DICCIONARIO MÉDICO
Jugo pancreático
El jugo pancreático es la secreción exocrina del páncreas, un líquido alcalino rico en bicarbonato y en enzimas digestivas que se vierte al duodeno a través del conducto pancreático. Sus enzimas —tripsina, lipasa, amilasa y otras— son capaces de digerir proteínas, grasas e hidratos de carbono; el bicarbonato neutraliza la acidez del quimo procedente del estómago. El jugo pancreático es el producto de la función exocrina del páncreas: un líquido incoloro, ligeramente viscoso y de pH cercano a 8 que el páncreas segrega en cantidades de entre 1.200 y 1.500 mililitros al día. Se vierte al duodeno a través de la ampolla de Vater y su misión fundamental es continuar la digestión que inició el jugo gástrico en el estómago, pero en un medio completamente distinto: alcalino en vez de ácido. La palabra "páncreas" tiene una etimología expresiva. Procede del griego πᾶν (pân), "todo", y κρέας (kréas), "carne": literalmente, "todo carne". La denominación hace referencia al aspecto del órgano, una masa de tejido blando, rosado y de consistencia homogénea que, a diferencia del hígado o del riñón, no presenta una estructura lobulada evidente a simple vista. Los anatomistas griegos lo describieron así, y el término se adoptó prácticamente sin cambios en la terminología médica latina y, de ahí, al español. El jugo pancreático no es el producto de un solo tipo celular. Las células acinares, que constituyen alrededor del 85 % del tejido pancreático, son las encargadas de sintetizar y almacenar las enzimas digestivas en forma de gránulos de zimógeno. Cuando llega la señal de que hay alimento en el duodeno, esos gránulos se liberan a la luz del sistema de conductos del páncreas. Las células ductales, por su parte, revisten los conductos pancreáticos y segregan un fluido acuoso rico en bicarbonato de sodio. Este componente es el que confiere al jugo pancreático su carácter alcalino y cumple una función doble: por un lado, neutraliza el ácido clorhídrico del quimo que acaba de salir del estómago, protegiendo la mucosa duodenal; por otro, eleva el pH del contenido intestinal hasta los valores (entre 6 y 8) en los que las enzimas pancreáticas alcanzan su máxima actividad. Sin ese bicarbonato, las enzimas trabajarían en un medio hostil y la digestión intestinal sería ineficaz. Una particularidad del jugo pancreático es que la mayoría de sus enzimas proteolíticas se secretan como proenzimas inactivas —zimógenos—, una precaución biológica que evita que el páncreas se digiera a sí mismo. El tripsinógeno es el zimógeno central. Al llegar al duodeno, la enteropeptidasa de la mucosa intestinal lo convierte en tripsina activa, y la tripsina, a su vez, activa al resto de las proenzimas: quimotripsinógeno (que pasa a quimotripsina), proelastasa (que pasa a elastasa) y procarboxipeptidasa. Es un mecanismo en cascada: basta un primer paso para poner en marcha todo el repertorio proteolítico. Otras enzimas del jugo pancreático no necesitan esa activación previa. La amilasa pancreática llega al duodeno ya activa y escinde el almidón y el glucógeno en maltosa y oligosacáridos, continuando el trabajo que había empezado la amilasa salival en la boca. La lipasa pancreática, también activa desde su secreción, es la principal responsable de la digestión de las grasas: hidroliza los triglicéridos en ácidos grasos y monoglicéridos, y lo hace con la colaboración de la bilis, que emulsiona las gotas de grasa y aumenta la superficie disponible para que la lipasa actúe. La fosfolipasa A2 completa la digestión de los fosfolípidos de las membranas celulares de los alimentos. Y las nucleasas —desoxirribonucleasa y ribonucleasa— degradan los ácidos nucleicos del ADN y el ARN de las células ingeridas. La secreción del jugo pancreático está gobernada por dos hormonas intestinales que actúan de forma complementaria. La secretina, liberada por las células S del duodeno cuando detectan la llegada de quimo ácido, estimula sobre todo a las células ductales: el resultado es un flujo