DICCIONARIO MÉDICO

Fase lútea

La fase lútea es la segunda mitad del ciclo menstrual, comprendida entre la ovulación y la menstruación siguiente. Tiene una duración aproximada de catorce días, sostenida endocrinamente por el cuerpo lúteo que produce progesterona. Durante este intervalo, el endometrio completa su transformación secretora y se prepara para una eventual implantación embrionaria. Toma su nombre, precisamente, del cuerpo lúteo que la rige.

Qué es la fase lútea

La fase lútea es la segunda de las dos grandes etapas del ciclo menstrual humano. Empieza inmediatamente después del fenómeno ovulatorio —cuando el folículo se rompe y libera el ovocito— y termina con el inicio del siguiente sangrado menstrual. Su duración es notablemente más constante que la de la fase folicular: oscila entre doce y dieciséis días, con una media de unos catorce, y esa estabilidad se debe a que el cuerpo lúteo tiene una vida útil intrínsecamente limitada en ausencia de embarazo. La fase folicular, en cambio, puede variar desde unos pocos días hasta varias semanas según el ritmo de maduración folicular de cada mujer, y es la que explica casi toda la variabilidad observada en la duración total del ciclo.

El nombre del período procede del órgano que lo gobierna: la fase lútea es, literalmente, la "fase del cuerpo lúteo". Hasta principios del siglo XX se identificaba sólo por su correlato endometrial, y se denominaba fase secretora o fase progestacional. La denominación moderna refleja la jerarquía endocrina del fenómeno: el cuerpo lúteo es la unidad funcional rectora, y los cambios que se observan en el endometrio, la mama, el cuello uterino o el eje hipotálamo-hipófisis son consecuencia de la progesterona que la glándula segrega.

Cronología: los catorce días postovulatorios

El primer día de la fase lútea coincide con el día siguiente al pico de hormona luteinizante, aproximadamente 24 a 36 horas después del cual se produce la ovulación. La secreción de progesterona se inicia ya el mismo día y va escalando hasta un máximo —entre 10 y 20 ng/ml en sangre periférica— en torno al séptimo u octavo día postovulatorio. Este pico de progesterona en el ecuador de la fase lútea es el que se mide en la práctica clínica para confirmar que ha habido ovulación; los antiguos análisis llamados "progesterona del día 21" se hacían precisamente en ese momento aproximado del ciclo, calculado sobre la base de un ciclo de 28 días con ovulación en el día 14.

Hacia el día décimo o duodécimo postovulatorio, en ausencia de embarazo, el cuerpo lúteo inicia su regresión espontánea: la progesterona cae bruscamente y, dos o tres días después, comienza la menstruación. Este descenso hormonal marca el final de la fase lútea y el comienzo del ciclo siguiente, en lo que tradicionalmente se considera el día 1 de un nuevo ciclo. Si en cambio se ha producido implantación embrionaria, la coriogonadotropina del trofoblasto rescata al cuerpo lúteo, los niveles de progesterona se sostienen y la fase lútea se prolonga hasta confundirse con el embarazo precoz, sin que llegue a producirse el sangrado menstrual.

Perfil hormonal: progesterona dominante, estradiol secundario

El rasgo bioquímico definitorio de la fase lútea es la hegemonía de la progesterona. Producida casi en su totalidad por el cuerpo lúteo, alcanza concentraciones de un orden de magnitud por encima de las de la fase folicular y orquesta la mayoría de los cambios tisulares del período. Junto a ella, el estradiol experimenta una segunda elevación —menor que el pico preovulatorio pero significativa—, también de origen luteínico, que cooperará con la progesterona en la transformación endometrial. La inhibina A del cuerpo lúteo ejerce una retroalimentación negativa específica sobre la FSH hipofisaria, lo que impide el reclutamiento de nuevos folículos mientras esta fase está activa.

