de las glándulas del organismo. Por ese papel director se la conoce tradicionalmente como glándula rectora del sistema endocrino. La hipófisis es la glándula que gobierna, en gran medida, el equilibrio hormonal del cuerpo. Situada bajo el encéfalo, traduce las señales que le envía el hipotálamo en órdenes dirigidas a otras glándulas: el tiroides, las suprarrenales o las gónadas responden a lo que la hipófisis les indica. De esa función de mando procede el apelativo de glándula rectora. El nombre viene del griego ὑπόφυσις (hypóphysis), «excrecencia que crece por debajo», una descripción exacta de su posición, ya que pende de la cara inferior del cerebro. El anatomista alemán Samuel Thomas von Sömmering recuperó ese término griego en 1778 para bautizar la glándula. Su denominación alternativa, glándula pituitaria, tiene un origen muy distinto que se explica en su propia entrada. La hipófisis descansa en la silla turca, una pequeña excavación del hueso esfenoides que la resguarda en la base del cráneo. Pesa alrededor de medio gramo y tiene forma ovoide, aunque su volumen no es constante: durante el embarazo aumenta de tamaño. Un pedúnculo estrecho, el tallo hipofisario o infundíbulo, la mantiene suspendida del hipotálamo, justo por encima. A escasa distancia discurre el quiasma óptico, una vecindad que explica por qué las lesiones de la región pueden repercutir en la visión. Bajo esa cubierta común conviven dos glándulas de naturaleza distinta. El lóbulo anterior, la adenohipófisis, es tejido glandular y fabrica sus propias hormonas. Detrás, la neurohipófisis no sintetiza ninguna: formada por tejido nervioso, se limita a almacenar y liberar las que le llegan desde arriba. El funcionamiento de la hipófisis solo se entiende junto al hipotálamo. Este traduce las señales del cerebro en hormonas liberadoras que viajan por una red de vasos, el sistema porta hipofisario, hasta la adenohipófisis. Cada una de esas señales activa o frena, allí, la salida de una hormona concreta. La adenohipófisis produce seis hormonas principales. Unas actúan sobre otras glándulas: la tirotropina sobre el tiroides, la corticotropina sobre la corteza suprarrenal, y las gonadotropinas sobre los ovarios y los testículos. Otras ejercen su efecto de manera más directa, como la hormona del crecimiento y la prolactina. Las glándulas periféricas devuelven información hacia arriba mediante mecanismos de retroalimentación, de modo que el conjunto se ajusta solo. El lóbulo posterior sigue otra lógica. La neurohipófisis guarda dos hormonas elaboradas en el hipotálamo, la vasopresina y la oxitocina, y las vierte a la sangre cuando corresponde. De ahí que a la hipófisis se la considere rectora, aunque la batuta, en rigor, la lleva el hipotálamo situado por encima. El contraste entre los dos lóbulos tiene raíz embrionaria. La adenohipófisis surge de una evaginación del techo de la boca primitiva, la bolsa de Rathke, que asciende hasta encontrarse con el esbozo nervioso. La neurohipófisis, por el contrario, se forma como una prolongación descendente del propio encéfalo. Dos tejidos de procedencia dispar acaban reunidos en una misma glándula. De los restos que la bolsa de Rathke puede dejar tras de sí derivan algunas lesiones de la zona, como el craneofaringioma. Significa «excrecencia que crece por debajo». Procede del griego hypó, «debajo», y phýsis, «crecimiento», y alude a la posición de la glándula, colgada bajo el cerebro. Sí. Son dos nombres para la misma estructura. Hipófisis es la forma preferida en español y en la terminología anatómica; pituitaria, de raíz latina, procede de una antigua creencia sobre el moco nasal que se detalla en la entrada dedicada a ese término. Porque sus hormonas dirigen la actividad de otras glándulas, como el tiroides, las suprarrenales y las gónadas. Conviene matizar el título, porque la propia hipófisis obedece a su vez al hipotálamo, que le marca el paso. Es diminuta: pesa alrededor de medio gramo, algo comparable a un guisante. Ese tamaño puede variar en ciertas etapas, y aumenta de forma apreciable durante el embarazo.Qué es la hipófisis
Dónde se encuentra y cómo es
El eje hipotálamo-hipofisario
Origen embriológico
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra hipófisis?
¿Es lo mismo hipófisis que glándula pituitaria?
¿Por qué se la llama glándula rectora?
¿Qué tamaño tiene?
Referencias
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