abundante de líquido rico en bicarbonato. La colecistoquinina (CCK), liberada por las células I duodenales en respuesta a la presencia de grasas y aminoácidos, estimula las células acinares y provoca la liberación de enzimas digestivas. El nervio vago participa también, sobre todo en la fase cefálica —antes de que el alimento llegue al duodeno—, preparando al páncreas de forma anticipada. El resultado neto es una secreción finamente ajustada: cuando lo que predomina en el duodeno es ácido (porque acaba de llegar mucho quimo gástrico), el páncreas responde con bicarbonato; cuando predominan nutrientes parcialmente digeridos, responde con enzimas. A veces ambas señales coinciden y la secreción es máxima. Conviene no confundir las tres grandes secreciones digestivas. El jugo gástrico es ácido (pH 1-2), se produce en el estómago y su acción es fundamentalmente proteolítica mediante la pepsina. El jugo pancreático es alcalino (pH ~8), se produce en el páncreas y aporta el repertorio enzimático más completo del aparato digestivo: proteasas, lipasas, amilasa y nucleasas. El jugo intestinal, producido por la propia mucosa del intestino delgado, contribuye con enzimas de membrana (disacaridasas, peptidasas de borde en cepillo) que terminan de hidrolizar los productos intermedios hasta moléculas absorbibles. Además, el jugo pancreático se distingue de los otros dos por un rasgo estructural: es la única de las tres secreciones que procede de un órgano externo al tubo digestivo. El páncreas vierte su secreción al duodeno a través de un conducto, mientras que el jugo gástrico y el intestinal se producen en la propia pared del estómago y del intestino, respectivamente. "Páncreas" viene del griego πᾶν (pân), "todo", y κρέας (kréas), "carne", porque los anatomistas griegos vieron en él una masa homogénea de aspecto cárnico. El jugo pancreático es el producto de su función exocrina: las enzimas que esa "masa de carne" fabrica y envía al duodeno para digerir los alimentos. No. La bilis la produce el hígado, se almacena en la vesícula biliar y su función principal es emulsionar las grasas, no digerirlas directamente. El jugo pancreático, en cambio, lo produce el páncreas y contiene las enzimas que efectivamente hidrolizan grasas, proteínas e hidratos de carbono. Ambos confluyen en el duodeno —a menudo por la misma ampolla de Vater— y trabajan de forma coordinada, pero su origen y composición son distintos. Para proteger al propio páncreas. Si las proteasas estuvieran activas dentro de la glándula, digerirían el tejido pancreático. La activación solo se produce cuando el tripsinógeno llega al duodeno y entra en contacto con la enteropeptidasa de la mucosa intestinal. A partir de ahí, la tripsina activa al resto de zimógenos. Es un sistema de seguridad con doble cerradura. Ninguna directa. El páncreas es una glándula mixta con dos funciones independientes: la exocrina (jugo pancreático) y la endocrina (hormonas como la insulina y el glucagón, producidas en los islotes de Langerhans). Las células acinares que fabrican las enzimas y las células de los islotes que fabrican las hormonas conviven en el mismo órgano, pero vierten sus productos por vías completamente distintas: unas al conducto pancreático y de ahí al duodeno, las otras directamente a la sangre. Si desea profundizar en conceptos asociados al jugo pancreático, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el jugo pancreático
Células acinares y células ductales: dos orígenes, dos funciones
Enzimas del jugo pancreático y la cascada de activación
Regulación de la secreción pancreática
Diferenciación con el jugo gástrico y el jugo intestinal
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "páncreas" y qué tiene que ver con el jugo pancreático?
¿Es lo mismo jugo pancreático que bilis?
¿Por qué las enzimas pancreáticas se secretan inactivas?
¿Qué relación tiene el jugo pancreático con la función endocrina del páncreas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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