El eje hipotálamo-hipófisis responde a este perfil con un freno generalizado de la secreción de gonadotropinas. La GnRH hipotalámica se libera en pulsos más espaciados y la hipófisis responde con menores cantidades de LH y FSH. Esa contención evita nuevas ovulaciones durante la fase lútea y constituye uno de los mecanismos fisiológicos por los que el organismo se asegura de que no se inicie una nueva ovulación mientras la maquinaria reproductiva está dedicada a sostener un eventual embarazo.

Transformación secretora del endometrio

El endometrio es el tejido diana principal de la progesterona durante la fase lútea, y experimenta una serie de cambios morfológicos tan característicos que la histopatología clásica los emplea para datar el ciclo con precisión de uno o dos días. Sobre el endometrio proliferativo que los estrógenos han espesado durante la fase anterior —descrita en la entrada fase proliferativa—, la progesterona produce un giro funcional completo: las glándulas, antes rectas y tubulares, se vuelven tortuosas y dilatadas; el epitelio glandular acumula glucógeno en vacuolas subnucleares al cuarto día postovulatorio, que liberan su contenido al lumen glandular hacia el séptimo día; el estroma se edematiza y, al final de la fase, sus células se transforman en células predeciduales con citoplasma abundante y núcleo redondeado.

Estos cambios constituyen la llamada transformación secretora del endometrio y tienen un objetivo único: preparar el tejido para una eventual implantación. Entre el sexto y el décimo día postovulatorio —aproximadamente entre el día 20 y el 24 de un ciclo de 28 días— el endometrio entra en su "ventana de implantación", una ventana temporal estrecha durante la cual el epitelio expresa moléculas de adhesión, integrinas, mucinas modificadas y los llamados pinópodos (protrusiones apicales transitorias) que harán posible la anidación del blastocisto. Fuera de esa ventana, la implantación es prácticamente imposible. Si no llega un blastocisto, la caída de progesterona al final de la fase lútea provoca el colapso vascular del endometrio y su desprendimiento en forma de menstruación.

Insuficiencia lútea y desajustes del período

La fase lútea es notablemente más resistente a la variabilidad que la fase folicular, pero no es invulnerable. Cuando el cuerpo lúteo produce progesterona en cantidad insuficiente, segrega durante menos tiempo del esperado o ambas cosas, se habla de insuficiencia lútea o de fase lútea inadecuada. El endometrio resulta entonces subóptimo: las glándulas no completan la transformación secretora, la ventana de implantación se acorta o se desplaza temporalmente y la receptividad del tejido a un eventual blastocisto disminuye. El cuadro se asocia clásicamente con dificultad para conseguir o sostener un embarazo, aunque los criterios diagnósticos siguen siendo motivo de debate y los aspectos clínicos pertenecen al ámbito asistencial, fuera del alcance del diccionario.

Otras variantes fisiológicas del período son la fase lútea acortada (por ejemplo, en mujeres perimenopáusicas o en ciclos posparto inmediato), la fase lútea prolongada por gestación incipiente —que se confirmará después por la elevación de coriogonadotropina— y los ciclos anovulatorios, en los que la fase lútea sencillamente no llega a establecerse porque no hay ovulación ni, por tanto, formación de cuerpo lúteo.

Diferenciación con la fase folicular y otros tramos del ciclo

Fase folicular. Es la primera mitad del ciclo menstrual, desde el primer día de menstruación hasta la ovulación. Está dominada por la maduración folicular y por la elevación progresiva de estradiol. Su duración es variable —entre 10 y 21 días— y explica casi toda la variabilidad del ciclo. El endometrio que la acompaña es proliferativo: las glándulas son rectas, el estroma denso y no hay todavía actividad secretora.

Ovulación. Es el fenómeno puntual que separa ambas fases. No constituye una fase propiamente dicha sino un evento de pocas horas, desencadenado por el pico de LH. La descripción completa se encuentra en la entrada ovulación.

Menstruación. Es el sangrado uterino que sigue a la caída de progesterona al final de la fase lútea, y marca, por convención, el día 1 del ciclo siguiente. No es estrictamente parte de la fase lútea, aunque su aparición depende directamente del descenso hormonal con que esta termina.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura la fase lútea?

