DICCIONARIO MÉDICO

Peritoneo

El peritoneo es la membrana serosa que tapiza la cavidad abdominal y envuelve, total o parcialmente, las vísceras alojadas en su interior. Está formado por dos hojas continuas: la parietal, que cubre la pared interna de la cavidad, y la visceral, que recubre los órganos. Entre ambas queda la cavidad peritoneal, un espacio virtual con unos pocos mililitros de líquido seroso lubricante. Su superficie total se aproxima a la de la piel.

Qué es el peritoneo

El peritoneo es la membrana serosa más extensa del cuerpo humano. Tapiza el interior de la cavidad abdominopélvica como un saco continuo, replegado sobre sí mismo, que envuelve las vísceras y las une a la pared. Su superficie total se calcula entre 1,7 y 2,1 m², cifra que lo equipara —de forma sorprendente para una estructura interna— con la extensión de la piel. Histológicamente está formado por una capa única de células mesoteliales planas, ricas en microvellosidades, sostenidas por una fina lámina de tejido conjuntivo que aloja vasos, nervios y células del sistema inmune.

El término procede del griego περιτόναιον (peritónaion), formado por la preposición περί (perí, "alrededor de") y la raíz verbal τεν-/τον- (ten-/ton-, "tensar", "extender"). Su sentido literal sería "lo que se extiende alrededor", una descripción que captura con precisión la disposición de la membrana al rodear las vísceras. La palabra adquiere su acepción anatómica actual con Galeno en el siglo II d. C., pasa al latín tardío en autores como Celio Aureliano y se documenta en español ya en 1495. La permanencia del término —dieciocho siglos sin perder significado— habla del peso del legado griego en la nomenclatura anatómica.

Embriológicamente, el peritoneo deriva del mesodermo. Su hoja parietal procede del mesodermo somático y comparte inervación con la pared abdominal a la que recubre, lo que explica que sea sensible al dolor, la presión, la tracción y la temperatura, y que el dolor parietal se localice bien. La hoja visceral, derivada del mesodermo esplácnico, comparte la inervación autónoma de las vísceras que envuelve y solo responde al estiramiento y a la irritación química; su dolor se localiza mal y suele referirse a dermatomas distantes. Esta diferencia de origen e inervación es la base fisiopatológica de muchos cuadros abdominales.

Las dos hojas del peritoneo

El peritoneo parietal reviste por dentro las paredes anterior, lateral y posterior del abdomen, la cara inferior del diafragma y el suelo pélvico. Es la hoja más externa y se mantiene aplicada contra la pared mediante una capa de tejido celulograso —la fascia extraperitoneal— que la separa de los músculos. Su inervación somática lo convierte en una superficie exquisitamente sensible: cualquier proceso inflamatorio que la afecte (apendicitis avanzada, perforación de víscera hueca, sangrado intraperitoneal) produce un dolor agudo, bien localizado y fácil de identificar en la exploración como "irritación peritoneal".

El peritoneo visceral es la continuación de la hoja parietal, replegada sobre sí misma para envolver las vísceras. Cubre con mayor o menor extensión los órganos abdominopélvicos: a algunos los rodea por completo y los suspende mediante un repliegue (mesos, omentos, ligamentos peritoneales); a otros solo los reviste por su cara anterior. La inervación es vegetativa, vehiculada por los plexos autónomos que acompañan a los vasos viscerales. La hoja visceral solo duele ante el estiramiento brusco —por distensión del órgano— o ante irritantes químicos como la bilis, el jugo gástrico o el contenido intestinal liberado por una perforación.

La transición entre ambas hojas es continua: el peritoneo parietal, al llegar al órgano, se refleja sobre él y pasa a ser visceral. En esos lugares de reflexión se forman los pliegues peritoneales —mesenterio, mesocolon, mesometrio—, los epiplones u omentos y los ligamentos peritoneales (falciforme, redondo del hígado, gastroesplénico, hepatoduodenal). Por su interior discurren los vasos, los nervios y los linfáticos que llegan a las vísceras: el meso no es solo un velo de fijación, sino un verdadero conducto vasculonervioso.

