DICCIONARIO MÉDICO

Amenorrea

La amenorrea es la ausencia de menstruación fuera de las situaciones en que su falta resulta fisiológica: embarazo, lactancia y menopausia. No constituye una enfermedad en sí misma, sino un signo que traduce una alteración en alguno de los eslabones del eje hipotálamo-hipófisis-ovario, en el útero o en la vía de salida genital. Se distinguen dos tipos según el momento de aparición: primaria, cuando la menarquia no ha tenido lugar a los 15 años con desarrollo puberal presente, y secundaria, cuando una mujer que ya menstruaba deja de hacerlo durante tres ciclos consecutivos o seis meses.

Qué es la amenorrea

El término procede del griego ἀ- (a-, partícula privativa), μήν (mḗn, «mes») y ῥοία (rhoía, «flujo, corriente»), de modo que su significado literal es «ausencia de flujo mensual». La raíz μήν comparte origen con el latín mensis y con el inglés month; todas remiten al indoeuropeo *meh₁ns-, vinculado a la luna y a la medida del tiempo. El concepto de amenorrea ya figuraba en los escritos hipocráticos, donde la supresión de las «purgaciones mensuales» se asociaba a una retención de humores capaz de provocar enfermedad.

Desde el punto de vista clínico, la amenorrea funciona como una señal de alarma: indica que algo en la cadena hormonal o anatómica necesaria para producir la menstruación no está funcionando. Su prevalencia varía según el tipo. La amenorrea primaria afecta a menos del 0,1 % de las adolescentes, mientras que la secundaria se presenta en torno al 3-5 % de las mujeres en edad reproductiva, con cifras más altas en poblaciones expuestas a estrés físico o nutricional intenso.

El eje reproductivo y la menstruación

Para que la menstruación se produzca de forma regular, es necesario que una secuencia de señales hormonales funcione sin interrupciones. El hipotálamo secreta GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas) de forma pulsátil, lo que estimula a la hipófisis anterior a liberar FSH y LH. Estas dos hormonas actúan sobre el ovario, donde promueven la maduración folicular, la ovulación y la producción de estrógenos y progesterona. Son los estrógenos y la progesterona los que, a su vez, preparan el endometrio para un posible embarazo; si la gestación no se produce, la caída de ambas hormonas desencadena la descamación del endometrio y con ella el sangrado menstrual.

Cualquier interrupción en esta cadena puede provocar amenorrea. Y las causas no son siempre hormonales: una obstrucción mecánica en el tracto genital impide la salida de la sangre aunque el endometrio esté respondiendo con normalidad.

Amenorrea primaria y secundaria

Amenorrea primaria. Se habla de amenorrea primaria cuando una adolescente no ha menstruado a los 15 años habiendo desarrollado caracteres sexuales secundarios (mamas, vello púbico), o a los 13 si esos caracteres están ausentes. Las causas pueden ser genéticas (como el síndrome de Turner, en el que falta total o parcialmente un cromosoma X), obstructivas (un himen imperforado o un tabique vaginal transverso que bloquean el flujo menstrual aunque el endometrio se descame con normalidad) o endocrinas (disfunción hipotalámica congénita, como el síndrome de Kallmann, que combina amenorrea con anosmia por un déficit en la migración de las neuronas de GnRH durante el desarrollo embrionario).

Amenorrea secundaria. Aquí el cuadro aparece en una mujer que antes menstruaba. Excluidos el embarazo, la lactancia y la menopausia, la causa más frecuente es la disfunción ovulatoria, y dentro de ella destaca el síndrome de ovarios poliquísticos. Otra causa habitual, a menudo infradiagnosticada, es la amenorrea hipotalámica funcional: una supresión de la pulsatilidad de la GnRH secundaria a estrés psicológico, restricción calórica, ejercicio físico extenuante o combinaciones de los tres. En deportistas de alto rendimiento y en mujeres con trastornos de la conducta alimentaria, esta forma de amenorrea puede mantenerse durante años.

