DICCIONARIO MÉDICO
Abdomen
El abdomen es la región anatómica del tronco situada entre el tórax y la pelvis. Está limitado en la parte superior por el diafragma, en la inferior por el estrecho superior de la pelvis, y por delante y los lados por la pared abdominal. Aloja la mayor parte de los órganos digestivos, urinarios y los grandes vasos del tronco. En la práctica clínica se divide topográficamente en nueve regiones (esquema de Addison) o, de forma más sencilla, en cuatro cuadrantes. El abdomen es la porción del tronco comprendida entre el tórax y la pelvis. Su contenido se reparte entre dos compartimentos: la cavidad abdominal, donde se aloja la mayoría de las vísceras, y la pared abdominal, formada por piel, tejido celular subcutáneo, fascias, músculos y peritoneo parietal. Por arriba lo cierra el diafragma, que lo separa del tórax y constituye su techo móvil; por abajo se prolonga sin solución de continuidad en la cavidad pélvica, con la que comparte la denominación más amplia de cavidad abdominopélvica. El término procede del latín abdōmen, abdōminis, sustantivo neutro que ya en la lengua clásica designaba el vientre, especialmente la grasa que recubre las vísceras. Su origen último es discutido; la hipótesis más extendida lo relaciona con el verbo abdere ("ocultar", "esconder"), de modo que abdōmen sería literalmente "lo que oculta", en alusión al carácter velado de las vísceras que alberga. Plinio el Viejo lo emplea en su Historia Naturalis (siglo I d. C.) tanto en sentido anatómico como gastronómico —para referirse a la grasa abdominal del cerdo—. La voz pasa al español como tecnicismo culto y figura ya en los repertorios médicos del siglo XVIII; el Diccionario de la Real Academia la incorpora con su sentido anatómico actual y la define como la cavidad del cuerpo humano y de otros animales que contiene principalmente los órganos del aparato digestivo y del genitourinario. Conviene distinguirlo de algunos términos próximos. Vientre es la voz patrimonial castellana, de uso popular y registro coloquial; designa lo mismo pero con menos precisión técnica. Cavidad abdominal se refiere específicamente al espacio interior, no al conjunto pared+contenido. Y peritoneo es la membrana serosa que tapiza esa cavidad, no la cavidad en sí. Los límites del abdomen son anatómicos pero no estrictos. Hacia arriba, el diafragma separa la cavidad torácica de la abdominal, aunque su forma de cúpula hace que parte del contenido abdominal —el hígado, el fundus gástrico, el bazo— quede en realidad por dentro del reborde costal, protegido por las costillas. Hacia abajo, la transición con la pelvis es continua: el estrecho superior pélvico (línea terminal) marca el límite teórico, pero las vísceras circulan libremente entre ambos compartimentos. Por detrás, la columna lumbar y los músculos paravertebrales forman la pared posterior. Por delante y a los lados, la pared anterolateral. La pared abdominal anterolateral es una estructura compleja organizada en planos. De la superficie a la profundidad: piel, tejido celular subcutáneo (con sus dos hojas, la grasa de Camper y la fascia membranosa de Scarpa en la región infraumbilical), fascia superficial, los tres músculos planos laterales (oblicuo externo, oblicuo interno y transverso del abdomen) cuyas aponeurosis se entrecruzan para formar la vaina del recto y se fusionan en la línea media en la línea alba, el músculo recto anterior del abdomen, la fascia transversal y, finalmente, el peritoneo parietal. La pared posterior incorpora además el cuadrado lumbar y el psoas. Esta pared protege las vísceras, mantiene la presión intraabdominal —imprescindible para la defecación, la micción, el parto y la espiración forzada— y permite la flexión, extensión y rotación del tronco. La división topográfica más detallada del abdomen es la propuesta por el anatomista británico Christopher Addison a finales del siglo XIX y vigente desde entonces en la enseñanza y la práctica clínica. Dos planos verticales (las líneas medioclaviculares prolongadas hacia abajo) y dos planos horizontales (el plano subcostal, a