Entre doce y dieciséis días, con una media de catorce. Esta duración es notablemente más constante que la de la fase folicular porque viene impuesta por la vida útil intrínseca del cuerpo lúteo, que es prácticamente fija salvo que se produzca embarazo. Cuando una mujer tiene ciclos de 35 días, no es la fase lútea la que se ha alargado, sino la fase folicular.

¿Por qué se llama "lútea"?

Toma su nombre del cuerpo lúteo, la glándula ovárica transitoria que la sostiene endocrinamente. Es, literalmente, la "fase del cuerpo lúteo". El nombre desplazó a las denominaciones más antiguas —fase secretora, fase progestacional— a medida que se consolidó la fisiología endocrina del ciclo en el siglo XX.

¿Qué es la "ventana de implantación"?

Es el intervalo durante el cual el endometrio es funcionalmente receptivo al blastocisto. Se sitúa entre el sexto y el décimo día postovulatorios —aproximadamente entre los días 20 y 24 de un ciclo de 28 días— y depende por completo de la acción de la progesterona sobre el endometrio. Fuera de esa franja, la implantación es prácticamente imposible aunque se reúnan el resto de condiciones.

¿Es lo mismo fase lútea que fase secretora?

No exactamente, aunque se solapan en el tiempo. La fase lútea es la fase del ciclo ovárico dominada por el cuerpo lúteo. La fase secretora es su correlato en el ciclo endometrial: los cambios histológicos del endometrio durante esos mismos días. Designan, por tanto, el mismo período visto desde dos lados distintos del aparato reproductor.

¿Qué ocurre cuando hay embarazo?

La coriogonadotropina del trofoblasto rescata al cuerpo lúteo y la fase lútea se prolonga sin interrupción hasta confundirse con el embarazo precoz, sin que llegue a producirse menstruación.

Referencias

  1. Reed BG, Carr BR. The Normal Menstrual Cycle and the Control of Ovulation. Endotext, NCBI Bookshelf, National Library of Medicine.
  2. Mesen TB, Young SL. Progesterone and the luteal phase: a requisite to reproduction. Obstetrics and Gynecology Clinics of North America, 2015.
  3. American College of Obstetricians and Gynecologists. Your menstrual cycle. ACOG patient resources.
  4. Hall JE. Ciclo menstrual. Manual MSD, versión para profesionales.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en los conceptos asociados a la fase lútea, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cuerpo lúteo: glándula endocrina ovárica que sostiene la fase lútea y le da nombre.
  • Cuerpo amarillo: sinónimo castellano del cuerpo lúteo.
  • Progesterona: hormona dominante del período, productora de los cambios endometriales secretores.
  • Ciclo menstrual: secuencia hormonal y endometrial completa dentro de la cual se inscribe la fase lútea.
  • Ciclo ovárico: secuencia paralela en el ovario, con sus fases folicular y lútea.
  • Fase proliferativa: correlato endometrial de la fase folicular ovárica.
  • Ovulación: evento puntual que separa la fase folicular de la fase lútea.
  • Menstruación: sangrado que sigue a la caída de progesterona al final de la fase lútea.
  • Endometrio: capa interna del útero que experimenta la transformación secretora durante la fase lútea.
  • Implantación: anidación del blastocisto en el endometrio secretor, dentro de la ventana de implantación.
  • Blastocisto: estadio embrionario que se implanta en el endometrio durante la fase lútea avanzada.
  • Hormona luteinizante: gonadotropina cuyo pico marca el inicio de la fase lútea.
  • FSH: gonadotropina inhibida durante la fase lútea por la inhibina A.
  • Inhibina: glucoproteína que frena la FSH y participa en la regulación del período.
  • Coriogonadotropina: hormona placentaria que prolonga la fase lútea en caso de embarazo.
  • GnRH: hormona hipotalámica que regula la secreción de gonadotropinas durante toda la fase.
  • Útero: órgano en cuya pared el endometrio responde a la progesterona luteínica.

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