Niveles elevados de prolactina constituyen otra causa relevante. La hiperprolactinemia inhibe la secreción pulsátil de GnRH y, con ello, la cascada hormonal que conduce a la ovulación. También las alteraciones tiroideas, tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo, pueden producir amenorrea por interferencia con el eje gonadal. Menos frecuentes, pero importantes, son las causas uterinas: las adherencias intrauterinas (síndrome de Asherman, habitualmente secundarias a legrados o infecciones endometriales) destruyen el endometrio y, con él, la capacidad de generar sangrado.

Diferenciación con la oligomenorrea

La oligomenorrea designa ciclos menstruales que se alargan más allá de 35 días pero sin llegar a desaparecer por completo. En la práctica, amenorrea y oligomenorrea comparten muchas de las mismas causas (síndrome de ovarios poliquísticos, hiperprolactinemia leve, disfunción tiroidea) y con frecuencia representan grados distintos de un mismo trastorno subyacente. La distinción es cronológica, no etiológica: cuando la menstruación falta por completo durante tres ciclos o seis meses, el término correcto es amenorrea.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra amenorrea?

Del griego ἀ- («sin»), μήν («mes») y ῥοία («flujo»). Literalmente, «sin flujo mensual». La raíz μήν, emparentada con el latín mensis, conecta el ciclo menstrual con la medida lunar del tiempo, una asociación que ya estaba presente en la medicina hipocrática.

¿Es normal no tener la regla durante la lactancia?

Sí. Durante la lactancia, los niveles de prolactina permanecen elevados, lo que inhibe la ovulación y, por tanto, la menstruación. Esta amenorrea lactacional puede prolongarse seis meses o más. No obstante, la ovulación puede reanudarse antes de que reaparezca el sangrado, por lo que la amenorrea de la lactancia no equivale a un método anticonceptivo fiable si no se cumplen criterios estrictos.

¿Es lo mismo amenorrea que menopausia?

No. La menopausia es el cese definitivo de la menstruación por agotamiento de la reserva folicular ovárica, un proceso fisiológico que ocurre habitualmente entre los 45 y los 55 años. La amenorrea, en cambio, designa la ausencia de menstruación por causas distintas de ese agotamiento natural, y puede ser reversible si se identifica y corrige el factor que la provoca.

¿Por qué el ejercicio intenso puede provocar amenorrea?

Cuando el gasto energético supera con creces la ingesta calórica, el hipotálamo reduce o suprime la secreción pulsátil de GnRH. Se trata de un mecanismo adaptativo que, desde el punto de vista evolutivo, bloquea la reproducción en momentos de déficit energético. El problema es que la falta prolongada de estrógenos afecta también a la densidad mineral ósea, lo que convierte a la amenorrea hipotalámica funcional en algo más que un simple retraso del ciclo.

Referencias

  1. Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD/NIH). Amenorrea.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Ausencia de periodos menstruales, primaria. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. Amenorrea.
  4. Mayo Clinic. Amenorrea.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la amenorrea, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Menstruación: sangrado uterino periódico que resulta de la descamación del endometrio al final del ciclo ovárico.
  • Ciclo menstrual: secuencia de cambios hormonales y endometriales que se repite de forma cíclica en la mujer fértil.
  • Oligomenorrea: alargamiento del intervalo entre menstruaciones por encima de 35 días sin llegar al cese completo.
  • Menorragia: menstruación excesivamente abundante o prolongada.
  • Menopausia: cese fisiológico y definitivo de la menstruación por agotamiento de la reserva ovárica.
  • Prolactina: hormona hipofisaria cuya elevación puede inhibir la ovulación y causar amenorrea.
  • Gonadotropina: hormona hipofisaria (FSH, LH) que regula la función ovárica y la maduración folicular.
  • Estrógeno: hormona ovárica que prepara el endometrio y cuya caída desencadena la menstruación.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026