DICCIONARIO MÉDICO

Retroperitoneo

El retroperitoneo es el espacio anatómico abdominopélvico situado por detrás del peritoneo parietal posterior y por delante de la pared posterior del abdomen. Aloja un conjunto característico de estructuras: los riñones y las glándulas suprarrenales, los uréteres, los grandes vasos abdominales —aorta y cava inferior—, el páncreas, la mayor parte del duodeno y las porciones fijas del colon. Es también la sede de aproximadamente la mitad de los ganglios linfáticos del cuerpo. Se conoce también como espacio retroperitoneal.

Qué es el retroperitoneo

El retroperitoneo es el compartimento anatómico abdominopélvico definido por su relación posicional con el peritoneo: queda situado por detrás de él, fuera de la cavidad peritoneal propiamente dicha. Sus límites son: por delante, el peritoneo parietal posterior, que tapiza la cara posterior de la cavidad peritoneal; por detrás, la fascia transversal, que cubre los músculos de la pared posterior del abdomen (psoas, cuadrado lumbar, transverso); por arriba, el músculo diafragma; por abajo, se continúa con el espacio extraperitoneal pélvico hasta el periné, sin solución de continuidad anatómica. Lateralmente queda flanqueado por las fascias laterales que se reflejan desde la pared abdominal hasta el peritoneo. La denominación alternativa espacio retroperitoneal, frecuente en informes clínicos y radiológicos, designa exactamente la misma región.

El término es un neologismo descriptivo de construcción transparente. Se compone del prefijo latino retro- ("detrás", "por detrás de") y del helenismo peritoneo, ya consolidado en el léxico médico desde la antigüedad clásica (griego περιτόναιον, "lo que se tiende alrededor", documentado en Galeno en el siglo II d. C.). El término retroperitoneo como tal se generaliza en la literatura anatómica del siglo XIX, paralelamente a la sistematización de las cavidades corporales y al desarrollo de la cirugía abdominal abierta, que requirió denominaciones precisas para los espacios fasciales del abdomen. La forma adjetival retroperitoneal es la más frecuente en informes clínicos modernos —"masa retroperitoneal", "hematoma retroperitoneal", "ganglios retroperitoneales"— y describe cualquier estructura, hallazgo o proceso situado en este espacio.

Órganos contenidos: clasificación primaria y secundaria

La anatomía moderna distingue dos categorías de órganos retroperitoneales según su origen embriológico, distinción de gran valor conceptual y quirúrgico. Los retroperitoneales primarios son los órganos que durante el desarrollo nunca llegaron a estar dentro de la cavidad peritoneal: se formaron y permanecieron en el plano dorsal, posterior al peritoneo. Pertenecen a este grupo los riñones, las glándulas suprarrenales, los uréteres, la aorta abdominal, la vena cava inferior y sus tributarias mayores, y el recto pélvico en su tramo inferior. Son órganos retroperitoneales "puros".

Los retroperitoneales secundarios son distintos: comenzaron el desarrollo dentro de la cavidad peritoneal —suspendidos por su correspondiente meso— y, durante la rotación y el crecimiento intestinal, fueron empujados contra la pared posterior, donde su mesenterio se fusionó con el peritoneo parietal posterior y desapareció funcionalmente. El órgano queda así pegado a la pared posterior y "secundariamente" retroperitoneal, pero su cara anterior conserva una sola hoja peritoneal —no dos como en un órgano puramente intraperitoneal—, lo que tiene consecuencias prácticas en la cirugía. Pertenecen a este grupo el páncreas (excepto la cola, que conserva movilidad en el ligamento esplenorrenal), la mayor parte del duodeno (excepto el bulbo, intraperitoneal), el colon ascendente, el colon descendente, y porciones del recto. Una pieza retroperitoneal secundaria —típicamente el colon ascendente— se moviliza quirúrgicamente recanalizando el plano de fusión original (la maniobra de Cattell-Braasch para el lado derecho, la de Mattox para el izquierdo); esta posibilidad existe precisamente por el origen embriológico intraperitoneal del segmento.

Junto a los órganos, el retroperitoneo aloja una densa red de estructuras lineales y nodulares. La aorta abdominal desciende por la línea media ligeramente a la izquierda, dando ramas viscerales (tronco celíaco, mesentéricas superior e inferior, renales, gonadales) y parietales hasta su bifurcación a la altura de L4. La vena cava inferior, paralela a su derecha, recibe las suprahepáticas, renales y lumbares. Y los ganglios linfáticos retroperitoneales —periaórticos, paracavales, interaortocavales y de las cadenas viscerales— suman aproximadamente 250, alrededor de la mitad del total ganglionar del organismo. Esta densidad explica que el retroperitoneo sea el destino metastásico habitual de los tumores testiculares, ováricos, prostáticos, vesicales y endometriales.