la altura del décimo cartílago costal, y el plano transtubercular, a la altura de los tubérculos ilíacos) dividen la pared abdominal en nueve cuadrículas. De arriba abajo y de derecha a izquierda del paciente: En el piso superior, el hipocondrio derecho aloja en superficie el hígado, la vesícula biliar y el ángulo hepático del colon; el epigastrio, en la línea media bajo el apéndice xifoides, se corresponde con el estómago, el lóbulo izquierdo hepático, el píloro y el páncreas; y el hipocondrio izquierdo contiene el bazo, la cola del páncreas, el fundus gástrico y el ángulo esplénico del colon. En el piso medio, el flanco derecho —también llamado región lumbar derecha— se corresponde sobre todo con el colon ascendente y el polo inferior del riñón derecho; el mesogastrio o región umbilical aloja asas de yeyuno e íleon, el colon transverso, la porción horizontal del duodeno y, profundamente, la aorta abdominal y la vena cava inferior; el flanco izquierdo cubre el colon descendente y el polo inferior del riñón izquierdo. En el piso inferior, la fosa ilíaca derecha incluye el ciego con el apéndice vermiforme y el íleon terminal; el hipogastrio o región suprapúbica corresponde a la vejiga llena, el útero gestante y el colon sigmoide; la fosa ilíaca izquierda aloja el colon sigmoide y, en la mujer, el ovario y la trompa. Esta correspondencia entre región externa y víscera contenida es orientativa, no exacta. Las vísceras abdominales se desplazan con la respiración, la postura y el llenado, y el dolor visceral se localiza mal y puede irradiarse a regiones distantes (fenómeno del dolor referido). El esquema más utilizado en la práctica clínica cotidiana, sobre todo en urgencias y en la exploración a pie de cama, es la división en cuatro cuadrantes. Dos líneas perpendiculares —una vertical que sigue la línea media desde el apéndice xifoides hasta la sínfisis del pubis, otra horizontal que pasa por el ombligo— delimitan cuatro áreas: cuadrante superior derecho, cuadrante superior izquierdo, cuadrante inferior derecho y cuadrante inferior izquierdo. Es un esquema más grosero que el de Addison pero suficiente para localizar un dolor o describir una masa con rapidez. La distinción entre ambos esquemas y los órganos contenidos en cada cuadrante se desarrolla en la entrada cuadrantes del abdomen. El interior del abdomen está revestido por el peritoneo, una membrana serosa que envuelve también, total o parcialmente, casi todas las vísceras. Esta disposición divide el contenido en dos grandes territorios. Los órganos intraperitoneales están envueltos por el peritoneo y suspendidos de la pared posterior por meso —un repliegue peritoneal que les transporta vasos y nervios—: estómago, primera porción del duodeno, yeyuno, íleon, ciego con su apéndice, colon transverso, colon sigmoide, hígado, vesícula biliar y bazo. Los órganos retroperitoneales se sitúan detrás del peritoneo, adheridos a la pared posterior, y solo están cubiertos por delante: páncreas, segunda y tercera porción del duodeno, colon ascendente, colon descendente, riñones, glándulas suprarrenales, uréteres, aorta abdominal y vena cava inferior. Esta distinción no es meramente descriptiva: condiciona la vía de abordaje quirúrgico y los patrones de diseminación de la enfermedad. Entre las estructuras peritoneales destacan el mesenterio, repliegue que ancla el intestino delgado a la pared posterior y le aporta los vasos mesentéricos; el epiplón mayor —también llamado omento mayor en la nomenclatura anatómica internacional moderna—, un delantal graso que cuelga del estómago y cubre las asas intestinales; el epiplón menor, que une la curvatura menor del estómago al hígado; y el retroperitoneo, espacio extraperitoneal posterior. La cavidad peritoneal propiamente dicha es virtual: en condiciones normales contiene solo unos mililitros de líquido seroso que lubrica el deslizamiento entre las hojas parietal y visceral. Sobre la pared abdominal son identificables a simple vista o por palpación una serie de reparos anatómicos que sirven de referencia clínica y quirúrgica: el