Cavidad peritoneal y líquido peritoneal

El espacio virtual que queda entre las dos hojas se denomina cavidad peritoneal. En condiciones normales no contiene aire ni vísceras propiamente dichas: solo unos cuantos mililitros de líquido peritoneal, transparente y de aspecto seroso, secretado por las propias células mesoteliales. Las cifras varían según fuentes y momento del ciclo menstrual en la mujer, pero rondan los 5-50 ml en condiciones fisiológicas. Su función es lubricante: permite que las hojas parietal y visceral —y, con la visceral, las vísceras envueltas— se deslicen unas sobre otras durante el peristaltismo, los movimientos respiratorios y los cambios de postura, sin fricción apreciable. Las células mesoteliales secretan, además, fosfatidilcolina, un fosfolípido tensioactivo que reduce aún más esa fricción.

La cavidad peritoneal es cerrada en el varón y abierta en la mujer: el extremo de las trompas de Falopio comunica directamente con ella, lo que tiene implicaciones clínicas conocidas (peritonitis ascendentes desde infecciones genitales, embarazos ectópicos abdominales). Anatómicamente se subdivide en una cavidad mayor —la principal, que llega del diafragma a la pelvis— y una bolsa menor o transcavidad de los epiplones, situada detrás del estómago y comunicada con la mayor a través del orificio de Winslow.

Órganos respecto al peritoneo: intraperitoneales y retroperitoneales

La distribución de las vísceras respecto al peritoneo no es meramente descriptiva: condiciona la vía de abordaje quirúrgico, los patrones de propagación de las enfermedades y la imagen radiológica. Los órganos intraperitoneales están envueltos por la hoja visceral y suspendidos de la pared posterior por un meso que les llega los vasos: estómago, primera porción del duodeno, yeyuno, íleon, ciego con su apéndice, colon transverso, colon sigmoide, hígado, vesícula biliar y bazo. Tienen cierto grado de movilidad porque el meso se lo permite.

Los órganos retroperitoneales se sitúan detrás del peritoneo, adheridos a la pared posterior, y solo están cubiertos por delante por la hoja parietal: páncreas, segunda y tercera porción del duodeno, colon ascendente, colon descendente, riñones, glándulas suprarrenales, uréteres, aorta abdominal y vena cava inferior. Su posición es fija. El espacio que ocupan se denomina retroperitoneo.

Existen además los órganos subperitoneales, situados por debajo del peritoneo en la pelvis (vejiga, próstata, vesículas seminales, parte distal de los uréteres, recto distal). Y los órganos secundariamente retroperitoneales, que durante el desarrollo embrionario tuvieron meso y luego se adhirieron a la pared (páncreas, colon ascendente y descendente, duodeno). Esta clasificación, aparentemente académica, tiene aplicación directa en la cirugía: una colección retroperitoneal no se trata igual que una intraperitoneal, y un cáncer de un órgano retroperitoneal se disemina por vías distintas que el de uno intraperitoneal.

Funciones del peritoneo

Más allá de su papel mecánico evidente —sostener, fijar y permitir el deslizamiento de las vísceras—, el peritoneo desempeña varias funciones activas que lo alejan del modelo de "membrana pasiva" que se le atribuyó durante mucho tiempo. Sus células mesoteliales producen líquido seroso y fosfatidilcolina, regulan el intercambio bidireccional de agua y solutos entre la cavidad y el torrente sanguíneo —principio fisiológico que sustenta la diálisis peritoneal—, participan en la respuesta inflamatoria y aportan macrófagos y otras células inmunitarias que vigilan la cavidad ante infecciones o cuerpos extraños.

El peritoneo tiene también una notable capacidad cicatricial: ante una agresión —cirugía, infección, sangrado— responde formando adherencias fibrosas entre las hojas parietal y visceral, o entre vísceras adyacentes. Estas adherencias suelen ser asintomáticas, pero pueden originar dolor crónico u obstrucción intestinal cuando aprisionan asas. Por último, el omento mayor —repliegue peritoneal de gran tamaño— actúa como "policía del abdomen": migra hacia los focos inflamatorios y los rodea, intentando aislarlos del resto de la cavidad.

Diferenciación con conceptos próximos

El peritoneo es la membrana en sí. La cavidad peritoneal es el espacio virtual entre sus dos hojas, no la cavidad abdominal completa: es un subconjunto de esta. La cavidad abdominal incluye además las vísceras y todo el contenido extraperitoneal (retroperitoneo, subperitoneo). El mesotelio es el epitelio que reviste las membranas serosas en general (pleura, pericardio, peritoneo, túnica vaginal); el peritoneo está tapizado por mesotelio peritoneal, pero los términos no son equivalentes. La membrana peritoneal es sinónimo de peritoneo en sentido estricto, aunque se usa con preferencia en contextos como la diálisis peritoneal, donde se enfatiza su papel como filtro semipermeable. Y la peritonitis es la inflamación del peritoneo, no una variedad de la membrana sino un proceso patológico que la afecta.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra peritoneo?