Compartimentos retroperitoneales clásicos

Una de las claves del manejo radiológico y quirúrgico moderno del retroperitoneo es su división en tres compartimentos fasciales bien delimitados, descritos clásicamente por Meyers y aceptados como sistematización estándar. La fascia perirrenal —llamada fascia de Gerota en honor al anatomista rumano Dimitrie Gerota, que la describió en 1895, y recogida en el diccionario CUN como fascia renal— forma un saco que envuelve al riñón y la glándula suprarrenal del lado correspondiente, separándolos del resto del retroperitoneo y subdividiendo el espacio en tres compartimentos.

El espacio pararrenal anterior queda entre el peritoneo parietal posterior y la fascia perirrenal anterior. Aloja al páncreas (con excepción de la cola), al duodeno (con excepción del bulbo) y a los segmentos retroperitoneales secundarios del colon (ascendente y descendente). Es el compartimento donde se desarrollan procesos clásicamente "duodenopancreáticos": pseudoquistes pancreáticos, hematomas y perforaciones duodenales retroperitoneales, abscesos perforativos del colon retroperitoneal.

El espacio perirrenal es el compartimento contenido en el saco de la fascia de Gerota: rodea al riñón y a la suprarrenal, y contiene grasa perirrenal abundante con valor protector y de aislamiento térmico. Es la sede de la mayoría de los procesos médicos renales con extensión perirrenal: hematomas espontáneos en pacientes anticoagulados o con tumores hemorrágicos (síndrome de Wunderlich), abscesos perirrenales, urinomas tras traumatismos o iatrogenia. El espacio pararrenal posterior, finalmente, queda entre la fascia perirrenal posterior y la fascia transversal de la pared. Carece de órganos pero contiene grasa abundante (la grasa pararrenal posterior, visible en TC y RM como referencia anatómica) y es paso obligado de procesos que difunden desde el espacio perirrenal hacia el flanco y la pelvis. Esta compartimentación fascial es la base de la clasificación radiológica de las colecciones retroperitoneales y orienta el abordaje quirúrgico del espacio.

Patología retroperitoneal característica

El retroperitoneo es asiento de un grupo heterogéneo de procesos patológicos, en buena medida específicos de la región y particularmente difíciles de diagnosticar precozmente por la profundidad y silenciosidad del espacio. Los tumores retroperitoneales primarios son neoplasias originadas en los tejidos del propio retroperitoneo —músculo, tejido conjuntivo, grasa, vasos, nervios— y son en su mayoría sarcomas de partes blandas, con el liposarcoma como histología más frecuente, seguido del leiomiosarcoma y de los tumores de vainas nerviosas. Su carácter mesenquimatoso y su localización profunda los hace alcanzar tamaños considerables antes de dar manifestaciones clínicas. Los tumores retroperitoneales secundarios son metástasis que llegan al retroperitoneo desde otros sitios, habitualmente por vía linfática a los ganglios retroperitoneales: cánceres testicular, ovárico, prostático, cervical y endometrial son los más frecuentes.

Otra entidad característica de la región es la fibrosis retroperitoneal —en su forma idiopática, conocida también como enfermedad de Ormond por el urólogo estadounidense John Kelso Ormond, que la describió en 1948—, que produce una proliferación fibroinflamatoria del tejido conectivo retroperitoneal que envuelve y comprime estructuras vecinas, con afectación uretérica preferente. Y los procesos vasculares retroperitoneales incluyen entidades clínicamente relevantes como el aneurisma de aorta abdominal (cuyo manejo concreto se trata en su ficha clínica), las disecciones aórticas con extensión a la región y las hemorragias retroperitoneales espontáneas, especialmente frecuentes en pacientes anticoagulados, con presentación característica como dolor lumbar súbito y descompensación hemodinámica. Las particularidades clínicas, diagnósticas y terapéuticas de cada cuadro pertenecen a sus respectivas fichas y entradas conceptuales.

Diferenciación con la cavidad peritoneal y los espacios extraperitoneales

La distinción entre cavidad peritoneal y retroperitoneo es funcional y embriológica, no solo topográfica. La cavidad peritoneal es un espacio virtual cerrado revestido por peritoneo (visceral y parietal), donde se alojan los órganos suspendidos por mesos y donde existe líquido seroso fisiológico que permite el movimiento de las vísceras. El retroperitoneo es un espacio fascial, no peritoneal: sus estructuras no están envueltas por peritoneo —apenas tocan la cara posterior del peritoneo parietal por su frente—, y la circulación de fluidos sigue planos fasciales, no peritoneales. Esta diferencia tiene implicaciones clínicas directas: una colección retroperitoneal no produce ascitis ni signos de irritación peritoneal típicos, y una hemorragia retroperitoneal puede pasar inicialmente desapercibida en la exploración física hasta que produce manifestaciones por compresión o por descompensación volémica.

Conviene también situar el retroperitoneo en relación con los demás espacios extraperitoneales del tronco. Por arriba, el retroperitoneo se continúa con el mediastino a través de los hiatos diafragmáticos (aórtico, esofágico, de la cava). Por abajo, con el espacio extraperitoneal pélvico (el espacio entre el peritoneo pélvico y las paredes óseas y musculares de la pelvis), donde se alojan estructuras como la vejiga retropúbica y el recto inferior. Esta continuidad explica que ciertas colecciones —típicamente abscesos del psoas, hematomas retroperitoneales o difusiones inflamatorias— puedan extenderse desde el tórax hasta el muslo siguiendo planos fasciales, sin atravesar nunca el peritoneo.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra retroperitoneo?

