DICCIONARIO MÉDICO

Retroperitoneo

El retroperitoneo es el espacio anatómico situado entre el peritoneo parietal posterior y la fascia transversal, que se extiende desde el diafragma hasta la pelvis. Aloja los riñones, las glándulas suprarrenales, gran parte del páncreas y del duodeno, la aorta abdominal, la vena cava inferior y los uréteres.

Qué es el retroperitoneo

Retro, en latín, hacia atrás; peritoneo, del griego peritonaion, lo que se extiende alrededor, en referencia a la membrana serosa que envuelve las vísceras abdominales. El retroperitoneo, tal como indica el nombre, queda por detrás de esa membrana, entre su hoja parietal posterior y la pared muscular y ósea del abdomen. No es una cavidad hueca ni está recubierto por peritoneo visceral en toda su extensión, a diferencia de lo que ocurre con los órganos intraperitoneales; se trata más bien de un compartimento de tejido conectivo laxo y grasa que aloja órganos, vasos y ganglios, y que permite además la disección quirúrgica de esos elementos con relativa facilidad.

Cranealmente se continúa con el mediastino posterior a través de los hiatos diafragmáticos; caudalmente, con el espacio pélvico extraperitoneal. Esa continuidad explica que una colección de líquido o de gas originada en el retroperitoneo pueda desplazarse a distancia del punto donde se produjo, un rasgo que la tomografía computarizada pone de manifiesto con frecuencia.

Dos orígenes embriológicos distintos

No todos los órganos retroperitoneales llegaron a esa posición por el mismo camino, y la distinción tiene valor tanto conceptual como quirúrgico. Los llamados retroperitoneales primarios nunca estuvieron dentro de la cavidad peritoneal: se formaron y permanecieron en el plano posterior desde el principio del desarrollo. Pertenecen a este grupo los riñones, las glándulas suprarrenales, los uréteres, la aorta abdominal y la vena cava inferior.

Los retroperitoneales secundarios tuvieron un origen distinto. Comenzaron suspendidos en la cavidad peritoneal por su propio mesenterio, como cualquier víscera intraperitoneal, y durante la rotación intestinal del desarrollo fetal quedaron empujados contra la pared posterior; allí, el mesenterio se fusionó con el peritoneo parietal y dejó de ser funcional. El páncreas, salvo su cola, el duodeno a partir del bulbo, y los segmentos ascendente y descendente del colon pertenecen a este segundo grupo. En el adulto, solo la cara anterior de estos órganos conserva revestimiento peritoneal, un detalle que explica por qué ciertas colecciones inflamatorias de origen pancreático o colónico se propagan con facilidad por los planos retroperitoneales vecinos.

Compartimentos

El retroperitoneo no es un espacio uniforme. Distintas hojas fasciales lo subdividen en compartimentos con contenido y comportamiento propios ante la enfermedad, una organización que se describe con detalle en la entrada dedicada a la fascia renal. A grandes rasgos, existe un espacio anterior donde se sitúan el páncreas y el marco duodenocólico, un espacio central que envuelve el riñón y la glándula suprarrenal de cada lado, y un espacio posterior, prácticamente sin órganos, ocupado por grasa.

Preguntas frecuentes

¿El retroperitoneo tiene algún papel en la exploración física habitual?

Muy limitado. Su profundidad y la ausencia de peritoneo visceral que lo delimite con claridad hacen que un proceso pueda crecer allí durante mucho tiempo antes de manifestarse, lo que ha llevado a describirlo en ocasiones como un territorio silencioso desde el punto de vista clínico.

¿Es correcto decir que el páncreas es un órgano retroperitoneal?

Sí, con un matiz: lo es de forma secundaria y parcial. La cabeza, el cuello y el cuerpo ocupan una posición retroperitoneal fija; la cola, en cambio, se aloja en el ligamento esplenorrenal y conserva un comportamiento intraperitoneal.

¿Desde cuándo se estudia el retroperitoneo como espacio propio?

Su descripción anatómica sistemática se remonta al siglo XIX. Las hojas fasciales que lo compartimentan se describieron después, a finales de esa centuria y comienzos del XX, y la imagen médica moderna, sobre todo la tomografía computarizada, ha permitido revisar y afinar esa anatomía clásica.

¿Comunica con la cavidad peritoneal?

No directamente. Ambos espacios están separados por el peritoneo parietal posterior, aunque comparten vecindad y algunas vías de propagación indirecta a través de reflexiones peritoneales y planos interfasciales.

Referencias

  1. Espacio retroperitoneal. IMAIOS e-Anatomy.
  2. Radiología del retroperitoneo: anatomía y patología difusa. Revista Electrónica de PortalesMedicos.com.
  3. Anatomía del retroperitoneo: los planos interfasciales, un cambio de paradigma. Congreso Chileno de Radiología.
  4. El peritoneo. TeachMeAnatomy.

Entradas relacionadas

  • Fascia renal. La envoltura fibrosa que subdivide el retroperitoneo en sus tres compartimentos principales.
  • Fibrosis retroperitoneal. Enfermedad rara en la que un tejido fibroinflamatorio prolifera en este espacio y puede atrapar los uréteres.
  • Signo de Grey Turner. Coloración cutánea en los flancos por sangre que ha diseccionado el tejido retroperitoneal, típica de la pancreatitis aguda grave.
  • Retroneumoperitoneografía. Técnica radiográfica hoy en desuso que introducía gas en este espacio con fines diagnósticos.

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