DICCIONARIO MÉDICO
Duodeno
El duodeno es la primera porción del intestino delgado, la más corta y la más ancha. Adopta una forma de C que envuelve la cabeza del páncreas, se sitúa en su mayor parte por detrás del peritoneo y recibe la bilis y el jugo pancreático a través de la ampolla de Vater. Mide entre 25 y 30 centímetros, se extiende desde el píloro hasta el ángulo duodenoyeyunal y ocupa el punto en que la digestión gástrica se transforma en digestión intestinal. El duodeno es la primera de las tres divisiones del intestino delgado, seguido por el yeyuno y el íleon. Se inicia inmediatamente distal al píloro, el esfínter que marca la salida del estómago, y termina en la flexura duodenoyeyunal, un ángulo pronunciado que se localiza a la altura de la segunda vértebra lumbar. Casi todo su trayecto es retroperitoneal, es decir, queda fijado a la pared abdominal posterior por detrás del peritoneo, con la salvedad de los primeros dos centímetros y medio que conservan movilidad. El nombre proviene del griego δωδεκαδάκτυλον (dōdekadáktylon), «doce dedos», que describe su longitud aproximada. Se atribuye su acuñación a Herófilo de Calcedonia (c. 335-280 a. C.), fundador de la escuela anatómica de Alejandría y uno de los primeros médicos que disecó cuerpos humanos con fines científicos. Herófilo midió la porción inicial del intestino tomando como referencia la anchura de un dedo, y comprobó que equivalía a doce anchuras. Gerardo de Cremona, que trabajó en Toledo durante el siglo XII, tradujo al latín el Canon de Avicena y calcó el término griego con la expresión duodenum digitorum, «espacio de doce dedos». De ese calco medieval procede el nombre actual en las lenguas médicas europeas. Primera porción (superior o D1). Se extiende horizontalmente desde el píloro hasta la flexura duodenal superior, unos cinco centímetros. Su segmento inicial, dilatado y móvil, se conoce como bulbo duodenal y es el lugar donde con más frecuencia se localizan las úlceras duodenales. En su cara anterior se relaciona con el hígado y con la vesícula biliar. Segunda porción (descendente o D2). Baja verticalmente por delante del riñón derecho hasta la flexura duodenal inferior, entre siete y diez centímetros. En su cara medial abre la ampolla de Vater o papila duodenal mayor, punto en que confluyen el colédoco y el conducto pancreático principal. Un poco más arriba se sitúa la papila menor, que recibe el conducto pancreático accesorio de Santorini. Tercera porción (horizontal o D3). Cruza el abdomen de derecha a izquierda por delante de la aorta y de la vena cava inferior, y pasa por debajo de los vasos mesentéricos superiores. Es el segmento más comprometido en la compresión mecánica de la arteria mesentérica superior, una entidad poco frecuente que se conoce como síndrome de Wilkie. Cuarta porción (ascendente o D4). Asciende hasta la flexura duodenoyeyunal, marcada por una estructura fibromuscular denominada ligamento de Treitz que suspende esa esquina de la superficie inferior del diafragma. Ese punto convencional separa el tramo alto del bajo del tubo digestivo desde el punto de vista quirúrgico y endoscópico, y sirve de referencia clásica para localizar hemorragias digestivas. Al duodeno llegan tres corrientes que se mezclan y regulan entre sí. Desde el estómago desemboca el quimo, ácido y parcialmente digerido, que ha superado el filtro del píloro. Del hígado, a través de la vesícula biliar y el colédoco, llega la bilis, que se ocupa de emulsionar las grasas. Del páncreas exocrino se recibe el jugo pancreático, rico en enzimas (amilasa, lipasa, tripsina en forma de tripsinógeno) y bicarbonato. Esta convergencia tiene lugar en la segunda porción. El primer trabajo del duodeno es la neutralización. Las glándulas de Brunner, situadas en la submucosa y particularmente abundantes en las dos primeras porciones, segregan un moco alcalino que protege la mucosa duodenal frente al