DICCIONARIO MÉDICO
Endometrio
El endometrio es la mucosa que reviste la cavidad interna del útero. Compuesto por epitelio, glándulas y un estroma ricamente vascularizado, experimenta cambios cíclicos regulados por las hormonas ováricas. Su capa funcional se renueva con cada ciclo menstrual y constituye el tejido donde se produce la implantación embrionaria. Desde el punto de vista anatómico, el endometrio es la túnica mucosa del útero. Queda delimitado hacia el exterior por el miometrio (la capa muscular) y hacia la luz uterina por un epitelio cilíndrico simple, en parte ciliado. Debajo de ese epitelio se extiende un estroma de tejido conjuntivo laxo que alberga glándulas tubulares, arteriolas espiraladas y una población variable de células inmunitarias, entre las que destacan las células NK uterinas. La palabra procede del latín científico endometrium, acuñado a partir del griego ἔνδον (éndon, «dentro») y μήτρα (mḗtra, «matriz, útero»). Traducida literalmente: lo que está dentro de la matriz. El término se consolidó en la literatura médica durante la segunda mitad del siglo XIX, cuando la histología del aparato reproductor femenino comenzó a describirse con precisión gracias a los avances en la microscopía óptica. El endometrio se divide funcionalmente en dos estratos. La capa basal, delgada y en contacto directo con el miometrio, no se desprende durante la menstruación: contiene las células progenitoras que regeneran la mucosa ciclo tras ciclo. Es, en cierto modo, el almacén de reserva del tejido. Por encima se sitúa la capa funcional, que crece, madura y se descama en cada periodo. Las glándulas endometriales, inicialmente rectas y estrechas, se vuelven tortuosas y secretoras conforme avanza el ciclo. Las arterias espiraladas que irrigan esta capa son vasos peculiares: se enrollan sobre sí mismos a medida que el endometrio se engrosa, y su constricción al final de la fase lútea contribuye a la isquemia que precede a la descamación menstrual. Tras la menstruación, los estrógenos producidos por el folículo ovárico en desarrollo estimulan la proliferación del endometrio. En esta fase proliferativa, el grosor de la mucosa pasa de unos 2 mm a 8-10 mm y las glándulas se multiplican con rapidez. La ecografía transvaginal muestra en ese momento el patrón trilaminar característico. Después de la ovulación, el cuerpo lúteo segrega progesterona y el endometrio entra en la fase secretora. Las glándulas acumulan glucógeno y mucinas, el estroma se edematiza y las células estromales comienzan a adquirir rasgos deciduales (citoplasma amplio, núcleo redondeado). Hacia el día 20-21 del ciclo se abre la llamada ventana de implantación, un intervalo breve en el que la mucosa es receptiva al blastocisto. Si no se produce la fecundación, la caída de la progesterona desencadena vasoconstricción de las arterias espiraladas, necrosis tisular y descamación: la menstruación. Todo el proceso se reinicia a partir de la capa basal. Cuando se produce la implantación, la progesterona del cuerpo lúteo (y luego la de la placenta) mantiene y profundiza la transformación secretora. Las células estromales completan su decidualización y la mucosa pasa a denominarse decidua. Se distinguen entonces tres regiones: la decidua basal, en contacto con el trofoblasto; la decidua capsular, que envuelve el saco gestacional; y la decidua parietal, que tapiza el resto de la cavidad uterina. Tras el parto, la decidua se expulsa junto con la placenta y las membranas fetales. La regeneración del endometrio a partir de la capa basal se completa habitualmente en las primeras semanas del puerperio. La pared uterina se compone de tres túnicas. El endometrio es la más interna y la única que se renueva cíclicamente. El miometrio, la capa muscular intermedia, es la más gruesa del útero y su contracción durante el parto impulsa la expulsión del feto. El perimetrio, la serosa más externa, es una prolongación del peritoneo visceral. La confusión más frecuente se da entre endometrio y miometrio. Un dato sencillo para distinguirlos: el endometrio responde a los estrógenos y la progesterona con cambios cíclicos visibles al microscopio; el miometrio, en cambio, responde sobre todo a la oxitocina con contracciones mecánicas. Del griego ἔνδον (éndon, «dentro») y μήτρα (mḗtra, «matriz»), a través del latín científico endometrium. Significa, literalmente, «lo que está dentro de la matriz». El término se generalizó en la anatomía descriptiva del siglo XIX. No. La decidua es el nombre que recibe el endometrio cuando se ha transformado bajo el efecto de la progesterona durante la gestación. Fuera del embarazo no existe decidua, solo endometrio. La distinción importa porque la decidua tiene funciones inmunológicas y endocrinas propias que el endometrio no gestante no posee. Depende del momento del ciclo. Justo después de la menstruación, la línea endometrial mide entre 2 y 4 mm. En torno a la ovulación puede alcanzar los 8-14 mm. Después de la menopausia, un grosor superior a 4-5 mm suele requerir valoración adicional. Porque la implantación del embrión depende directamente de que la mucosa uterina haya alcanzado el grosor, la vascularización y la madurez secretora adecuados en el momento preciso de la ventana de implantación. Un endometrio demasiado fino o con una respuesta hormonal insuficiente puede dificultar la gestación. Si desea profundizar en conceptos asociados al endometrio, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el endometrio
Organización histológica
Fases del ciclo endometrial
El endometrio durante la gestación
Diferenciación con el miometrio y el perimetrio
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra endometrio?
¿Es lo mismo endometrio que decidua?
¿Qué grosor se considera normal?
¿Por qué se habla tanto del endometrio en relación con la fertilidad?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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