apéndice xifoides en el extremo superior, el reborde costal a ambos lados, el ombligo aproximadamente en el centro, las crestas ilíacas y las espinas ilíacas anterosuperiores en la zona inferior, el ligamento inguinal y la sínfisis del pubis cerrando la pared por debajo. La línea alba, surco vertical en la línea media —especialmente visible en sujetos delgados o musculados—, marca la fusión de las aponeurosis y es el plano de incisión de la laparotomía media. Estos reparos permiten al clínico orientarse durante la inspección, la palpación y la planificación quirúrgica sin necesidad de pruebas de imagen. El abdomen designa el conjunto pared-contenido, es decir, la región corporal completa con sus paredes y sus vísceras. La cavidad abdominal se refiere únicamente al espacio interior, sin incluir la pared. La cavidad peritoneal es un subconjunto de la anterior: el espacio virtual delimitado por las dos hojas del peritoneo, dentro de la cavidad abdominal. Y la cavidad abdominopélvica agrupa la abdominal y la pélvica como continente único, sin que exista entre ellas una barrera anatómica real. Distinguir estos términos importa porque la nomenclatura clínica los usa con precisión: una colección líquida puede ser intraabdominal sin ser intraperitoneal (si está en el retroperitoneo, por ejemplo), y un proceso abdominopélvico puede afectar simultáneamente a estructuras de los dos compartimentos. Del latín abdōmen, abdōminis, "vientre", probablemente derivado del verbo abdere, "ocultar". Plinio el Viejo lo usa ya en sentido anatómico en el siglo I d. C. La palabra pasa al español como tecnicismo culto y la Real Academia la recoge con la acepción anatómica actual. En la práctica se usan como sinónimos, pero "vientre" es la voz patrimonial castellana, de uso popular, mientras que "abdomen" es el tecnicismo culto procedente del latín. La medicina prefiere "abdomen" por su precisión y porque permite formar derivados (abdominal, intraabdominal, retroperitoneal, etc.). "Vientre" se mantiene en expresiones tradicionales y en el lenguaje cotidiano. Depende del esquema. El más detallado es el de Addison, que lo divide en nueve regiones (epigastrio, mesogastrio, hipogastrio, dos hipocondrios, dos flancos y dos fosas ilíacas) mediante dos planos verticales y dos horizontales. Para uso clínico rápido se prefiere la división en cuatro cuadrantes, separados por una línea vertical media y otra horizontal que pasa por el ombligo. Ambos esquemas son complementarios y se eligen según la precisión que se busque. La mayor parte del aparato digestivo (estómago, intestino delgado, intestino grueso, hígado, vesícula, páncreas, bazo), gran parte del aparato urinario (riñones, uréteres) y los grandes vasos del tronco (aorta abdominal, vena cava inferior). Algunos están totalmente envueltos por el peritoneo (intraperitoneales: estómago, hígado, bazo, intestino delgado, ciego, colon transverso y sigmoide); otros están detrás del peritoneo (retroperitoneales: páncreas, riñones, suprarrenales, duodeno, colon ascendente y descendente). El límite teórico es el estrecho superior de la pelvis, una línea que marca anatomistas y radiólogos pero que no se traduce en una barrera real: las vísceras pasan libremente de una cavidad a otra. Por eso el conjunto se denomina a menudo cavidad abdominopélvica, y muchas exploraciones clínicas (ecografía, TC) se solicitan como "de abdomen y pelvis" para no perder estructuras del límite. Si desea profundizar en conceptos asociados al abdomen, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el abdomen
Límites y pared abdominal
División en nueve regiones: el esquema de Addison
División en cuatro cuadrantes
Órganos del abdomen y compartimentos peritoneales
Topografía superficial: referencias visibles y palpables
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra abdomen?
¿Es lo mismo abdomen que vientre?
¿Cuántas regiones tiene el abdomen?
¿Qué órganos contiene el abdomen?
¿Dónde termina el abdomen y empieza la pelvis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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