ácido gástrico y crea el pH próximo a la neutralidad que las enzimas pancreáticas necesitan para trabajar. A la vez, las células duodenales liberan hormonas: secretina, colecistoquinina y péptido inhibidor gástrico, entre otras, que coordinan la respuesta pancreática, biliar y gástrica. Es una zona hormonalmente muy activa, pese a su tamaño reducido. La absorción de nutrientes es limitada, en comparación con la que ocurre en el yeyuno, pero incluye elementos tan relevantes como el hierro y el calcio. La capacidad absortiva se apoya en las vellosidades intestinales y en el borde en cepillo de los enterocitos, que multiplican varias veces la superficie mucosa disponible. La disposición del duodeno tiene poco que ver con la del resto del intestino delgado. El yeyuno y el íleon son intraperitoneales, con un mesenterio largo que les concede movilidad y los organiza en asas. El duodeno, en cambio, está fijado por detrás del peritoneo y presenta una forma en C anclada alrededor de la cabeza del páncreas. Otras dos particularidades lo distinguen histológicamente: la presencia de glándulas de Brunner en la submucosa, exclusivas de este segmento, y la desembocadura de los conductos biliar y pancreático, que no tienen equivalente en tramos más distales. También el papel funcional es distinto. Buena parte de la absorción de macronutrientes y de vitaminas hidrosolubles tiene lugar en el yeyuno. El íleon absorbe la vitamina B12 y las sales biliares. El duodeno se ocupa sobre todo de la primera preparación química del quimo y de la coordinación hormonal de los procesos digestivos. Porque su longitud corresponde aproximadamente a la anchura de doce dedos. El médico griego Herófilo de Calcedonia lo denominó δωδεκαδάκτυλον (dōdekadáktylon) en el siglo III a. C., a partir de sus disecciones anatómicas en Alejandría. El nombre pasó al latín medieval como duodenum digitorum gracias a la traducción del Canon de Avicena que realizó Gerardo de Cremona en Toledo en el siglo XII, y de ahí llegó a las lenguas romances con el sentido actual. Entre 25 y 30 centímetros de media en el adulto, aunque las cifras varían según el autor y la técnica de medición. Es el segmento más corto y a la vez el más ancho del intestino delgado. Si se compara con la longitud total del intestino delgado, que se aproxima a los seis metros, el duodeno representa apenas un cinco por ciento. No. El duodeno es la primera de las tres porciones del intestino delgado, seguido por el yeyuno y el íleon. Es habitual usar «duodeno» de manera imprecisa cuando en realidad se hace referencia al intestino delgado en su conjunto, pero anatómicamente son términos distintos: el duodeno solo cubre los primeros 25 a 30 centímetros del recorrido. Tres estructuras principales. El píloro deja pasar el quimo procedente del estómago. El colédoco vierte la bilis producida por el hígado y almacenada en la vesícula. El conducto pancreático principal aporta el jugo del páncreas exocrino. Los dos últimos confluyen en la ampolla de Vater, situada en la cara medial de la segunda porción del duodeno. En la flexura duodenoyeyunal, un ángulo situado a la izquierda de la segunda vértebra lumbar y sostenido por el ligamento de Treitz. Ese punto marca el paso al yeyuno y sirve como referencia anatómica y quirúrgica de primer orden: separa lo que se denomina tramo alto del tubo digestivo del tramo bajo. Si desea profundizar en conceptos asociados al duodeno, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el duodeno
División anatómica en cuatro porciones
Función digestiva y regulación
Diferenciación con el resto del intestino delgado
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama duodeno?
¿Cuánto mide el duodeno?
¿Es lo mismo el duodeno que el intestino delgado?
¿Qué desemboca en el duodeno?
¿Dónde termina el duodeno?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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