Es un neologismo descriptivo de construcción transparente: retro-, prefijo latino que significa "detrás" o "por detrás de", aplicado a la voz peritoneo (del griego περιτόναιον, "lo que se tiende alrededor", documentado en Galeno en el siglo II d. C.). El término retroperitoneo como tal se generaliza en la literatura anatómica del siglo XIX, paralelamente a la sistematización moderna de las cavidades corporales y al desarrollo de la cirugía abdominal abierta. La forma adjetival retroperitoneal es la más utilizada en informes clínicos actuales.

¿Es lo mismo el retroperitoneo que el espacio retroperitoneal?

Sí. Ambas voces designan exactamente la misma región anatómica: el espacio abdominopélvico situado por detrás del peritoneo parietal posterior. Retroperitoneo es la forma breve y técnica; espacio retroperitoneal, ligeramente más descriptiva, aparece con frecuencia en informes radiológicos y en publicaciones técnicas. La forma adjetival retroperitoneal describe cualquier estructura, hallazgo o proceso situado en este espacio.

¿Qué órganos hay en el retroperitoneo?

Se distinguen dos categorías. Los retroperitoneales primarios son los que durante el desarrollo embriológico nunca estuvieron en la cavidad peritoneal: riñones, glándulas suprarrenales, uréteres, aorta abdominal, vena cava inferior y sus tributarias mayores, y recto pélvico inferior. Los retroperitoneales secundarios empezaron suspendidos en la cavidad peritoneal y se "pegaron" a la pared posterior por fusión de su mesenterio durante el desarrollo: páncreas (excepto la cola), duodeno (excepto el bulbo), colon ascendente y descendente, porciones del recto. Junto a los órganos, el retroperitoneo aloja también los grandes vasos abdominales y aproximadamente la mitad de los ganglios linfáticos del organismo (unos 250).

¿Qué es la fascia de Gerota?

Es la fascia perirrenal, una hoja fibrosa que envuelve al riñón y a la glándula suprarrenal del lado correspondiente, separándolos del resto del retroperitoneo. Recibe su nombre del anatomista rumano Dimitrie Gerota, que la describió detalladamente en 1895. Subdivide el retroperitoneo en tres compartimentos fasciales (espacio pararrenal anterior, espacio perirrenal y espacio pararrenal posterior), distinción fundamental para entender la propagación de colecciones, hematomas e infecciones, y para planificar el abordaje quirúrgico de la región.

¿Por qué los tumores retroperitoneales se diagnostican tarde?

Por la profundidad y silenciosidad del espacio retroperitoneal: las masas pueden crecer durante mucho tiempo sin producir manifestaciones clínicas evidentes, porque el retroperitoneo dispone de tejido adiposo abundante que les permite expandirse y porque los órganos comprimidos a menudo lo toleran progresivamente. Los síntomas suelen aparecer cuando la masa alcanza ya un tamaño considerable y comprime estructuras vasculares, ureterales o nerviosas, o cuando se palpa como bulto abdominal. Este patrón de presentación tardía es característico de los sarcomas retroperitoneales primarios.

Referencias

  1. Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Definición de retroperitoneo. Diccionario de cáncer del NCI.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Inflamación retroperitoneal. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  3. Manual MSD versión para profesionales. Evaluación del paciente con trastornos digestivos.
  4. Real Academia Española. Retroperitoneo. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al retroperitoneo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Peritoneo: membrana serosa de la cavidad abdominal, el "frente" anatómico del retroperitoneo.
  • Abdomen: región anatómica del tronco de la que el retroperitoneo es uno de los compartimentos.
  • Fascia renal: fascia de Gerota, que envuelve riñón y suprarrenal y compartimenta el retroperitoneo.
  • Fascia transversal: límite posterior del retroperitoneo, sobre la pared muscular abdominal.
  • Riñón: víscera retroperitoneal primaria por excelencia, alojada en el espacio perirrenal.
  • Glándula suprarrenal: víscera retroperitoneal primaria, comparte espacio fascial con el riñón.
  • Uréter: conducto retroperitoneal primario que desciende desde el riñón hacia la vejiga.
  • Aorta: gran vaso arterial que recorre el retroperitoneo en la línea media.
  • Cava inferior: vena retroperitoneal paralela a la aorta, a su derecha.
  • Páncreas: víscera retroperitoneal secundaria (excepto la cola).
  • Duodeno: víscera retroperitoneal secundaria (excepto el bulbo).
  • Flanco: región topográfica abdominal cuya proyección profunda incluye el retroperitoneo lateral.
  • Fibrosis retroperitoneal: enfermedad fibroinflamatoria del retroperitoneo (enfermedad de Ormond).
  • Linfadenectomía: extirpación de ganglios linfáticos, frecuente en el retroperitoneo en cirugía oncológica.
  • Mesenterio: meso peritoneal del intestino delgado, contrapunto embriológico al retroperitoneo.

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