DICCIONARIO MÉDICO
Jugo intestinal
El jugo intestinal —o succus entericus— es el líquido que segregan las glándulas de la mucosa del intestino delgado y que contiene las enzimas encargadas de completar la digestión de proteínas, hidratos de carbono y lípidos. Actúa como el último eslabón enzimático del proceso digestivo, justo sobre la superficie donde se produce la absorción intestinal de los nutrientes. El jugo intestinal es la secreción exocrina que las glándulas y las células epiteliales del intestino delgado vierten a la luz del tubo digestivo para llevar a cabo lo que los fisiólogos denominan "digestión terminal": la hidrólisis final de los nutrientes hasta moléculas lo bastante pequeñas como para ser absorbidas por los enterocitos de las vellosidades intestinales. A diferencia del jugo gástrico, que trabaja en un medio fuertemente ácido, el jugo intestinal es un fluido de carácter alcalino, con un pH que oscila entre 7,5 y 8. "Intestinal" procede del latín intestīnus, "interno" o "interior", derivado a su vez de intus, "dentro". El sustantivo intestīnum ya designaba en latín clásico el conducto digestivo alojado en la profundidad del abdomen, y su adopción por la anatomía renacentista fue prácticamente directa. La denominación latina de esta secreción, succus entericus, combina succus ("jugo") con el griego ἔντερον (énteron), "intestino", la misma raíz que encontramos en enteritis, enterocito o enteropeptidasa. El jugo intestinal no procede de un único tipo celular. Las glándulas intestinales —las criptas de Lieberkühn, invaginaciones tubulares de la mucosa presentes a lo largo de todo el intestino delgado— aportan la mayor parte del volumen: agua, electrolitos, moco y células descamadas que contienen enzimas intracelulares. En el duodeno, las glándulas de Brunner, alojadas en la submucosa, segregan un moco alcalino denso cuya función es neutralizar el ácido del quimo que llega del estómago y proteger la mucosa duodenal de la digestión péptica. Pero las enzimas más características del jugo intestinal no se secretan libres a la luz. Están ancladas en la membrana apical de los enterocitos, en lo que se conoce como borde en cepillo —la densa alfombra de microvellosidades que multiplica la superficie de absorción—. Las disacaridasas (lactasa, maltasa, sacarasa) escinden los disacáridos en monosacáridos absorbibles; las peptidasas de membrana (aminopeptidasas, dipeptidasas) descomponen los pequeños péptidos que llegan del estómago y del jugo pancreático en aminoácidos libres o dipéptidos que el enterocito puede internalizar. Esta localización en el borde en cepillo tiene una lógica funcional: la digestión y la absorción ocurren en el mismo sitio, prácticamente de forma simultánea. El jugo intestinal no actúa en solitario. Cuando el quimo ácido abandona el estómago y entra en el duodeno, se desencadena la liberación de secretina y colecistoquinina, hormonas que estimulan la secreción de jugo pancreático (rico en bicarbonato y en proteasas, lipasas y amilasa) y la contracción de la vesícula biliar. El bicarbonato pancreático y el moco de las glándulas de Brunner elevan el pH del contenido intestinal hasta valores neutros o ligeramente alcalinos, un medio en el que las enzimas pancreáticas y las del borde en cepillo alcanzan su actividad óptima. La enteropeptidasa —antes llamada enterocinasa— es un ejemplo elocuente de esta coordinación. Es una enzima producida por los enterocitos duodenales que convierte el tripsinógeno pancreático en tripsina activa. Sin ella, toda la cascada proteolítica pancreática quedaría bloqueada. Dicho de otro modo: el intestino no solo digiere por sí mismo, sino que pone en marcha la maquinaria digestiva que el páncreas le suministra. Las diferencias son de medio, de localización y de función. El jugo gástrico actúa en un pH extremadamente ácido (1-2), se produce en el estómago y su acción es fundamentalmente proteolítica: la pepsina fragmenta las proteínas en péptidos grandes. El jugo pancreático, alcalino y vertido al duodeno por el conducto de Wirsung a través de la ampolla de Vater, aporta un repertorio enzimático amplio (quimotripsinógeno, lipasa, amilasa, carboxipeptidasa) que prosigue la digestión de proteínas, grasas e hidratos de carbono. El jugo intestinal, por su parte, opera en la última etapa: sus enzimas de membrana completan la hidrólisis que las anteriores dejaron a medias y entregan los productos finales directamente al enterocito para su absorción. Dicho con una analogía sencilla: si el jugo gástrico rompe un bloque de mármol en trozos, y el jugo pancreático los talla en piezas manejables, el jugo intestinal es el que les da el acabado preciso que permite encajarlas —es decir, absorberlas—. "Intestinal" procede del latín intestīnus, "interno", porque el intestino es la víscera que ocupa la parte más interior del abdomen. En terminología fisiológica se utiliza también succus entericus, donde entericus deriva del griego ἔντερον (énteron), "intestino". Ambas denominaciones se consolidaron en la fisiología del siglo XIX, cuando comenzaron los estudios experimentales de las secreciones intestinales. No. Son dos secreciones distintas que confluyen en el intestino delgado. El jugo pancreático lo produce el páncreas y se vierte al duodeno a través de la ampolla de Vater; contiene proteasas, lipasas y amilasa. El jugo intestinal lo producen las propias glándulas y células de la mucosa intestinal. Ambos son alcalinos y trabajan en conjunto, pero su origen, composición y momento de acción son diferentes. El ejemplo más conocido es la deficiencia de lactasa: cuando la mucosa intestinal produce poca o ninguna lactasa, la lactosa de la leche no se hidroliza y pasa sin digerir al intestino grueso, donde las bacterias la fermentan y generan gases y malestar. Algo parecido puede ocurrir con otras disacaridasas, aunque es mucho menos frecuente. Porque esa disposición acopla la digestión con la absorción en el mismo punto. Los productos finales de la hidrólisis —monosacáridos, aminoácidos, dipéptidos— se generan exactamente donde están los transportadores de membrana que los introducen en el enterocito. Es un diseño que maximiza la eficiencia y reduce la pérdida de nutrientes hacia la luz intestinal. Si desea profundizar en conceptos asociados al jugo intestinal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el jugo intestinal
Origen histológico: criptas, glándulas y borde en cepillo
La digestión terminal y su coordinación con los otros jugos
Diferenciación con el jugo gástrico y el jugo pancreático
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión "jugo intestinal"?
¿Es lo mismo jugo intestinal que jugo pancreático?
¿Qué ocurre si falta alguna enzima del jugo intestinal?
¿Por qué las enzimas del jugo intestinal están en la membrana y no libres?
Referencias
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