Del griego περιτόναιον (peritónaion), compuesto de περί (perí, "alrededor de") y la raíz verbal τεν-/τον- (ten-/ton-, "tensar", "extender"). Su sentido literal es "lo que se extiende alrededor", en alusión a cómo la membrana rodea las vísceras. Galeno le da en el siglo II d. C. la acepción anatómica que aún conserva. Se documenta en español ya en 1495.

¿Qué tamaño tiene el peritoneo?

Su superficie total se estima entre 1,7 y 2,1 m², similar a la de la piel. Es la membrana serosa más extensa del organismo. Esta extensión, combinada con su capacidad de intercambio de agua y solutos, es lo que permite usarlo como filtro fisiológico en la diálisis peritoneal.

¿Cuál es la diferencia entre peritoneo parietal y visceral?

Son las dos hojas continuas de la misma membrana. La parietal tapiza la pared interna del abdomen y la pelvis y tiene inervación somática, lo que hace que su dolor sea agudo y bien localizado. La visceral envuelve los órganos y tiene inervación autónoma, lo que produce un dolor sordo, mal localizado y a menudo referido a dermatomas alejados del órgano afectado.

¿Qué órganos están dentro del peritoneo?

Los intraperitoneales —envueltos por la hoja visceral y suspendidos de la pared posterior por un meso— son estómago, intestino delgado (yeyuno e íleon), ciego con apéndice, colon transverso, colon sigmoide, hígado, vesícula biliar y bazo. Los retroperitoneales se sitúan detrás del peritoneo: páncreas, riñones, suprarrenales, duodeno (segunda y tercera porción), colon ascendente y descendente, aorta abdominal y vena cava inferior.

¿El peritoneo tiene alguna función fisiológica activa?

Sí. Durante mucho tiempo se le consideró una barrera pasiva, pero hoy se sabe que sus células mesoteliales producen líquido lubricante, secretan fosfatidilcolina (que reduce la fricción), regulan el intercambio bidireccional de agua y solutos —principio que se aprovecha en la diálisis peritoneal— y participan en la respuesta inmune e inflamatoria. El omento mayor, además, migra hacia los focos infecciosos y contribuye a aislarlos.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Exploración quirúrgica del abdomen — Anatomía normal. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD versión para profesionales. Diálisis peritoneal.
  3. Manual MSD versión para profesionales. Evaluación del paciente con trastornos digestivos.
  4. Real Academia Española. Peritoneo. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al peritoneo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cavidad peritoneal: espacio virtual entre las dos hojas del peritoneo.
  • Líquido peritoneal: fluido seroso lubricante secretado por las células mesoteliales.
  • Membrana peritoneal: denominación equivalente a peritoneo, frecuente en contextos de diálisis.
  • Retroperitoneo: espacio extraperitoneal posterior, donde se sitúan páncreas, riñones y grandes vasos.
  • Subperitoneal: localización por debajo del peritoneo, característica de las vísceras pélvicas.
  • Mesenterio: pliegue peritoneal que ancla el intestino delgado a la pared posterior.
  • Epiplón: pliegue peritoneal que une el estómago con otras vísceras; sinónimo: omento.
  • Omento: nomenclatura anatómica internacional moderna para el epiplón.
  • Peritonitis: inflamación del peritoneo, generalmente por infección o irritación química.
  • Irritación peritoneal: cuadro semiológico de afectación del peritoneo parietal.
  • Neumoperitoneo: presencia patológica o terapéutica de aire en la cavidad peritoneal.
  • Carcinomatosis peritoneal: diseminación tumoral por la superficie del peritoneo.
  • Mesotelioma: tumor primario del mesotelio que puede afectar al peritoneo.
  • Diálisis peritoneal: técnica de depuración renal que utiliza el peritoneo como filtro.
  • Paracentesis: punción de la cavidad peritoneal para extraer líquido con fines diagnósticos o terapéuticos.
  • Ascitis: acumulación patológica de líquido en la cavidad peritoneal.
  • Adherencias peritoneales: bandas fibrosas anómalas entre superficies peritoneales tras inflamación o cirugía.
  • Abdomen: región anatómica que aloja la cavidad peritoneal.

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