DICCIONARIO MÉDICO
Quimo
El quimo es la papilla ácida y semilíquida en que se convierte el alimento dentro del estómago, resultado de mezclar el bolo alimenticio con el ácido clorhídrico, la pepsina y el moco del jugo gástrico. Solo pasa al duodeno cuando sus partículas se han reducido a uno o dos milímetros. La Real Academia Española recoge el término como heredero del latín tardío chymus, y este del griego antiguo χυμός (chymós), voz que en su sentido más amplio designaba cualquier líquido biológico o flujo corporal. En el griego médico de la Antigüedad apenas se distinguía esta palabra de la que dio origen a «quilo»: ambas servían indistintamente para nombrar la papilla en que se convierten los alimentos durante la digestión. La separación moderna (quimo para la fase gástrica, quilo para la linfa intestinal cargada de grasa) es una especialización tardía del vocabulario médico, muy posterior al momento en que los dos términos convivían sin fronteras claras. Fisiológicamente se describe como una pasta homogénea y agria, variable según los casos, en que los alimentos se transforman en el estómago por la digestión. No es un fluido fijo. Cambia de acidez, de textura y de composición a medida que avanza el proceso digestivo, y su aspecto final depende tanto del tipo de comida ingerida como del tiempo que ha pasado desde la ingesta. Se forma por la acción conjunta de tres factores: la trituración mecánica que ejercen las contracciones de la pared gástrica, la secreción de ácido clorhídrico por las células parietales y la actividad de la pepsina y la lipasa gástrica sobre las proteínas y las grasas del bolo. Las ondas peristálticas que recorren el cuerpo gástrico nacen débiles, se propagan hacia el antro y ganan intensidad hasta provocar allí una contracción casi completa, lo que empuja el contenido hacia un píloro que permanece parcialmente cerrado y genera un movimiento de retropulsión: el alimento va y viene, se homogeniza, se convierte en quimo. El píloro conserva, incluso en contracción tónica, una luz residual de apenas dos o tres milímetros. Solo las partículas que han alcanzado ese tamaño logran atravesarla; el resto sigue triturándose. Los líquidos, en cambio, salen antes, favorecidos por el gradiente de presión entre el estómago y el duodeno. Vaciar el quimo hacia el duodeno no ocurre a un ritmo constante: el estómago lo hace a un promedio cercano a las 200 kilocalorías por hora, ajustado en tiempo real por reflejos nerviosos y señales hormonales. Cuando la distensión duodenal, la acidez, la osmolaridad del quimo o la presencia de grasas y péptidos superan la capacidad de digestión del intestino, se activa el reflejo enterogástrico, que frena la motilidad gástrica. La colecistoquinina y la secretina refuerzan esa frenada; el grado de acidez es especialmente decisivo, ya que la secretina se libera sobre todo cuando el pH duodenal desciende por debajo de 4,5. Un quimo rico en grasa tarda más en abandonar el estómago que uno rico en carbohidratos. Una vez en el duodeno, el bicarbonato del jugo pancreático neutraliza su acidez hasta llevarla cerca de la neutralidad, condición que necesitan la tripsina y la quimotripsina para funcionar. Tres etapas, tres nombres. El bolo alimenticio es la masa masticada y ensalivada que todavía no ha tocado el ácido gástrico. El quimo aparece después, dentro del estómago, cuando esa masa se mezcla con las secreciones ácidas. El quilo llega más tarde: se forma en el intestino delgado, cuando la bilis y las enzimas pancreáticas emulsionan las grasas del quimo y el resultado, ya rico en lípidos, entra en los vasos linfáticos en lugar de en el torrente sanguíneo directo. No comparten ni composición ni destino: uno acaba en la circulación linfática y el otro, mucho antes, todavía se está gestando entre las paredes del estómago. Del griego χυμός (chymós), "jugo" o "líquido biológico", a través del latín tardío chymus. La misma raíz, curiosamente, está detrás de "química" y "alquimia". La fase de mezcla y vaciamiento postprandial dura como máximo unos 120 minutos, aunque el tiempo exacto depende del volumen ingerido y de su composición. Los líquidos y los carbohidratos salen antes; las grasas, mucho después. No. El quimo se forma en el estómago y todavía contiene partículas de alimento sin emulsionar. El quilo aparece después, en el intestino delgado, y es una emulsión de grasas que viaja por los vasos linfáticos hasta el conducto torácico. Porque su acidez cumple una función que termina en cuanto cruza el píloro. El ácido clorhídrico activa la pepsina y ayuda a desnaturalizar las proteínas mientras el alimento está en el estómago; una vez en el duodeno, el bicarbonato del jugo pancreático lo neutraliza para que las enzimas pancreáticas, que trabajan mejor en un medio casi neutro, puedan actuar.Qué es el quimo
Cómo se forma en el estómago
Regulación del paso al duodeno
Diferenciación con el bolo alimenticio y el quilo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra quimo?
¿Cuánto tarda el estómago en formar y evacuar el quimo?
¿Es lo mismo el quimo que el quilo?
¿Por qué el quimo es ácido si el intestino no lo es?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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